viernes, 22 de octubre de 2010

Dentro en el vergel

Dentro en el vergel
moriré.
Dentro en el rosal
matarme han.

Yo me iba, madre,
las rosas coger;
hallé mis amores
dentro en el vergel.

Dentro en el vergel
moriré.
Dentro en el rosal
matarme han.

Anónimo
(Siglo XV)

miércoles, 20 de octubre de 2010

Ai flores, ai flores do verde pinho

Ai flores, ai flores do verde pinho,
se sabedes novas do meu amigo?
Ai, Deus, e u é?

Ai flores, ai flores do verde ramo,
se sabedes novas do meu amado?
Ai, Deus, e u é?

Se sabedes novas do meu amigo,
aquel que mentiu do que pôs comigo?
Ai, Deus, e u é?

Se sabedes novas do meu amado,
aquel que mentiu do que a mi á jurado?
Ai, Deus, e u é?

Vós me preguntades polo voss' amigo,
e eu ben vos digo que é sã' e vivo.
Ai, Deus, e u é?

Vós me preguntades polo voss' amado,
e eu ben vos digo que é viv' e são.
Ai, Deus, e u é?

E eu ben vos digo que é sã' e vivo
e seerá vosc' ant' o prazo saido.
Ai, Deus, e u é?

E eu ben vos digo que é viv' e são
e seerá vosc' ant' o prazo passado.
Ai, Deus, e u é?

Rey Don Denís
(1261-1325)

Versión en castellano de Un poema cada día


–Ay flores, ay flores del verde pino,
¿sabéis nuevas de mi amigo?
Ay, Dios, ¿dónde está?

Ay flores, ay flores del verde ramo,
¿sabéis nuevas de mi amado?
Ay, Dios, ¿dónde está?

¿Sabéis nuevas de mi amigo,
aquel que mintió en lo que acordó conmigo?
Ay, Dios, ¿dónde está?

¿Sabéis nuevas de mi amado,
aquél que mintió en lo que me ha jurado?
Ay, Dios, ¿dónde está?

–Vos me preguntáis por vuestro amigo,
y yo bien os digo que está sano y vivo.
Ay, Dios, ¿dónde está?

Vos me preguntáis por vuestro amado,
y yo bien os digo que está vivo y sano.

Ay, Dios, ¿dónde está?

Y yo bien os digo que está sano y vivo
y estará con vos antes del plazo salido.

Ay, Dios, ¿dónde está?

Y yo  bien os digo que está vivo y sano
y estará con vos antes del plazo pasado.

Ay, Dios, ¿dónde está?

martes, 19 de octubre de 2010

Para que yo me llame Ángel González

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...

Ángel González
(Áspero mundo, 1956)

viernes, 15 de octubre de 2010

Tempus non fugit

Reloj de arena.
Me subo a tu cintura
y el tiempo cesa.

Luis Alberto de Cuenca
(El reino blanco, 2010)

martes, 12 de octubre de 2010

Según la melodía Jingliuyi

No mires con tanta importancia
a los bienes y a la riqueza,
mas sí a cada hora y minuto
de tu adolescencia.
La flor hay que cogerla a tiempo,
antes de que se mustie.
Si no, sólo te quedas
con la rama desnuda y seca.

Du Qiulian (poetisa)
(siglo IX)

[Traducción al castellano de Guojian Chen]

sábado, 9 de octubre de 2010

Añorando, bajo la luna, a mi lejana amada

Sobre el piélago se eleva
la luna con resplandor.
La contemplamos tú y yo
desde dos extremos del país.
Melancólico, lamento
que la noche sea larga,
y te añoro apasionado.
Apago el candil:
me encanta la luz de la luna.
Me cubro con la capa y salgo.
La siento mojada con el rocío.
Me aflige no poder recoger
un puñado de luz y ofrecértelo.
Regreso y me tiendo en el lecho.
Ojalá te vea en el sueño.

Zhang Jiuling
(678-740)

[Traducción al castellano de Guojian Chen]

viernes, 8 de octubre de 2010

Cuitas

La luna ilumina el alto pabellón.
Sus brillantes luces están deambulando.
Arriba, una mujer nostálgica
suspira y lamenta con gran tristeza.
Es la esposa del viajero,
que se marchó hace diez años.
¡Qué ausencia tan larga!
¡Qué soledad tan sufrida!
Él es el polvo del camino,
y ella, el barro hundido en el estanque.
¿Cómo se podrán reunir?
Desesperada, exclama:
-"Quiero ser una suave brisa
para lanzarme a sus brazos.
Pero si me rechazara,
¿qué sería de mí?"

Cao Zhi
(192-232)

[Traducción al castellano de Guojian Chen]

miércoles, 6 de octubre de 2010

Egun hura

Esango didazu ez dela egia baina batzuetan ematen du
mundua geratu egiten dela. Bira egiteari utzi eta,
gurekiko behingoz abegitsu eta gaztigu eginez bezala,
une hori luzatzen digu betiko.

Esango didazu gehiegikeria dela nirea,
eta esaten ditudanak ez direla hain muntako,
hain berebiziko, beste gertaera batzuen aldean.

Baina uztaileko arratsalde hartan,
oraindik gazte, oraindik herabe,
etxekoak zelai hartan futbolean ikustean,
neska koskor ala nagusi izan,
orduan konturatu nintzen,
gutxi barru gutariko batzuk,
eta baita lekua bera ere,
desagertu egingo zirela.

Ez zen egun hartan ezer berezitik gertatu
baina une hura,
esnezko erle eta argizarizko zelaien eguna,
bakarra izango da beti niretzat.

Kirmen Uribe
(Bitartean heldu eskutik, 2001)


Versión en castellano


Aquel día

Me dirás que no es cierto, pero de vez en cuando parece
que el mundo se detiene. Que ha dejado de girar y,
por una vez amable con nosotros y como avisándonos,
nos prolonga ese preciso momento, por siempre.

Me dirás que soy un exagerado,
que las cosas de las que te hablo no son tan importantes,
tan definitivas, comparadas con otras que pasaron.

Pero cuando aquella tarde de julio,
siendo aún joven, aún tímido,
vi a todos los de casa jugando al fútbol en aquel prado,
lo mismo la niña más pequeña que los más ancianos,
en aquel momento comprendí
que pronto algunos de nosotros,
y aquel lugar,
habrían desaparecido.

Aquel día no sucedió nada especial,
pero aquel momento,
aquel día de abejas de leche y prados de cera,
para mí será único siempre.

Kirmen Uribe
(Mientras tanto cógeme la mano, ed. bilingüe, 2003)

[Traducción al castellano de Kirmen Uribe, Gerardo Markuleta y Ana Arregi]

domingo, 3 de octubre de 2010

Viajes

Hay viajes que comienzan en tus ojos
y te recorren toda hasta los pies.
Son viajes minuciosos, con escalas
interminables, lentas, encendidas
como espadas de luz. Son viajes íntimos
rumbo al conocimiento de los límites,
rumbo a otra dimensión. Tengo la carne
cansada de esos viajes, y el espíritu
consumido de tanta plenitud.
Pero hay también, junto a esos viajes, otros,
más ligeros, más frívolos, menores
desde una perspectiva gnoseológica:
viajes que comunican con espacios
de pura diversión, que no transmiten
más que mensajes huecos desde torres
vacías, y que ayudan a olvidarte
por un tiempo, que nunca es excesivo,
para después poderte amar mejor.

