viernes, 9 de octubre de 2020

Penelope's song

 
Penélope esperando a Ulises, Heva Coomans (h. 1900)
 
Little soul, little perpetually undressed one,

Do now as I bid you, climb
The shelf-like branches of the spruce tree;

Wait at the top, attentive, like
A sentry or look-out. He will be home soon;
It behooves you to be
Generous. You have not been completely
Perfect either; with your troublesome body
You have done things you shouldn't
Discuss in poems. Therefore
Call out to him over the open water, over the bright

Water
With your dark song, with your grasping,
Unnatural song-passionate,
Like Maria Callas. Who
Wouldn't want you? Whose most demonic appetite
Could you possibly fail to answer? Soon
He will return from wherever he goes in the

Meantime,
Suntanned from his time away, wanting
His grilled chicken. Ah, you must greet him,
You must shake the boughs of the tree
To get his attention,
But carefully, carefully, lest
His beautiful face be marred
By too many falling needles.

Louise Glück
Meadowlands (1996)
 

 


La canción de Penélope 

 

Pequeña alma, siempre desvestida,
haz esto que te ordeno, trepa
por los estantes de las ramas del abeto;
aguarda en la copa, atenta, como un
centinela o un vigía. Pronto llegará a casa;
te corresponde a ti ser
generosa. Tampoco tú has sido del todo
perfecta; con tu problemático cuerpo
has hecho cosas de las que no deberías
hablar en los poemas. Así que
llámalo a través del mar abierto, del mar resplandeciente
con tu canción oscura, con tu avariciosa,
forzada canción: apasionada,
como María Callas. ¿Quién
no te desearía? ¿A qué apetito
demoniaco no corresponderías? Pronto
regresará de allí por donde transcurra su viaje,
bronceado por el tiempo fuera de casa, reclamando
su pollo asado. Ah, tendrás que darle la bienvenida,
tendrás que sacudir las ramas del árbol
para captar su atención,
pero con cuidado, con cuidado, no sea
que desfiguren su hermoso rostro
demasiadas agujas al caer.

Louise Glück 

 Praderas (2017)
 

[Traducción al castellano de Andrés Catalán para la editorial Pre-textos]

martes, 29 de septiembre de 2020

Un soneto a Cervantes

  Retrato de Miguel de Cervantes, Juan de Jáuregui (h. 1600)

    Horas de pesadumbre y de tristeza
paso en mi soledad. Pero Cervantes
es buen amigo. Endulza mis instantes
ásperos, y reposa mi cabeza.

    Él es la vida y la naturaleza,
regala un yelmo de oros y diamantes
a mis sueños errantes.
Es para mí: suspira, ríe y reza.

    Cristiano y amoroso y caballero
parla como un arroyo cristalino.
¡Así le admiro y quiero,

    viendo cómo el destino
hace que regocije al mundo entero
la tristeza inmortal de ser divino!

 Rubén Darío
(Cantos de vida y esperanza, 1905)

No se puede asegurar que el retrato pictórico de Miguel de Cervantes –atribuido a Juan de Jáuregui por el propio autor– represente al más universal de los escritores españoles. Este habría nacido un 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares. Aunque no se conserva su acta de nacimiento, sí su acta bautismal, fechada el 9 de octubre de 1547.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Estados de ánimo

                   Valle de pastos, Robert Ducanson (1857)
                                                                                                               A veces me siento
                                                                                                               como un águila en el aire
                                                                                                              (de una canción de Pablo Milanés)
Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas

unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas

pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones

una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces

sereno en mi confianza
confiado en que una tarde
te acerques y te mires
te mires al mirarme.

Mario Benedetti
(Poemas de otros, 1974)

sábado, 12 de septiembre de 2020

Test

 

                 Carrusel de cerdos, Robert Delaunay (1922)

Qué es un antipoeta:
Un comerciante en urnas y atáudes?
Un sacerdote que no cree en nada?
Un general que duda de sí mismo?
Un vagabundo que se ríe de todo
Hasta de la vejez y de la muerte?
Un interlocutor de mal carácter?
Un bailarín al borde del abismo?
Un narciso que ama a todo el mundo?
Un bromista sangriento
Deliberadamente miserable?
Un poeta que duerme en una silla?
Un alquimista de los tiempos modernos?
Un revolucionario de bolsillo?
Un pequeño burgués?
Un charlatán?
                          un dios?
                                          un inocente?
Un aldeano de Santiago de Chile?
Subraye la frase que considere correcta.

