Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.
Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.
Miguel Hernández
(El silbo vulnerado, 1934-1935)
Aquí está el poema diario que utilizamos para ir fortaleciendo la inteligencia y la sensibilidad de nuestros alumnos. Si alguien encuentra un bálsamo o un revulsivo en esta diaria medicina, bienvenido sea.
domingo, 28 de marzo de 2010
jueves, 25 de marzo de 2010
Yo no comprendo nada
Yo no comprendo nada. No por eso
me rindo. Una cuestión
de técnica, sin más. No comprender
apenas nada brinda
nuevas y limpias posibilidades:
ir ofreciendo el desconocimiento, hacerle
entrega al mundo de este interrogante,
que sea finalmente de todos tanta duda,
tanta perplejidad.
No comprendo siquiera
por qué, pero es inútil
tratar de resistirse a ese sosiego
que provoca partir
el pan del estupor
y, al repartirlo,
propagarlo, darlo
a luz, iniciarlo,
no poseer la sola
incomprensión de todos,
y no comprender nada,
y celebrarlo.
Gonzalo Escarpa
(Fatiga de materiales, 2006)
me rindo. Una cuestión
de técnica, sin más. No comprender
apenas nada brinda
nuevas y limpias posibilidades:
ir ofreciendo el desconocimiento, hacerle
entrega al mundo de este interrogante,
que sea finalmente de todos tanta duda,
tanta perplejidad.
No comprendo siquiera
por qué, pero es inútil
tratar de resistirse a ese sosiego
que provoca partir
el pan del estupor
y, al repartirlo,
propagarlo, darlo
a luz, iniciarlo,
no poseer la sola
incomprensión de todos,
y no comprender nada,
y celebrarlo.
Gonzalo Escarpa
(Fatiga de materiales, 2006)
martes, 23 de marzo de 2010
Mañana despeinamos los espejos
..Hoy tengo acordeones por peldaños.
Un mar de margaritas en mi alfombra.
.Hoy cambio mis derrotas por abrazos
......y juego con la nieve de tu boca.
..Hay silencios parecidos a tormentas.
...Botellas con mensaje en el desierto.
...Hay bosques bailando en tus ojeras,
......arco iris en el óleo de tu cuerpo.
...Hoy llueven serpentinas en tu pelo.
.Germino en el zaguán de tu sombrero.
Hoy barro el alquitrán de tus pulmones,
...me adhiero al paraíso de los sueños.
...Hay sirenas en el teatro de la calle.
..Madreselva en tu alma trasnochada.
..Hay anhelos con sabor a mandarina,
golondrinas anidando en tu almohada.
...Hoy cambio tu ausencia por el eco.
..La tristeza por el zumo de tus labios.
.Hoy sueño que soñé que ya no sueño,
que al despertar soñaba entre tus manos.
......Hay lágrimas azules en cuartillas.
......Tristeza en el rímel de un payaso.
......Hay pétalos guardando tu semilla,
....diapasones con el tiempo trastocado.
....Hoy tengo acordeones por peldaños.
......Mañana despeinamos los espejos.
Joaquín Lera
(La fragilidad de los espejos, 2009)
Un mar de margaritas en mi alfombra.
.Hoy cambio mis derrotas por abrazos
......y juego con la nieve de tu boca.
..Hay silencios parecidos a tormentas.
...Botellas con mensaje en el desierto.
...Hay bosques bailando en tus ojeras,
......arco iris en el óleo de tu cuerpo.
...Hoy llueven serpentinas en tu pelo.
.Germino en el zaguán de tu sombrero.
Hoy barro el alquitrán de tus pulmones,
...me adhiero al paraíso de los sueños.
...Hay sirenas en el teatro de la calle.
..Madreselva en tu alma trasnochada.
..Hay anhelos con sabor a mandarina,
golondrinas anidando en tu almohada.
...Hoy cambio tu ausencia por el eco.
..La tristeza por el zumo de tus labios.
.Hoy sueño que soñé que ya no sueño,
que al despertar soñaba entre tus manos.
......Hay lágrimas azules en cuartillas.
......Tristeza en el rímel de un payaso.