Luis Alberto de Cuenca
(El reino blanco, 2010)

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El lobito bueno

Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.

José Agustín Goytisolo
(Palabras para Julia y otras canciones, 1979)

sábado, 25 de septiembre de 2010

Ha venido a esa hora

No vive en este barrio.
No conoce las tiendas.
No conoce a las gentes
que se afanan en ellas.
No sabe a lo que vino.
No compra aquí la prensa.
Recuerda las esquinas
que los perros recuerdan.

Ventanas encendidas
le agrandan la tristeza.
Corazón traseúnte,
junto a las casas nuevas
camina vacilando,
como un hombre a quien llevan.
El viento del suburbio
se le enreda en las piernas.

La calle como entonces.
Como entonces ajena.
Y el aire oscurecido
la noche que se acerca.
Cuando dobla la esquina
y aprieta el paso, sueña
que el tiempo no ha cambiado,
jugando a que regresa.

Luego pasa de largo,
y piensa: fue una época.

Jaime Gil de Biedma
(Poemas póstumos, 1968)

martes, 21 de septiembre de 2010

Poema (Amarillea todo)

Y en las hermosas luces
del otoño
oigo tu voz de nuevo,
compañera,
agrietando los riscos
y los valles
para seguir andando
hacia delante
con la esperanza tenue
de las lluvias.

Amarillea todo,
hasta ese cobrizo azul que nos cobija
cuando octubre
y noviembre
se desgranan despacio por la tierra.

Amarillea todo,
hasta esos pájaros que huyen
de las primeras voces
de la niebla.

Amarillea todo,
hasta ese buen cansancio
que el camino produce
en la vereda.

Y a orillas de las huertas
como mensajes póstumos del hombre
se alzan piras de humo
y de silencio.

Sobre la tarde quieta,
con los cierzos parados
al oeste,
sube desde la tierra
un vaho tranquilo
que lo emborrona todo.

Y es precisamente
en esos días
cuando más te enternezco,
tierra mía,
tierra de mil colores
a la que un día
dejaré que me abraces
y me duermas
sobre tu seno hondo
bajo el otoño dulce
que te anida.


José Antonio Labordeta (1935-2010)
(Las cuatro estaciones, 1981)

lunes, 20 de septiembre de 2010

Tribulatorio (F)

Cuando vuelvas
cuando cansado te sientes al borde del camino
y contemples el mar
como una luz vencida
y el otoño te traiga
el amargo sabor de los días agrestes
RECUERDA,
como si nada fuese a suceder,
tus infinitos pasos
huellas sobre las yerbas de otros días.

Luego crece
crece hasta sucumbir como un gigante
como una hormiga inútil.
Tú y yo
y el celeste paisaje de las noches
habremos sido viento
palabras apresadas
miedo vencido
inútil NADA.

José Antonio Labordeta (1935- 2010)
(Tribulatorio, 1973)

martes, 14 de septiembre de 2010

Bright Star

Bright Star! would I were steadfast as thou art—
Not in lone splendour hung aloft the night,
And watching, with eternal lids apart,
Like nature’s patient sleepless Eremite,

The moving waters at their priestlike task
Of pure ablution round earth’s human shores,
Or gazing on the new soft fallen mask
Of snow upon the mountains and the moors—

No—yet still steadfast, still unchangeable,
Pillow’d upon my fair love’s ripening breast,
To feel for ever its soft fall and swell,

Awake for ever in a sweet unrest,
Still, still to hear her tender-taken breath,
And so live ever—or else swoon to death.


John Keats
(1795-1821)


Este soneto (que da título a la hermosa película de 2009 de Jane Campion sobre Keats) ha sido considerado durante mucho tiempo su último poema. Fue compuesto en su viaje a Italia en busca de la salud que no pudo recobrar. Keats lo escribió en un ejemplar de The Poetical Works of William Shakespeare de su amigo Joseph Severn.

En esta magnífica web (nacida de la pasión personal de Marilee) puede leerse el manuscrito original de Keats.


Versión en castellano de Un poema cada día

BRILLANTE ESTRELLA

Brillante Estrella, fuera yo inalterable como vos
—no en solitario esplendor colgada en lo alto de la noche,
y mirando, con eternos párpados abiertos,
como el insomne Ermitaño paciente en la naturaleza,

las agitadas aguas en su tarea sacerdotal
de pura ablución sobre las humanas costas de la tierra,
o contemplando las nuevas máscaras suavemente caídas
de nieve sobre las montañas y los páramos—.

No. Pero aún inalterable, aún inmutable,
acurrucado sobre el pecho maduro de mi bello amor,
para sentir por siempre su suave henchir y caer,

despierto para siempre en una dulce inquietud,
en silencio, en silencio para oír su tierno inspirar,
y así vivir siempre —o si no, desvanecerme hacia la muerte.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Antes de amarte, amor, nada era mío

Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.

Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.

Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,

todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.

Pablo Neruda
(Cien sonetos de amor, 1959)

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Domingo astromántico

Y ya lo sé, otra vez ha sucedido,
volaron los manteles y el domingo se hizo especial.

Flotaba en azoteas todo mi deseo,
solecito bueno y tus faldas al viento,
nada más.

Aeroplanos que saludo moviendo un espejo,
la ropa y tu pelo se movían al mismo compás,
nada más.

Te deslizas como si fueras de viento
y al contacto con mis dedos te desvanecieras.

Si tu magia ya no me hace efecto,
¿cómo voy a continuar?
Si me sueltas entre tanto viento,
¿cómo voy a continuar?,
¿cómo voy a continuar?

Recuerdo que sopló la luna y era en pleno día
y entre aquellas nubes vislumbraste la estrella polar,
y algo más.

Madelmans haciendo slalom por tu cuello,
aire que se lleva tus misterios, hacia el Sur se van.

Y sé que a veces piensas que estoy algo ido,
pero nunca pierdo una sola oportunidad de admirar cómo...

Te deslizas como si fueras de viento
y al contacto con mis dedos te desvanecieras.

Si tu magia ya no me hace efecto,
¿cómo voy a continuar?
Si me sueltas entre tanto viento,
¿cómo voy a continuar?,
¿cómo voy a continuar?


Santi Balmes (Love of Lesbian)
(Maniobras de escapismo, 2005)


A la altura de los mejores poemas de la época, os invitamos a disfrutar de esta canción de Love of Lesbian. Este es el videoclip oficial de la versión original.