Qué es la antipoesía:
Un temporal en una taza de té?
Una mancha de nieve en una roca?
Un azafate lleno de excrementos humanos
Como lo cree el padre Salvatierra?
Un espejo que dice la verdad?
Un bofetón al rostro
Del Presidente de la Sociedad de Escritores?
(Dios lo tenga en su santo reino)
Una advertencia a los poetas jóvenes?
Un ataúd a chorro?
Un ataúd a fuerza centrífuga?
Un ataúd a gas de parafina?
Una capilla ardiente sin difunto?

Marque con una cruz
La definición que considere correcta.  

Nicanor Parra
(Obra gruesa, 1969)

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Oda a septiembre

                        Un huerto en primavera, Alfred Sisley (1881)
 
Mes de banderas,
mes seco, mes
mojado,
con quince días verdes,
con quince días rojos,
a medio cuerpo
te sale humo
del techo,
después
abres de golpe las ventanas,
mes en que sale al sol
la flor de invierno
y moja una vez más
su pequeña
corola temeraria,
mes cruzado por mil
flechas de lluvia
y por mil
lanzas de sol quemante,
septiembre,
para que bailes,
la tierra
pone bajo tus pies
la hierba festival
de sus alfombras,
y en tu cabeza
un arcoiris loco,
una cinta celeste
de guitarra.

Baila, septiembre, baila
con los pies de la patria,
canta, septiembre, canta
con la voz
de los pobres:
otros
meses
son largos
y desnudos,
otros
son amarillos,
otros van a caballo hacia la guerra,
tú, septiembre,
eres un viento, un rapto,
una nave de vino.

Baila
en las calles,
baila
con mi pueblo,
baila con Chile, con
la primavera,
corónate
de pámpanos copiosos
y de pescado frito.
Saca del arca
tus
banderas
desgreñadas,
saca de tu suburbio
una camisa,
de tu mina
enlutada
un par
de rosas,
de tu abandono
una canción florida,
de tu pecho que lucha
una guitarra,
y lo demás
el sol,
el cielo puro
de la primavera,
la patria lo adelanta
para que algo
te suene en los bolsillos:
la esperanza.
 
Pablo Neruda
(Nuevas odas elementales, 1955)

miércoles, 29 de julio de 2020

Passer, deliciae meae puellae

Lesbia y su gorrión, Edward John Poynter (1907)

Passer, deliciae meae puellae,
quicum ludere, quem in sinu tenere,
cui primum digitum dare appetenti
et acres solet incitare morsus,
cum desiderio meo nitenti
carum nescio quid libet iocari,
credo, ut, cum gravis acquiescet ardor
sit solaciolum sui doloris:
tecum ludere, sicut ipsa, possem
et tristes animi levare curas
.............................................
Tam gratum est mihi quam ferunt puellae
pernici aureolum fuisse malum,
quod zonam soluit diu ligatam.

Gayo Valerio Catul0
(Siglo I a. C.)

Versión al castellano de Un poema cada día

Gorrión, delicia de mi amada,
con el que suele jugar, en el regazo tener,
al que suele dar la punta del dedo anhelante
e incitar a picaduras agudas,
cuando, ante mi encendido deseo,
no sé con qué gratas cosas le gusta bromear;
confío en que, cuando el profundo ardor se calme,
sea un consuelo para su aflicción:
¡ojalá pudiera jugar contigo, como ella,
y aliviar los tristes cuidados del alma!
............................................................
Me es tan grato como dicen que fue
a la ágil doncella la manzana de oro,
que desató su ceñidor largo tiempo atado.

jueves, 16 de julio de 2020

Lo que una ama

 Helena de Troya, Evelyn De Morgan (1898)

Dicen unos que una tropa de jinetes, otros la infantería
y otros que una escuadra de navíos, sobre la tierra
oscura es lo más bello; mas yo digo
que es lo que una ama.