......Hay pétalos guardando tu semilla,
....diapasones con el tiempo trastocado.
....Hoy tengo acordeones por peldaños.
......Mañana despeinamos los espejos.
Joaquín Lera
(La fragilidad de los espejos, 2009)
lunes, 22 de marzo de 2010
La cabeza
Se me ha ido la cabeza
No soy el primero ni el último a quien de repente se le va la cabeza
Un día te levantas y no hay nadie sobre los hombros
La mayoría se aburren y marchan sin despedirse
No vuelven a acordarse de sus antiguos dueños
Las que regresan lo hacen a menudo desengañadas
Miran para otro lado como si aquí no hubiese pasado nada
Las oficinas de objetos perdidos están repletas de cabezas como la mía
Las guardan un tiempo, luego no se sabe qué hacen con ellas
No las iban a dejar allí para siempre
Juan Carlos Mestre
(La casa roja, 2008)
No soy el primero ni el último a quien de repente se le va la cabeza
Un día te levantas y no hay nadie sobre los hombros
La mayoría se aburren y marchan sin despedirse
No vuelven a acordarse de sus antiguos dueños
Las que regresan lo hacen a menudo desengañadas
Miran para otro lado como si aquí no hubiese pasado nada
Las oficinas de objetos perdidos están repletas de cabezas como la mía
Las guardan un tiempo, luego no se sabe qué hacen con ellas
No las iban a dejar allí para siempre
Juan Carlos Mestre
(La casa roja, 2008)
domingo, 21 de marzo de 2010
Rima XI
....—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
....—No es a ti, no.
....—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
....—No: no es a ti.
....—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte.
....—¡Oh, ven; ven tú!
Gustavo Adolfo Bécquer
(Rimas, 1871)
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
....—No es a ti, no.
....—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
....—No: no es a ti.
....—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte.
....—¡Oh, ven; ven tú!
Gustavo Adolfo Bécquer
(Rimas, 1871)
viernes, 19 de marzo de 2010
Canción última
Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.
Miguel Hernández
(El hombre acecha, 1937-1938)
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.
Miguel Hernández
(El hombre acecha, 1937-1938)
lunes, 15 de marzo de 2010
Llegó tan hondo el beso
Llegó tan hondo el beso
que traspasó y emocionó los muertos.
El beso trajo un brío
que arrebató la boca de los vivos.
El hondo beso grande
sintió breves los labios al ahondarse.
El beso aquel que quiso
cavar los muertos y sembrar los vivos.
Miguel Hernández
(Cancionero y romancero de ausencias, 1938-1941)
que traspasó y emocionó los muertos.
El beso trajo un brío
que arrebató la boca de los vivos.
El hondo beso grande
sintió breves los labios al ahondarse.
El beso aquel que quiso
cavar los muertos y sembrar los vivos.
Miguel Hernández
(Cancionero y romancero de ausencias, 1938-1941)
martes, 9 de marzo de 2010
Las causas
Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
De Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
Para que nuestras manos se encontraran.
Jorge Luis Borges
(Historia de la noche, 1977)
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
De Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
Para que nuestras manos se encontraran.
Jorge Luis Borges
(Historia de la noche, 1977)
sábado, 6 de marzo de 2010
Habitación para dos
Una última claridad antes que el sol decline.
Un cuerpo preciso para el final de mi mano,
bocas que ascienden la pendiente del labio
hasta arrancar de la vida sus flores tan serias
con un fulgor de huesos chocando.
Que nada exista más allá del húmedo relámpago
de un ser acariciado y su plegaria.
Enséñale a la muerte el salvaje canto
de un sexo hecho de ciencias inestables.
Que dancen los cuerpos con vocación de sombra,
con pánico y extraños, enjuagados, abatidos, germinando.
Que pronuncien tu nombre por pasillos de fiebre,
que en presagios de luz se transformen los brazos
hasta que el grito alcance horizontes y escalas,
cuellos, perfumes, escotes, caderas,
océanos percutiendo,
lucernas altas del fuego dando luz a dedos zahoríes,
al agua blanda del placer.
Volverán después los cuerpos a su espejo vacío.
Promesas incumplidas serán: ceniza saciada.