En esta otra versión, con el acompañamiento de la espectacular voz de Zahara.

lunes, 6 de septiembre de 2010

La estación de la lluvia

Aún no he encontrado mejor estación
......para escribirte
que la estación de la lluvia.
Será porque entre una gota y otra gota
te penetro con mis manos
y dibujo húmedo tu cuerpo con mis versos...
y entonces tú eres la lluvia,
y yo, el cielo prolongado…

Antonio José Mialdea
(Manual de lluvia, 2007)

martes, 31 de agosto de 2010

La primera vegada

Ens vam trobar a la Plaça Catalunya,
davant de la filera de rellotges
que marcaven l'horari de les ciutats del món.
Ja no he parat de riure o de plorar per tu.
La lluna sempre ha estat als vidres freds
de les finestres de la nostra vida
com un d'aquells rellotges, que ara marquen
el passat i el demà del nostre amor.
En alguna ciutat del pensament
jo t'estaré estimant
quan marqui la teva hora solitària
l'esfera de la lluna sobre el mar.


La primera vez

La cita fue en la plaza Cataluña,
delante de la hilera de relojes
que marcaban la hora en las ciudades del mundo.
Ya no he dejado nunca de reír o de llorar por ti.
La luna ha estado siempre en las ventanas
de nuestra vida, en sus cristales fríos
como un reloj de aquellos, que ahora marcan
el ayer y el mañana en nuestro amor.
En alguna ciudad del pensamiento
te estaré amando
cuando marque tu hora solitaria
la esfera de la luna sobre el mar.

Joan Margarit
(Casa de Misericòrdia, 2007)

[Traducción al castellano del propio autor]

viernes, 13 de agosto de 2010

Me tiraste un limón, y tan amargo

Me tiraste un limón, y tan amargo,
con una mano cálida y tan pura,
que no menoscabó su arquitectura
y probé su amargura, sin embargo.

Con el golpe amarillo, de un letargo
pasó a una desvelada calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo.

Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi torpe malicia tan ajena,

se me durmió la sangre en la camisa,
y se volvió el poroso y áureo pecho
una picuda y deslumbrante pena.

Miguel Hernández
(El silbo vulnerado, 1934-1935)

lunes, 2 de agosto de 2010

Carpe diem

Cuando el amor se termina no queda nadie que traiga flores los
..........sábados
Las botellas de Lambrusco dejan de hacer ¡plop!
Las deliciosas películas de arte y ensayo se vuelven aburridas
Nadie te regala calcetines por Pascua, nadie te pone el termómetro
Cuando un amor se termina dan las diez un cuarto de hora antes
Las estrellas comienzan a acumular un retraso considerable
Las gatas dejan plantado al párroco en los tejados
Las luces indirectas enfocan directamente los portarretratos
Cambias los muebles de sitio, ordenas la biblioteca
Aparece la lupa, encuentras los comprobantes de la tintorería
Las cajeras del supermercado te empiezan a sonreír de otra manera
Los cuervos marinos se vuelven palomas mensajeras
Se acabó el azúcar, echas mano del edulcorante
Te paran todos los taxis, vas derecho al motel de las metáforas
Tocan el timbre, el cartero te deja un certificado para la vecina
Llaman por teléfono, otra vez la noche se ha equivocado de número.

Juan Carlos Mestre
(La casa roja, 2008)

jueves, 29 de julio de 2010

Vers la tristesa

Un bosc entre la boira
és com sentir els records.
Sorgeixen i s'esborren
com el camí que hi entra,
mullat de terra roja.
Vaig buscant els ocells,
que amb la boira no canten.
Tot és quiet: ja sóc
al fons de la tristesa.

Hi ha algú que en algun lloc
llegeix aquest poema.
Jo també estic llegint-te
a través dels meus versos,
que els teus ulls van seguint.
Dels pocs llocs on trobar-nos
un d'ells és la tristesa.

Joan Margarit
(Misteriosament feliç, 2008)


Versión en castellano de Un poema cada día

Hacia la tristeza

Un bosque entre la niebla
es como sentir los recuerdos.
Surgen y se borran
como el camino que allí entra,
mojado de tierra roja.
Vas buscando los pájaros,
que con la niebla no cantan.
Todo está quieto: ya estoy
en el fondo de la tristeza.

Hay alguien que en algún lugar
lee este poema.
Yo también estoy leyéndote
a través de mis versos,
que tus ojos van siguiendo.
De los pocos lugares donde encontrarnos
uno de ellos es la tristeza.

jueves, 24 de junio de 2010

Oda a la luz encantada

La luz bajo los árboles,
la luz del alto cielo.
La luz
verde
enramada
que fulgura
en la hoja
y cae como fresca
arena blanca.

Una cigarra eleva
su son de aserradero
sobre la transparencia.

Es una copa llena
de agua
el mundo.

Pablo Neruda
(Tercer libro de las odas,1955-1957)

lunes, 21 de junio de 2010

Adolescente

¿Yo, adolescente?
Si de repente, aquí, ahora, se plantara ante mí,
¿tendría que saludarla como a una persona próxima,
a pesar de que es para mí extraña y lejana?

¿Soltar una lágrima, besarla en la frente
por el mero hecho
de que tenemos la misma fecha de nacimiento?

Hay tantas diferencias entre nosotras
que probablemente sólo los huesos son los mismos,
la bóveda del cráneo, las cuencas de los ojos.

Porque ya sus ojos son como un poco más grandes,
sus pestañas más largas, su estatura mayor
y todo el cuerpo recubierto de una piel
ceñida y tersa, sin defectos.

Nos unen, es cierto, familiares y conocidos
pero casi todos están vivos en su mundo,
y en el mío prácticamente nadie
de ese círculo común.

Somos tan diferentes,
pensamos y decimos cosas tan distintas.
Ella sabe poco,
pero con una obstinación digna de mejores causas.
Yo sé mucho más,
pero, a cambio, sin ninguna seguridad.

Me muestra unos poemas
escritos con una letra cuidada, clara,
que no tengo ya desde hace tiempo.

Leo y leo esos poemas.
A lo mejor este de aquí,
si lo acortáramos,
y lo corrigiéramos en un par de lugares.
El resto no augura nada bueno.

La conversación no fluye.
En su pobre reloj
el tiempo es barato e impreciso.
En el mío mucho más caro y exacto.

Al despedirnos nada, una especie de sonrisa
y ninguna emoción.

Sólo cuando desaparece
y olvida con las prisas la bufanda.

Una bufanda de pura lana virgen,
a rayas de colores,
hecha a ganchillo
por nuestra madre para ella.

Todavía la conservo.

Wislawa Szymborska
(Aquí, 2009)

[Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano]

martes, 15 de junio de 2010

Como agua sobre una piedra

a quien retorna en busca de su antiguo buscar
la noche se le cierra como agua sobre una piedra
como aire sobre un pájaro
como se cierran dos cuerpos al amarse

Alejandra Pizarnik
(Extracción de la piedra de locura, 1968)

lunes, 14 de junio de 2010

Rompecabezas

No doy a nadie el derecho.
Adoro un trozo de trapo.
Traslado tumbas de lugar.

Traslado tumbas de lugar.
No doy a nadie el derecho.
Yo soy un tipo ridículo
A los rayos del sol,
Azote de las fuentes de soda
Yo me muero de rabia.

Yo no tengo remedio,
Mis propios pelos me acusan
En un altar de ocasión
Las máquinas no perdonan.