Y es muy fácil hacerlo comprensible
a todos: pues aquella que tanto destacaba
en belleza entre todos los humanos, Helena,
a su muy noble esposo

dejándolo tras sí marchó a Troya embarcada
y en nada de su hija o de sus padres
amados se acordó, sino que la sedujo
–aunque ella no quisiera–

Cipris, la diosa que, indómita en su mente,
cumple muy fácilmente lo que piensa:
ahora me ha llevado a recordar 
a Anactoria, que no está junto a mí,

y de ella quisiera contemplar
su andar que inspira amor y el centelleo radiante de su rostro
antes que los carruajes de los lidios y antes que los soldados
en pie de guerra.

Safo de Mitilene
(Siglos VII-VI a. C.)

[La traducción de este poema procede del libro Safo. Poemas y testimonios, Acantilado, 2020. Edición y traducción de Aurora Luque]

lunes, 6 de julio de 2020

Cuerpo a la vista

                           Reflejo, John Reinhard Weguelin (1885)

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas,
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que solo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
playa sin fin de tu costado.

Tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.

Siempre hay abejas en tu pelo.

Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.

Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.

Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano.

Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable).

Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.


Octavio Paz
(Semillas para un himno, 1954)

viernes, 3 de julio de 2020

Invitación a la dicha

 Vista del Parque de los Ciervos, Carl Frederik Aagaard (1889)

    Ámame ahora que tengo los cabellos negros
y una corona de junco
y el perfume del agua y de la jara
en los brazos desnudos.

    Ámame ahora que tengo en los ojos
la suave llama de la tarde
y la gracia de la sonrisa
y la leve frescura de los manantiales.

    Ámame ahora que tengo en los labios
el fuego deslumbrante del Mediodía
y la serenidad del cielo en las mejillas.

    Ámame ahora que tengo en el cuello
el resplandor de los lirios quemados.
Ámame ahora que corre por mis hombros
el torrente divino del deseo.
Ámame ahora que tengo el pecho ebrio
como una flor de vino.

    Ahora y no luego, ahora y no mañana,
ahora que besa mi alma todo tu cuerpo
confundiendo su aliento al de mis labios.

    Bésame ahora que es primavera
y el chamariz canta y vuela en un árbol,
ahora, amor mío, que estamos en mayo
y zumban en el aire las abejas,
ahora que todo es hermoso y feliz,
ahora y no mañana,
ahora y no luego.

    Bésame los labios, el cabello, los hombros
ahora que en los huertos florecidos
es tan dulce la flor primera del granado.

    Dame todo tu amor ahora, amor mío,
¿no ves que soy en la tierra dichosa,
dulce como el árbol del paraíso?

    Ahora que soy un manantial virgen
donde cada onda es una caricia,
una colina verde
donde cada florecilla es un labio encendido,
un valle misterioso
donde cada viento es un suspiro,
un río de amores
cuya música frágil es tu nombre.

    ¿No son nuestros estos días tan bellos?
¿No es hermosa la tierra bajo el sol y la luna?
¿No habla todo de amor desde el alba a la tarde?

    ¡Ámame!
¡Ahora y no mañana; ahora y no luego!


Ricardo Molina
(Regalo de amante, 1945-1948)

martes, 23 de junio de 2020

Junio

   Bosque con un arroyo, Carl Frederik Aagaard (1885)

Oh, sé que he de buscarte
cuando el otoño abrume con sus frutos goteantes
    la tierra,
cuando las mozas pasen mordiendo los racimos
como si fueran labios,
cuando las piernas rudas de los hombres
se tiñan con la sangre púrpura de las vides
y quede una canción flotando en el azul helor de la tarde
   madura.
Oh, sé que he de buscarte.
Cuando caiga en el río el beso desmayado de la última

    adelfa 
buscaré tus pisadas sobre la arena tibia
donde tu cuerpo expiraba bajo el mío
como un tallo verde en el suspenso mediodía.
Oh, sé que he de buscarte
cuando el dormido cisne del otoño aletee en su nido;
pero Junio es ahora un pastor silencioso
que coronan los oros sagrados de la trilla,
y yo bebo en tu cuerpo la música desnuda
que languidece en los violines lentos de la siesta.
Oh, yo sé que he de buscarte
cuando la campiña despierte del letargo amarillo
    de los élitros;
pero ahora es tu cuerpo solo, tu cuerpo junto al mío,
mientras Junio incendia de felicidad los montes
    más lejanos
y el río besa tímidamente nuestros pies
como si Narciso nos contemplara con sus diluidos ojos
    verdes de agua.


Pablo García Baena
(Junio, 1957)
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