Cuerpos profanados en la vieja ceremonia,
........siempre extraños o distantes, fugitivos,
sin contornos,
vencidos en sudor, y despoblados.
Antonio Lucas
(Los mundos contrarios, 2009)
Un cuerpo preciso para el final de mi mano,
bocas que ascienden la pendiente del labio
hasta arrancar de la vida sus flores tan serias
con un fulgor de huesos chocando.
Que nada exista más allá del húmedo relámpago
de un ser acariciado y su plegaria.
Enséñale a la muerte el salvaje canto
de un sexo hecho de ciencias inestables.
Que dancen los cuerpos con vocación de sombra,
con pánico y extraños, enjuagados, abatidos, germinando.
Que pronuncien tu nombre por pasillos de fiebre,
que en presagios de luz se transformen los brazos
hasta que el grito alcance horizontes y escalas,
cuellos, perfumes, escotes, caderas,
océanos percutiendo,
lucernas altas del fuego dando luz a dedos zahoríes,
al agua blanda del placer.
Volverán después los cuerpos a su espejo vacío.
Promesas incumplidas serán: ceniza saciada.
Cuerpos profanados en la vieja ceremonia,
........siempre extraños o distantes, fugitivos,
sin contornos,
vencidos en sudor, y despoblados.
Antonio Lucas
(Los mundos contrarios, 2009)
martes, 2 de marzo de 2010
Underwood girls
Quietas, dormidas están,
las treinta, redondas, blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.
Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.
Que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta.
Que se crean que es la carta,
la fórmula como siempre.
Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco a blanco.
Por fin a la hazaña pura,
sin palabras sin sentido,
ese, zeda, jota, i...
Pedro Salinas
(Fábula y signo, 1931)
las treinta, redondas, blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.
Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.
Que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta.
Que se crean que es la carta,
la fórmula como siempre.
Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco a blanco.
Por fin a la hazaña pura,
sin palabras sin sentido,
ese, zeda, jota, i...
Pedro Salinas
(Fábula y signo, 1931)
lunes, 1 de marzo de 2010
Calle del arrabal
Se me quedó en lo hondo
una visión tan clara,
que tengo que entornar los ojos cuando
intento recordarla.
A un lado, hay un calvero de solares;
en frente, están las casas alineadas
porque esperan que de un momento a otro
la Primavera pasará.
..................................Las sábanas,
aún goteantes, penden
de todas las ventanas,
el viento juega con el sol en ellas
y ellas ríen del juego y de la gracia.
Y hay las niñas bonitas
que se peinan al aire libre.
..............................................Cantan
los chicos de una escuela la lección.
Las once dan.
.........................Por el arroyo pasa
un viejo cojitranco
que empuja su carrito de naranjas.
Dámaso Alonso
(Poemas puros. Poemillas de la ciudad, 1921)
una visión tan clara,
que tengo que entornar los ojos cuando
intento recordarla.
A un lado, hay un calvero de solares;
en frente, están las casas alineadas
porque esperan que de un momento a otro
la Primavera pasará.
..................................Las sábanas,
aún goteantes, penden
de todas las ventanas,
el viento juega con el sol en ellas
y ellas ríen del juego y de la gracia.
Y hay las niñas bonitas
que se peinan al aire libre.
..............................................Cantan
los chicos de una escuela la lección.
Las once dan.
.........................Por el arroyo pasa
un viejo cojitranco
que empuja su carrito de naranjas.
Dámaso Alonso
(Poemas puros. Poemillas de la ciudad, 1921)
viernes, 26 de febrero de 2010
Como leve sonido
Como leve sonido:
Hoja que roza un vidrio,
Agua que acaricia unas guijas,
Lluvia que besa una frente juvenil;
Como rápida caricia:
Pie desnudo sobre el camino,
Dedos que ensayan el primer amor,
Sábanas tibias sobre el cuerpo solitario;
Como fugaz deseo:
Seda brillante en la luz,
Esbelto adolescente entrevisto,
Lágrimas por ser más que un hombre;
Como esta vida que no es mía
Y sin embargo es la mía,
Como este afán sin nombre
Que no me pertenece y sin embargo soy yo;
Como todo aquello que de cerca o de lejos
Me roza, me besa, me hiere,
Tu presencia está conmigo fuera y dentro,
Es mi vida misma y no es mi vida,
Así como una hoja y otra hoja
Son la apariencia del viento que las lleva.