Me río detrás de una silla,
mi cara se llena de moscas.

Yo soy quien se expresa mal
Expresa en vistas de qué.

Yo tartamudeo,
Con el pie toco una especie de feto.

¿Para qué son estos estómagos?
¿Quién hizo esta mezcolanza?

Lo mejor es hacer el indio.
Yo digo una cosa por otra.

Nicanor Parra
(Poemas y antipoemas, 1954)

viernes, 11 de junio de 2010

Las cosas

El bastón, las monedas, el llavero,
La dócil cerradura, las tardías
Notas que no leerán los pocos días
Que me quedan, los naipes y el tablero,
Un libro y en sus páginas la ajada
Violeta, monumento de una tarde
Sin duda inolvidable y ya olvidada,
El rojo espejo occidental en que arde
Una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
Limas, umbrales, atlas, copas, clavos,
Nos sirven como tácitos esclavos,
Ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
No sabrán nunca que nos hemos ido.

Jorge Luis Borges
(Elogio de la sombra, 1969)

jueves, 10 de junio de 2010

Tergiversaciones

Porque me ven la barba y el pelo y la alta pipa
dicen que soy poeta..., cuando no porque iluso
suelo rimar -en verso de contorno difuso-
mi viaje byroniano por las vegas del Zipa...,

tal un ventripotente agrómena de jipa
a quien por un capricho de su caletre obtuso
se le antoja fingirse paraísos... al uso
de alucinado Pöe que el alcohol destripa!,

de Baudelaire diabólico, de angelical Verlaine,
de Arthur Rimbaud malévolo, de sensorial Rubén,
y en fin... hasta del Padre Víctor Hugo omniforme...!

¡Y tanta tierra inútil por escasez de músculos!
¡tanta industria novísima! ¡tanto almacén enorme!
Pero es tan bello ver fugarse los crepúsculos...

León de Greiff
(Tergiversaciones, 1925)

martes, 8 de junio de 2010

¡Todo era amor... amor!

...¡Todo era amor... amor! No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor.

...Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos. Amor analizable, analizado. Amor ultramarino. Amor ecuestre.

...Amor de cartón piedra, amor con leche... lleno de prevenciones, de preventivos; lleno de cortocircuitos, de cortapisas.

...Amor con una gran M, con una M mayúscula, chorreando de merengue, cubierto de flores blancas...

...Amor espermatozoico, esperantista. Amor desinfectado, amor untuoso...

...Amor con sus accesorios, con sus repuestos; con sus faltas de puntualidad, de ortografía; con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.

...Amor que incendia el corazón de los orangutanes, de los bomberos. Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas, que arranca los botones de los botines, que se alimenta de encelo y de ensalada.

...Amor impostergable y amor impuesto. Amor incandescente y amor incauto. Amor indeformable. Amor desnudo. Amor-amor que es simplemente amor. Amor y amor... ¡y nada más que amor!

Oliverio Girondo
(Espantapájaros, 1932)

lunes, 7 de junio de 2010

Este piano viaja para adentro

Este piano viaja para adentro,
viaja a saltos alegres.
Luego medita en ferrado reposo,
clavado con diez horizontes.

Adelanta. Arrástrase bajo túneles,
más allá, bajo túneles de dolor,
bajo vértebras que fugan naturalmente.

Otras veces van sus trompas,
lentas ansias amarillas de vivir,
van de eclipse,
y se espulgan pesadillas insectiles,
ya muertas para el trueno, heraldo de los génesis.

Piano oscuro ¿a quién atisbas
con tu sordera que me oye,
con tu madurez que me asorda?

Oh pulso misterioso.

César Vallejo
(Trilce, 1922)

viernes, 4 de junio de 2010

Escrito con tinta verde

La tinta verde crea jardines, selvas, prados,
follajes donde cantan las letras,
palabras que son árboles,
frases que son verdes constelaciones.

Deja que mis palabras desciendan y te cubran
como una lluvia de hojas a un campo de nieve,
como la yedra a la estatua,
como la tinta a esta página.

Brazos, cintura, cuello, senos,
la frente pura como el mar,
la nuca de bosque en otoño,
los dientes que muerden una brizna de yerba.

Tu cuerpo se constela de signos verdes
como el cuerpo del árbol de renuevos.
No te importe tanta pequeña cicatriz luminosa:
mira al cielo y su verde tatuaje de estrellas.

Octavio Paz
(Libertad bajo palabra, 1935-1957)

miércoles, 2 de junio de 2010

Considerando en frío, imparcialmente

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina...

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa...

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona...

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza...

Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...

Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito...

le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado... Emocionado...

César Vallejo
(Poemas humanos, 1939)

martes, 1 de junio de 2010

Poema LX

De las veinticuatro horas del día, siempre te dejo una para que puedas irte, si lo quieres.
Si me das veintitrés horas de cada día tuyo, bien puedes conservar una sola para pensar en ella, si están las otras veintitrés bien empleadas.
Ésa es la hora tuya, y de tal modo la respeto, que casi me privo de respirar, a fin de que ni mi aliento te turbe o te desvíe.
Es la hora en que yo me borro a mí misma, en que yo me sujeto el corazón y me vuelvo de espaldas a tu tiempo, de cara a la pared, para esperar, trémula, ansiosa, esa hora que dura todo un siglo...
Cuando ella pasa vuelvo a abrir los ojos, y, viéndote a mi lado todavía, te saludo entonces sin gestos, sin palabras, como un nuevo milagro, para mí sola florecido.
Es un milagro que se hace todos los días sin gastarse, sin que la angustia deje de ser angustia, ni la alegría deje de ser maravillosa, pura, estrenada alegría.

Dulce María Loynaz
(Poemas sin nombre, 1953)

lunes, 31 de mayo de 2010

Quien te dice que ausencia causa olvido

Quien te dice que ausencia causa olvido
mal supo amar, porque si amar supiera,
¿qué, la ausencia?: la muerte nunca hubiera
las mientes de su amor adormecido.

¿Podrá olvidar su llaga un corzo herido
del acertado hierro, cuando quiera
huir medroso, con veloz carrera,
las manos que la flecha han despedido?

Herida es el amor tan penetrante
que llega al alma; y tuya fue la flecha
de quien la mía dichosa fue herida.

No temas, pues, en verme así distante,
que la herida, Amarili, una vez hecha,
siempre, siempre y doquiera, será herida.


Francisco de Medrano
(1570-1607)

viernes, 28 de mayo de 2010

A Roma sepultada en sus ruinas

...Buscas en Roma a Roma, ¡oh, peregrino!,
y en Roma misma a Roma no la hallas;
cadáver son las que ostentó murallas,
y tumba de sí propio el Aventino.

...Yace donde reinaba el Palatino;
y limadas del tiempo, las medallas
más se muestran destrozo a las batallas
de las edades que blasón latino.

...Sólo el Tibre quedó, cuya corriente,
si ciudad la regó, ya, sepultura,
la llora con funesto son doliente.

...¡Oh, Roma!, en tu grandeza, en tu hermosura,
huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura.

Francisco de Quevedo
(1580-1645)

jueves, 27 de mayo de 2010

¡Con qué ligeros pasos vas corriendo!

...¡Con qué ligeros pasos vas corriendo!
¡Oh, cómo te me ausentas, tiempo vano!
¡Ay de mi bien, y de mi ser tirano,
cómo tu altivo brazo voy siguiendo!

...Detenerte pensé, pasaste huyendo;
seguite, y ausentástete liviano;
gastete a ti en buscarte, ¡oh inhumano!:
mientras más te busqué, te fui perdiendo.

...Ya conozco tu furia; ya, humillado,
de tu guadaña pueblo los despojos;
¡oh amargo desengaño no admitido!

...Ciego viví, y al fin, desengañado,
hecho Argos de mi mal, con tristes ojos
huir te veo, y véote perdido.

Luis Carrillo y Sotomayor
(h. 1585-1610)

miércoles, 26 de mayo de 2010

Érase un hombre a una nariz pegado

...Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;

...era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.

...Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era;

...érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.

Francisco de Quevedo
(1580-1645)

lunes, 24 de mayo de 2010

Amarrado al duro banco

...Amarrado al duro banco
de una galera turquesca,
ambas manos en el remo
y ambos ojos en la tierra,
un forzado de Dragut
en la playa de Marbella
se quejaba al ronco son
del remo y de la cadena:
«¡Oh sagrado mar de España,
famosa playa serena,
teatro donde se han hecho
cien mil navales tragedias!,
pues eres tú el mismo mar
que con tus crecientes besas
las murallas de mi patria,
coronadas y soberbias,
tráeme nuevas de mi esposa,
y dime si han sido ciertas
las lágrimas y suspiros
que me dice por sus letras;
porque si es verdad que llora
mi cautiverio en tu arena,
bien puedes al mar del Sur
vencer en lucientes perlas.
Dame ya, sagrado mar,
a mis demandas respuesta,
que bien puedes, si es verdad
que las aguas tienen lengua,
pero, pues no me respondes,
sin duda alguna que es muerta,
aunque no lo debe ser,
pues que vivo yo en su ausencia.
¡Pues he vivido diez años
sin libertad y sin ella
siempre al remo condenado,
a nadie matarán penas!»
En esto se descubrieron
de la Religión seis velas,
y el cómitre mandó usar
al forzado de su fuerza.

Luis de Góngora
(1561-1627)

viernes, 21 de mayo de 2010

Si hija de mi amor mi muerte fuese

...Si hija de mi amor mi muerte fuese,
¡qué parto tan dichoso que sería
el de mi amor contra la vida mía!
¡Qué gloria, que el morir de amar naciese!

...Llevara yo en el alma adonde fuese
el fuego en que me abraso, y guardaría
su llama fiel con la ceniza fría
en el mismo sepulcro en que durmiese.

...De esotra parte de la muerte dura,
vivirán en mi sombra mis cuidados,
y más allá del Lethe mi memoria.

...Triunfará del olvido tu hermosura;
mi pura fe y ardiente, de los hados;
y el no ser, por amar, será mi gloria.

Francisco de Quevedo
(1580-1645)

jueves, 20 de mayo de 2010

Ir y quedarse, y con quedar partirse

...Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;

...arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

...hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada, sobre fe, paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

...creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma y en la vida infierno.

Lope de Vega
(1562-1635)

miércoles, 19 de mayo de 2010

En medio de la bruma

En medio de la bruma
que provoca el silencio,
me disfrazo de espera
e imagino palabras
que me traigan tu voz.

Con los ojos abiertos
he llegado a soñarte
más de un millón de veces,
he escrito tu nombre
en el cuaderno viejo
donde van a parar
los pensamientos rotos.

Cuando tu voz me llegue
yo ya la habré escuchado,
te he visitado tanto
que ya soy casi tú.

En esas tardes rotas
que no tienen retorno,
cuando estamos varados
en la melancolía,
somos el hondo pozo
que se tragó los ecos
de todos los poemas
y todas las canciones.

Pepe Viyuela
(Y amarte sin saber, 2007)

lunes, 17 de mayo de 2010

Descaminado, enfermo, peregrino

...Descaminado, enfermo, peregrino
en tenebrosa noche, con pie incierto
la confusión pisando del desierto,
voces en vano dio, pasos sin tino.

...Repetido latir, si no vecino,
distinto oyó de can siempre despierto,
y en pastoral albergue mal cubierto
piedad halló, si no halló camino.

...Salió el sol, y entre armiños escondida,
soñolienta beldad con dulce saña
salteó al no bien sano pasajero.

...Pagará el hospedaje con la vida;
más le valiera errar en la montaña
que morir de la suerte que yo muero.

Luis de Góngora
(1560-1627)

viernes, 14 de mayo de 2010

Al que ingrato me deja, busco amante

...Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

...Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

...Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.

...Pero yo, por mejor partido, escojo,
de quien no quiero, ser violento empleo,
que, de quien no me quiere, vil despojo.

Sor Juana Inés de la Cruz
........(1651-1695)

jueves, 13 de mayo de 2010

Yo cantaré de amor tan dulcemente

...Yo cantaré de amor tan dulcemente
el rato que me hurtare a sus dolores
que el pecho que jamás sintió de amores
empiece a confesar que amores siente.

...Verá como no hay dicha permanente
debajo de los cielos superiores,
y que las dichas altas o menores
imitan en el suelo su corriente.

...Verá que, ni en amar, alguno alcanza
firmeza (aunque la tenga en el tormento
de idolatrar un mármol con belleza).

...Porque, si todo amor es esperanza
y la esperanza es vínculo del viento,
¿quién puede amar seguro en su firmeza?

Gabriel Bocángel
(1603-1658)

miércoles, 12 de mayo de 2010

Silencio, en tu sepulcro deposito

...Silencio, en tu sepulcro deposito
ronca voz, pluma ciega y triste mano,
para que mi dolor no cante en vano
al viento dado ya, en la arena escrito.

...Tumba y muerte de olvido solicito,
aunque de avisos más que de años cano,
donde hoy más que a la razón me allano,
y al tiempo le daré cuanto me quito.

...Limitaré deseos y esperanzas,
y en el orbe de un claro desengaño
márgenes pondré breves a mi vida,

...para que no me venzan asechanzas
de quien intenta procurar mi daño
y ocasionó tan próvida huida.

Juan de Tassis, Conde de Villamediana
...............(1582-1622)

martes, 11 de mayo de 2010

A la rosa

...Pura, encendida rosa,
émula de la llama
que sale con el día,
¿cómo naces tan llena de alegría
si sabes que la edad que te da el cielo
es apenas un breve y veloz vuelo,
y ni valdrán las puntas de tu rama
ni tu púrpura hermosa
a detener un punto
la ejecución del hado presurosa?
El mismo cerco alado
que estoy viendo riente,
ya temo amortiguado,
presto despojo de la llama ardiente.
Para las hojas de tu crespo seno
te dio Amor de sus alas blandas plumas,
y oro de su cabello dio a tu frente.
¡Oh fiel imagen suya peregrina!
Bañote en su color sangre divina
de la deidad que dieron las espumas,
¿y esto, purpúrea flor, esto no pudo
hacer menos violento el rayo agudo?
Róbate en una hora,
róbate licencioso su ardimiento
el color y el aliento:
tiendes aún no las alas abrasadas,
y ya vuelan al suelo desmayadas.
Tan cerca, tan unida
está al morir tu vida,
que dudo si en sus lágrimas la Aurora
mustia, tu nacimiento o muerte llora.