Luis Cernuda
(Los placeres prohibidos, 1931)
Hoja que roza un vidrio,
Agua que acaricia unas guijas,
Lluvia que besa una frente juvenil;
Como rápida caricia:
Pie desnudo sobre el camino,
Dedos que ensayan el primer amor,
Sábanas tibias sobre el cuerpo solitario;
Como fugaz deseo:
Seda brillante en la luz,
Esbelto adolescente entrevisto,
Lágrimas por ser más que un hombre;
Como esta vida que no es mía
Y sin embargo es la mía,
Como este afán sin nombre
Que no me pertenece y sin embargo soy yo;
Como todo aquello que de cerca o de lejos
Me roza, me besa, me hiere,
Tu presencia está conmigo fuera y dentro,
Es mi vida misma y no es mi vida,
Así como una hoja y otra hoja
Son la apariencia del viento que las lleva.
Luis Cernuda
(Los placeres prohibidos, 1931)
jueves, 25 de febrero de 2010
Los besos
No te olvides, temprana, de los besos un día.
De los besos alados que a tu boca llegaron.
Un instante pusieron su plumaje encendido
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.
Te rozaron los dientes. Tú sentiste su bulto.
En tu boca latiendo su celeste plumaje.
Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.
¿Quien no besa esos pájaros cuando llegan, escapan?
Entreabierta tu boca vi tus dientes blanquísimos.
Ah, los picos delgados entre labios se hunden.
Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste
que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía.
¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta reinabas!
Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes.
Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes,
que te rozan, revuelan, mientras ciega tú brillas.
No lo olvides. Felices, mira, van, ahora escapan.
Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.
Suben altos, dorados. Van calientes, ardiendo.
Gimen, cantan, esplenden. En el cielo deliran.
Vicente Aleixandre
(Sombra del paraíso, 1944)
De los besos alados que a tu boca llegaron.
Un instante pusieron su plumaje encendido
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.
Te rozaron los dientes. Tú sentiste su bulto.
En tu boca latiendo su celeste plumaje.
Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.
¿Quien no besa esos pájaros cuando llegan, escapan?
Entreabierta tu boca vi tus dientes blanquísimos.
Ah, los picos delgados entre labios se hunden.
Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste
que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía.
¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta reinabas!
Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes.
Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes,
que te rozan, revuelan, mientras ciega tú brillas.
No lo olvides. Felices, mira, van, ahora escapan.
Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.
Suben altos, dorados. Van calientes, ardiendo.
Gimen, cantan, esplenden. En el cielo deliran.
Vicente Aleixandre
(Sombra del paraíso, 1944)
martes, 23 de febrero de 2010
Desnudo
Blancos, rosas. Azules casi en veta,
.....Retraídos, mentales.
Puntos de luz latente dan señales
.....De una sombra secreta.
Pero el color, infiel a la penumbra,
.....Se consolida en masa.
Yacente en el verano de la casa,
.....Una forma se alumbra.
Claridad aguzada entre perfiles,
.....De tan puros tranquilos,
Que cortan y aniquilan con sus filos
.....Las confusiones viles.
Desnuda está la carne. Su evidencia
.....Se resuelve en reposo.
Monotonía justa, prodigioso
.....Colmo de la presencia.
Plenitud inmediata, sin ambiente,
.....Del cuerpo femenino.
Ningún primor: ni voz ni flor. ¿Destino?
.....¡Oh absoluto Presente!
Jorge Guillén
(Cántico, 1928)
.....Retraídos, mentales.
Puntos de luz latente dan señales
.....De una sombra secreta.
Pero el color, infiel a la penumbra,
.....Se consolida en masa.
Yacente en el verano de la casa,
.....Una forma se alumbra.
Claridad aguzada entre perfiles,
.....De tan puros tranquilos,
Que cortan y aniquilan con sus filos
.....Las confusiones viles.
Desnuda está la carne. Su evidencia
.....Se resuelve en reposo.