Francisco de Rioja
(1583-1659)

lunes, 10 de mayo de 2010

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

...¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta cubierto de rocío
pasas las noches del invierno oscuras?

...¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

...¡Cuántas veces el Ángel me decía:
«Alma, asómate agora a la ventana.
Verás con cuánto amor llamar porfía»!

...¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!

Lope de Vega
(1562-1635)

jueves, 6 de mayo de 2010

Las flores del romero

...Las flores del romero,
niña Isabel,
hoy son flores azules,
mañana serán miel.

...Celosa estás, la niña,
celosa estás de aquel
dichoso, pues le buscas,
ciego, pues no te ve,
ingrato, pues te enoja,
y confiado, pues
no se disculpa hoy
de lo que hizo ayer.
Enjuguen esperanzas
lo que lloras por él;
que celos entre aquéllos
que se han querido bien,
hoy son flores azules,
mañana serán miel.

...Aurora de ti misma,
que cuando a amanecer
a tu placer empiezas,
te eclipsan tu placer.
Serénense tus ojos,
y más perlas no des,
porque al Sol le está mal
lo que a la Aurora bien.
Desata como nieblas
todo lo que no ves;
que sospechas de amantes
y querellas después,
hoy son flores azules,
mañana serán miel.

Luis de Góngora
(1561-1627)

miércoles, 5 de mayo de 2010

Ya no quiero más bien que sólo amaros

...Ya no quiero más bien que sólo amaros,
ni más vida, Lucinda, que ofreceros
la que me dais, cuando merezco veros,
ni ver más luz que vuestros ojos claros.

...Para vivir me basta desearos,
para ser venturoso conoceros,
para admirar el mundo engrandeceros
y para ser Eróstrato, abrasaros.

...La pluma y lengua, respondiendo a coros,
quieren al cielo espléndido subiros,
donde están los espíritus más puros;

...que entre tales riquezas y tesoros,
mis lágrimas, mis versos, mis suspiros
de olvido y tiempo vivirán seguros.

Lope de Vega
(1562-1635)

martes, 4 de mayo de 2010

Yo os quiero confesar

Yo os quiero confesar, don Juan, primero,
que aquel blanco y color de doña Elvira
no tiene de ella más, si bien se mira,
que el haberle costado su dinero.

Pero tras eso confesaros quiero
que es tanta la beldad de su mentira,
que en vano a competir con ella aspira
belleza igual de rostro verdadero.

Mas, ¿qué mucho que yo perdido ande
por un engaño tal, pues que sabemos
que nos engaña así Naturaleza?

Porque ese cielo azul que todos vemos
ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande
que no sea verdad tanta belleza!

Bartolomé Leonardo de Argensola
(1561-1634)

lunes, 3 de mayo de 2010

Miré los muros de la patria mía

...Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

...Salime al campo, vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

...Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;

...vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

Francisco de Quevedo
(1580-1645)

viernes, 30 de abril de 2010

Sombra de la amapola

Antes de que la luz llegue a su ansia
muy de mañana,
de que el pétalo se haga
voz de niñez,
vivo tu sombra alzada y sorprendida
de humildad, nunca oscura,
con sal y azúcar,
con su trino hacia el cielo,
herida y conmovida a ras de tierra.

Junto a la hierbabuena,
este pequeño nido
que está temblando, que está acariciando
el campo, dentro casi
del surco,
amapola sin humo,
tú, con tu sombra, sin desesperanza,
estás acompañando
mi olvido sin semilla.
Te estoy acompañando.
No estás sola.

Claudio Rodríguez
(El vuelo de la celebración, 1976)

jueves, 29 de abril de 2010

Cumpleaños de amor

¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
—prolongándome, vivo, hacia la muerte—
se pasarán de mano en mano,
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.

Ángel González
(Sin esperanza, con convencimiento, 1961)

miércoles, 28 de abril de 2010

El otoño de las rosas

Vives ya en la estación del tiempo rezagado:
lo has llamado el otoño de las rosas.
Aspíralas y enciéndete. Y escucha,
cuando el cielo se apague, el silencio del mundo.

Francisco Brines
(El otoño de las rosas, 1986)

viernes, 23 de abril de 2010

Voz del árbol

¿Qué me quiere tu mano?
¿Qué deseas de mí, dime, árbol mío?
...Te impulsaba la brisa: pero el gesto
era tuyo, era tuyo.

Como el niño, cuajado de ternura
que le brota en la entraña y que no sabe
expresar, lentamente, tristemente,
me pasaste la mano por el rostro,
me acarició tu rama.

¡Qué suavidad había
en el roce! ¡Cuán tersa
debe de ser tu voz! ¿Qué me preguntas?
Di, ¿qué me quieres, árbol, árbol, mío?

La terca piedra estéril,
concentrada en su luto
-frenética mudez o grito inmóvil-,
expresa duramente,
llega a decir su duelo
a fuerza de silencio atesorado.

El hombre
-oh agorero croar, oh aullido inútil-
es voz en viento: sólo voz en aire.
Nunca el viento y la mar oirán sus quejas.
Ay, nunca el cielo entenderá su grito;
nunca, nunca, los hombres.

Entre el hombre y la roca,
¡con qué melancolía
sabes comunicarme tu tristeza,
árbol, tú, triste y bueno, tú el más hondo,
el más oscuro de los seres! ¡ Torpe
condensación soturna
de tenebrosos jugos minerales,
materia en suave hervor lento, cerrada
en voluntad de ser, donde lo inerte
con ardua afinidad de fuerzas sube
a total frenesí! ¡Tú, genio, furia,
expresión de la tierra dolorida,
que te eriges, agudo, contra el cielo,
como un ay, como llama,
como un clamor! Al fin monstruo con brazos,
garras y cabellera:
¡oh suave, triste, dulce monstruo verde,
tan verdemente pensativo,
con hondura de tiempo,
con silencio de Dios!

No sé qué altas señales
lejanas, de un amor triste y difuso,
de un gran amor de nieblas y luceros,
traer querría tu ramita verde
que, con el viento, ahora
me está rozando el rostro.
Yo ignoro su mensaje
profundo. La he cogido, la he besado.
(Un largo beso.)
............................¡Mas no sé qué quieres
decirme!

Dámaso Alonso
(Hijos de la ira, 1944)

miércoles, 21 de abril de 2010

Por donde van las águilas

....Una luz vehemente y oscura, de tormenta,
flota sobre las cumbres del alto Guadarrama,
por donde van las águilas. La tarde baja, lenta,
por los senderos verdes, calientes de retama.

....Entre las piedras brilla la lumbre soñolienta
del sol oculto y frío. La luz, de rama en rama,
como el vuelo de un pájaro, tras la sombra se ahuyenta.
Bruscamente, el silencio crece como una llama.

....Tengo miedo. Levanto los ojos. Dios azota
mi corazón. El vaho de la nieve se enfría
lo mismo que un recuerdo. Sobre los montes flota

....la paz, y el alma sueña su propia lejanía.
Una luz vehemente desde mi sueño brota
hacia el amor. La tarde duerme a mis pies, sombría.

Leopoldo Panero
(Escrito a cada instante, 1949)

martes, 20 de abril de 2010

Hallazgo

Desnuda y adherida a tu desnudez.
Mis pechos como hielos recién cortados,
en el agua plana de tu pecho.
Mis hombros abiertos bajo tus hombros.
Y tú, flotante en mi desnudez.

Alzaré los brazos y sostendré tu aire.
Podrás desceñir mi sueño
porque el cielo descansará en mi frente.
Afluentes de tus ríos serán mis ríos.
Navegaremos juntos, tú serás mi vela,
y yo te llevaré por mares escondidos.

¡Qué suprema efusión de geografías!
Tus manos sobre mis manos.
Tus ojos, aves de mi árbol,
en la yerba de mi cabeza.

Carmen Conde
(Ansia de la gracia, 1945)

lunes, 19 de abril de 2010

La transfiguración

Siento tu cuerpo entero bajo el mío.
Tu carne
............... es
....................como un ascua,
fresca e imprescindible,
que está fluyendo hacia
mi cuerpo, por un puente
de miel lenta y silábica.
Hay un solo momento en que se junta
el cuerpo con el alma,
y se sienten recíprocos,
.........................................y viven
su trasfiguración,
..............................y se adelantan
el uno al otro en una misma entrega
desde su mismo origen deseada.
Siento tus labios en mis labios, siento
tu piel desnuda y ávida,
y siento,
...............¡al fin!
..........................esa frescura súbita
como una llamarada
de eternidad, en que la carne deja
de serlo y se desata,
se dispersa en el vuelo,
........................................y va cayendo
en la tierra sonámbula
de tu cuerpo que cede interminable
mente cediendo,
.............................hasta
que el vuelo acaba y ya la carne queda
quieta, milagreada,
y me devuelve el cuerpo,
............................................y todo ha sido
un pasmo, un rebrillar y luego nada.

Luis Rosales
(Rimas, 1951)

viernes, 16 de abril de 2010

A ti, viva

...................................................Es tocar el cielo, poner el dedo
...............................................sobre un cuerpo humano.

.......................................................................................Novalis


Cuando contemplo tu cuerpo extendido
como un río que nunca acaba de pasar,
como un claro espejo donde cantan las aves,
donde es un gozo sentir el día cómo amanece.

Cuando miro a tus ojos, profunda muerte o vida que me llama,
canción de un fondo que sólo sospecho;
cuando veo tu forma, tu frente serena,
piedra luciente en que mis besos destellan,
como esas rocas que reflejan un sol que nunca se hunde.

Cuando acerco mis labios a esa música incierta,
a ese rumor de lo siempre juvenil,
del ardor de la tierra que canta entre lo verde,
cuerpo que húmedo siempre resbalaría
como un amor feliz que escapa y vuelve.

Siento el mundo rodar bajo mis pies,
rodar ligero con siempre capacidad de estrella,
con esa alegre generosidad del lucero
que ni siquiera pide un mar en que doblarse.

Todo es sorpresa. El mundo destellando
siente que un mar de pronto está desnudo, trémulo,
que es ese pecho enfebrecido y ávido
que sólo pide el brillo de la luz.

La creación riela. La dicha sosegada
transcurre como un placer que nunca llega al colmo,
como esa rápida ascensión del amor
donde el viento se ciñe a las frentes más ciegas.

Mirar tu cuerpo sin más luz que la tuya,
que esa cercana música que concierta a las aves,
a las aguas, al bosque, a ese ligado latido
de este mundo absoluto que siento ahora en los labios.

Vicente Aleixandre
(La destrucción o el amor, 1935)

jueves, 15 de abril de 2010

Para mi corazón basta tu pecho

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

Pablo Neruda
(Veinte poemas de amor y una canción desesperada, 1924)

miércoles, 14 de abril de 2010

El niño yuntero

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
resuelve mi alma de encina.

Le veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.

Miguel Hernández
(Viento del pueblo, 1937)

martes, 13 de abril de 2010

A orillas del East River

............................................II

Yo ya no lloro,
excepto por aquello que algún día
me hizo llorar:
los aviones que proclamaban
que todo había terminado;
la estación amarilla diluida en la noche
en la que coincidían, tan sólo unos instantes,
el tren que partía hacia el norte
y el que partía hacia el oeste
y jamás volverían a encontrarse;
y la voz de Juan Rulfo: «diles que no me maten»;
y la malagueña canaria;
y la niña mendiga de Lisboa
que me pidió un «besiño».

Yo ya no lloro.
Ni siquiera cuando recuerdo
lo que aún me queda por llorar.

José Hierro
(Cuadernos de Nueva York, 1998)

lunes, 12 de abril de 2010

En la inmensa mayoría

Podrá faltarme el aire,
el agua,
el pan,
sé que me faltarán.

El aire, que no es de nadie.
El agua, que es del sediento.
El pan... Sé que me faltarán.

La fe, jamás.

Cuanto menos aire, más.
Cuanto más sediento, más.

Ni más ni menos. Más.

Blas de Otero
(Pido la paz y la palabra, 1955)

viernes, 9 de abril de 2010

Quien me habita

................................................"Car Je est un autre".
..............................................................RIMBAUD


¡Qué extraño es verme aquí sentado,
y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar,
y oír como una lejana catarata que la vida se derrumba,
y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar!

¡Qué extraño es verme aquí sentado!
¡Qué extraño verme como una planta que respira,
y sentir en el pecho un pájaro encerrado,
y un denso empuje que se abre paso difícilmente por mis venas!

¡Qué extraño es verme aquí sentado,
y agarrarme una mano con la otra,
y tocarme, y sonreír, y decir en voz alta
mi propio nombre tan falto de sentido!

¡Oh, qué extraño, qué horriblemente extraño!
La sorpresa hace mudo mi espanto.
Hay un desconocido que me habita
y habla como si no fuera yo mismo.

Gabriel Celaya
(La soledad cerrada, 1947)

martes, 6 de abril de 2010

La acacia cautiva

Cercada por ladrillos y cemento,
por asfalto, carteles y oficinas,
entre discos de luz, entre bocinas
una acacia cautiva busca un viento.

Busca un campo tranquilo, el soñoliento
río sonoro que en sus aguas finas
lleva luces que fluyen diamantinas
en sosegado y suave movimiento.

Busca el salto del pez, el raudo brillo
de su escama fugaz y repentina,
con rápida sorpresa de cuchillo.

Busca la presurosa golondrina,
no la brutal tristeza del ladrillo
que finge roja sangre en cada esquina.