Monotonía justa, prodigioso
.....Colmo de la presencia.
Plenitud inmediata, sin ambiente,
.....Del cuerpo femenino.
Ningún primor: ni voz ni flor. ¿Destino?
.....¡Oh absoluto Presente!
Jorge Guillén
(Cántico, 1928)
lunes, 22 de febrero de 2010
Lo que dejé por ti
..................................Ah! cchi nun vede sta parte de monno
..................................Nun za nnemmanco pe cche ccosa è nnato.
..................................................................................G.G. Belli
Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.
Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.
Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.
Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.
Rafael Alberti
(Roma, peligro para caminantes, 1968)
..................................Nun za nnemmanco pe cche ccosa è nnato.
..................................................................................G.G. Belli
Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.
Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.
Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.
Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.
Rafael Alberti
(Roma, peligro para caminantes, 1968)
viernes, 19 de febrero de 2010
Nocturno
.......................................................A Manuel Machado
Están todas
También las que se encienden en las noches de moda
Nace del cielo tanto humo
que ha oxidado mis ojos
Son sensibles al tacto las estrellas
No sé escribir a máquina sin ellas
Ellas lo saben todo
Graduar el mar febril
y refrescar mi sangre con su nieve infantil
La noche ha abierto el piano
y yo las digo adiós con la mano
Gerardo Diego
(Manual de espumas, 1922)
Están todas
También las que se encienden en las noches de moda
Nace del cielo tanto humo
que ha oxidado mis ojos
Son sensibles al tacto las estrellas
No sé escribir a máquina sin ellas
Ellas lo saben todo
Graduar el mar febril
y refrescar mi sangre con su nieve infantil
La noche ha abierto el piano
y yo las digo adiós con la mano
Gerardo Diego
(Manual de espumas, 1922)
jueves, 18 de febrero de 2010
Perdóname por ir así buscándote
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ése que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.
Pedro Salinas
(La voz a ti debida, 1933)
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ése que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.
Pedro Salinas
(La voz a ti debida, 1933)
miércoles, 17 de febrero de 2010
Romance de la luna, luna
..............................................A Conchita García Lorca
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
¡Cómo canta la zumaya,
ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.
Federico García Lorca
(Romancero gitano, 1928)
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
¡Cómo canta la zumaya,
ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.
Federico García Lorca
(Romancero gitano, 1928)
martes, 16 de febrero de 2010
Poema LXIX
Porque me amas más por mi arcilla que por mi flor; porque más pronto hallo tu brazo cuando desfallezco que cuando me levanto; porque sigues mis ojos a donde nadie se atrevió a seguirlos y regresas con ellos amansados, a salvo de alimañas y pedriscos, eres para siempre el pastor de mis ojos, la lumbre de mi casa, el soplo vivo de mi arcilla.
Dulce María Loynaz
(Poemas sin nombre, 1953)
Dulce María Loynaz
(Poemas sin nombre, 1953)
lunes, 15 de febrero de 2010
Dejad las hebras de oro ensortijado
Dejad las hebras de oro ensortijado
que el ánima me tienen enlazada,
y volved a la nieve no pisada
lo blanco de esas rosas matizado.
Dejad las perlas y el coral preciado
de que esa boca está tan adornada;
y al cielo, de quien sois tan envidiada,
volved los soles que le habéis robado.
La gracia y discreción que muestra ha sido
del gran saber del celestial maestro
volvédselo a la angélica natura;
y todo aquesto así restituido,
veréis que lo que os queda es propio vuestro:
ser áspera, cruel, ingrata y dura.
Francisco de Terrazas
(h. 1525-1580)
que el ánima me tienen enlazada,
y volved a la nieve no pisada
lo blanco de esas rosas matizado.
Dejad las perlas y el coral preciado
de que esa boca está tan adornada;
y al cielo, de quien sois tan envidiada,
volved los soles que le habéis robado.
La gracia y discreción que muestra ha sido
del gran saber del celestial maestro
volvédselo a la angélica natura;
y todo aquesto así restituido,
veréis que lo que os queda es propio vuestro:
ser áspera, cruel, ingrata y dura.
Francisco de Terrazas
(h. 1525-1580)
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