Rafael Morales
(Canción sobre el asfalto, 1954)

lunes, 5 de abril de 2010

Primavera amarilla

....Abril venía, lleno
todo de flores amarillas:
amarillo el arroyo,
amarillo el vallado, la colina,
el cementerio de los niños,
el huerto aquel donde el amor vivía.
....El sol unjía de amarillo el mundo,
con sus luces caídas;
¡ay, por los lirios áureos,
el agua de oro, tibia;
las amarillas mariposas
sobre las rosas amarillas!
....Guirnaldas amarillas escalaban
los árboles; el día
era una gracia perfumada de oro,
en un dorado despertar de vida.
Entre los huesos de los muertos
abría Dios sus manos amarillas.

Juan Ramón Jiménez
(Poemas májicos y dolientes, 1909)

domingo, 28 de marzo de 2010

Tengo estos huesos hechos a las penas

Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.

Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.

Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.

Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.

Miguel Hernández
(El silbo vulnerado, 1934-1935)

jueves, 25 de marzo de 2010

Yo no comprendo nada

Yo no comprendo nada. No por eso
me rindo. Una cuestión
de técnica, sin más. No comprender
apenas nada brinda
nuevas y limpias posibilidades:
ir ofreciendo el desconocimiento, hacerle
entrega al mundo de este interrogante,
que sea finalmente de todos tanta duda,
tanta perplejidad.
No comprendo siquiera
por qué, pero es inútil
tratar de resistirse a ese sosiego
que provoca partir
el pan del estupor
y, al repartirlo,
propagarlo, darlo
a luz, iniciarlo,
no poseer la sola
incomprensión de todos,
y no comprender nada,
y celebrarlo.

Gonzalo Escarpa
(Fatiga de materiales, 2006)

martes, 23 de marzo de 2010

Mañana despeinamos los espejos

..Hoy tengo acordeones por peldaños.
Un mar de margaritas en mi alfombra.
.Hoy cambio mis derrotas por abrazos
......y juego con la nieve de tu boca.
..Hay silencios parecidos a tormentas.
...Botellas con mensaje en el desierto.
...Hay bosques bailando en tus ojeras,
......arco iris en el óleo de tu cuerpo.
...Hoy llueven serpentinas en tu pelo.
.Germino en el zaguán de tu sombrero.
Hoy barro el alquitrán de tus pulmones,
...me adhiero al paraíso de los sueños.
...Hay sirenas en el teatro de la calle.
..Madreselva en tu alma trasnochada.
..Hay anhelos con sabor a mandarina,
golondrinas anidando en tu almohada.
...Hoy cambio tu ausencia por el eco.
..La tristeza por el zumo de tus labios.
.Hoy sueño que soñé que ya no sueño,
que al despertar soñaba entre tus manos.
......Hay lágrimas azules en cuartillas.
......Tristeza en el rímel de un payaso.
......Hay pétalos guardando tu semilla,
....diapasones con el tiempo trastocado.
....Hoy tengo acordeones por peldaños.
......Mañana despeinamos los espejos.

Joaquín Lera
(La fragilidad de los espejos, 2009)

lunes, 22 de marzo de 2010

La cabeza

Se me ha ido la cabeza
No soy el primero ni el último a quien de repente se le va la cabeza
Un día te levantas y no hay nadie sobre los hombros

La mayoría se aburren y marchan sin despedirse
No vuelven a acordarse de sus antiguos dueños
Las que regresan lo hacen a menudo desengañadas
Miran para otro lado como si aquí no hubiese pasado nada

Las oficinas de objetos perdidos están repletas de cabezas como la mía
Las guardan un tiempo, luego no se sabe qué hacen con ellas

No las iban a dejar allí para siempre

Juan Carlos Mestre
(La casa roja, 2008)

domingo, 21 de marzo de 2010

Rima XI

....—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
....—No es a ti, no.

....—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
....—No: no es a ti.

....—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte.
....—¡Oh, ven; ven tú!

Gustavo Adolfo Bécquer
(Rimas, 1871)

viernes, 19 de marzo de 2010

Canción última

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.

Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

Miguel Hernández
(El hombre acecha, 1937-1938)

lunes, 15 de marzo de 2010

Llegó tan hondo el beso

Llegó tan hondo el beso
que traspasó y emocionó los muertos.

El beso trajo un brío
que arrebató la boca de los vivos.

El hondo beso grande
sintió breves los labios al ahondarse.

El beso aquel que quiso
cavar los muertos y sembrar los vivos.

Miguel Hernández
(Cancionero y romancero de ausencias, 1938-1941)

martes, 9 de marzo de 2010

Las causas

Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
De Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
Para que nuestras manos se encontraran.

Jorge Luis Borges
(Historia de la noche, 1977)

sábado, 6 de marzo de 2010

Habitación para dos

Una última claridad antes que el sol decline.
Un cuerpo preciso para el final de mi mano,
bocas que ascienden la pendiente del labio
hasta arrancar de la vida sus flores tan serias
con un fulgor de huesos chocando.

Que nada exista más allá del húmedo relámpago
de un ser acariciado y su plegaria.
Enséñale a la muerte el salvaje canto
de un sexo hecho de ciencias inestables.

Que dancen los cuerpos con vocación de sombra,
con pánico y extraños, enjuagados, abatidos, germinando.
Que pronuncien tu nombre por pasillos de fiebre,
que en presagios de luz se transformen los brazos
hasta que el grito alcance horizontes y escalas,
cuellos, perfumes, escotes, caderas,
océanos percutiendo,
lucernas altas del fuego dando luz a dedos zahoríes,
al agua blanda del placer.

Volverán después los cuerpos a su espejo vacío.
Promesas incumplidas serán: ceniza saciada.
Cuerpos profanados en la vieja ceremonia,
........siempre extraños o distantes, fugitivos,
sin contornos,
vencidos en sudor, y despoblados.

Antonio Lucas
(Los mundos contrarios, 2009)

martes, 2 de marzo de 2010

Underwood girls

Quietas, dormidas están,
las treinta, redondas, blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.
Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.
Que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta.
Que se crean que es la carta,
la fórmula como siempre.
Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco a blanco.
Por fin a la hazaña pura,
sin palabras sin sentido,
ese, zeda, jota, i...

Pedro Salinas
(Fábula y signo, 1931)

lunes, 1 de marzo de 2010

Calle del arrabal

Se me quedó en lo hondo
una visión tan clara,
que tengo que entornar los ojos cuando
intento recordarla.

A un lado, hay un calvero de solares;
en frente, están las casas alineadas
porque esperan que de un momento a otro
la Primavera pasará.

..................................Las sábanas,
aún goteantes, penden
de todas las ventanas,
el viento juega con el sol en ellas
y ellas ríen del juego y de la gracia.

Y hay las niñas bonitas
que se peinan al aire libre.

..............................................Cantan
los chicos de una escuela la lección.
Las once dan.

.........................Por el arroyo pasa
un viejo cojitranco
que empuja su carrito de naranjas.

Dámaso Alonso
(Poemas puros. Poemillas de la ciudad, 1921)
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