jueves, 21 de marzo de 2019

Retrato sin filtro de una vida perfecta

 
                     El Pont Neuf, Félix Vallotton (1901)

verás
a juzgar por los retratos familiares
que guardo en un álbum de mi iphone
titulado parís junio 2016
papá tú y yo fuimos muy felices
en el número 10 de la rue poissonnière
cantando como las personas felices
abrazándonos como las personas felices
y hasta culpándonos como las personas que parecen felices
pero que en realidad se sienten mediocres

los tres sabemos que una fotografía bonita
no ha de significar cosas bonitas necesariamente

a veces se trata sólo del fragmento más luminoso
que alcanzamos a rescatar de la tormenta

e igual que parís bajo la lluvia de junio puede ser hermosa
el amor bajo la ira también puede sosegarse

no te asustes
no digo que estuviéramos fingiendo

lo que trato de explicar es por qué las vidas perfectas
a veces precisan de un portazo
de un golpe en la pared
o de un yo me largo

sin eso
no serían perfectas
sin furia
papá tú y yo nos desmoronaríamos
porque quizá ser feliz sólo sea saber soportarse

a juzgar por las fotografías
en las que tu cabecita sobresale del portabebés marrón
y en las que se aprecia nuestro gusto por el queso oloroso
los litros de salsa de soja de la rue sainte anne
o las librerías más turísticas y polvorientas
tú serás un hombre y llorarás como lloran los hombres

tú serás un hombre y odiarás como odian los hombres

tú serás un hombre y amarás
como papá y yo te amamos en este instante
empapados por la lluvia que disfraza a la ciudad
ebrios de las lágrimas que construyen nuestra paciencia


Luna Miguel
(París, junio de 2016)

Este poema fue publicado en el suplemento Vein Kids de la revista Vein, como recuerda Luna Miguel en su blog.

domingo, 17 de marzo de 2019

¿Qué es esto, Alcino? Cómo tu cordura

                 Se acabó, Edmund Blair Leighton (1899)

    ¿Qué es esto, Alcino? ¿Cómo tu cordura
se deja así vencer de un mal celoso,
haciendo con extremos de furioso
demostraciones más que de locura?

     ¿En qué te ofendió Celia, si se apura?
¿O por qué al Amor culpas de engañoso,
si no aseguró nunca, poderoso,
la eterna posesión de su hermosura?

     La posesión de cosas temporales
temporal es, Alcino, y es abuso
el querer conservarlas siempre iguales.

     Con que tu error o tu ignorancia acuso,
pues Fortuna y Amor, de cosas tales
la propiedad no han dado, sino el uso.


Sor Juana Inés de la Cruz
           (1648-1695)

miércoles, 13 de marzo de 2019

A una rosa

 Rosas rojas en un jarrón japonés, Martin Johnson Heade (1819-1904)

    ¡Con qué artificio tan divino sales
de esa camisa de esmeralda fina,
oh rosa celestial alejandrina,
coronada de granos orientales!
 

    Ya en rubíes te enciendes, ya en corales,
ya tu color a púrpura se inclina,
sentada en esa basa peregrina
que forman cinco puntas desiguales.
 

    Bien haya tu divino Autor, pues mueves
a su contemplación el pensamiento
y aun a pensar en nuestros años breves.
 

    Así la verde edad se esparce al viento,
y así las esperanzas son aleves
que tienen en la tierra el fundamento.

  
        Lope de Vega
          (1562-1635)

viernes, 8 de marzo de 2019

Jardín cerrado, inundación de olores

                              Jardín italiano, George Samuel Elgood (1907)

    Jardín cerrado, inundación de olores,
fuente sellada, cristalina y pura;
inexpugnable torre, do segura
de asaltos, goza el alma sus amores.

     Intactas guardas tus hermosas flores,
matas la sed, destierras la secura,
ostentas majestad y de esa altura
penden trofeos siempre vencedores.

     El verdor tuyo nunca el lustre pierde,
ni se enturbia el candor de tu corriente;
firme está en tu invencible fortaleza.

     Que es el jardín cerrado siempre verde,
es siempre clara la guardada fuente,
y es propia de la torre la firmeza.


Bernarda Ferreira de la Cerda
                  (1595-1644)

jueves, 7 de marzo de 2019

El reloj de arena

 
Anciano con reloj de arena, Gonzales Coques (1614-1684)

     ¿Qué tienes que contar, reloj molesto,
en un soplo de vida desdichada
que se pasa tan presto;
en un camino que es una jornada,
breve y estrecha, de este al otro polo,
siendo jornada que es un paso solo?
Que, si son mis trabajos y mis penas,
no alcanzarás allá, si capaz vaso
fueses de las arenas
en donde el alto mar detiene el paso.
Deja pasar las horas sin sentirlas,
que no quiero medirlas,
ni que me notifiques de esa suerte
los términos forzosos de la muerte.
No me hagas más guerra;
déjame, y nombre de piadoso cobra,
que harto tiempo me sobra
para dormir debajo de la tierra.

     Pero si acaso por oficio tienes
el contarme la vida,
presto descansarás, que los cuidados
mal acondicionados,
que alimenta lloroso
el corazón cuitado y lastimoso,
y la llama atrevida
que Amor, ¡triste de mí!, arde en mis venas
(menos de sangre que de fuego llenas),
no solo me apresura
la muerte, pero abréviame el camino;
pues, con pie doloroso,
mísero peregrino,
doy cercos a la negra sepultura.
Bien sé que soy aliento fugitivo;
ya sé, ya temo, ya también espero
que he de ser polvo, como tú, si muero,
y que soy vidrio, como tú, si vivo.
 

Francisco de Quevedo
         (1580-1645)

lunes, 4 de marzo de 2019

Hermana Marica

                            Fiesta de campesinos, David Teniers (h. 1650)

    Hermana Marica,
mañana, que es fiesta,
no irás tú a la amiga
ni yo iré a la escuela.

Pondraste el corpiño
y la saya buena,
cabezón labrado,
toca y albanega;

y a mí me podrán
mi camisa nueva,
sayo de palmilla,
media de estameña;

y si hace bueno,
traeré la montera
que me dio la Pascua
mi señora abuela,

y el estadal rojo
con lo que le cuelga,
que trajo el vecino
cuando fue a la feria.

Iremos a misa,
veremos la iglesia,
daranos un cuarto
mi tía la ollera.

Compraremos de él
(que nadie lo sepa)
chochos y garbanzos
para la merienda;

y en la tardecica,
en nuestra plazuela,
jugaré yo al toro
y tú a las muñecas

con las dos hermanas,
Juana y Madalena,
y las dos primillas,
Marica y la tuerta;

y si quiere madre
dar las castañetas,
podrás tanto dello
bailar en la puerta;

y al son del adufe
cantará Andrehuela:

No me aprovecharon,
madre, las hierbas;

y yo de papel
haré una librea,
teñida con moras
porque bien parezca,
y una caperuza
con muchas almenas;
pondré por penacho
las dos plumas negras

del rabo del gallo,
que acullá en la huerta
anaranjeamos
las Carnestolendas;

y en la caña larga
pondré una bandera
con dos borlas blancas
en sus tranzaderas;

y en mi caballito
pondré una cabeza
de guadamecí,
dos hilos por riendas;

y entraré en la calle
haciendo corvetas.
Yo, y otros del barrio,
que son más de treinta,

jugaremos cañas
junto a la plazuela,
porque Barbolilla
salga acá y nos vea;

Barbola, la hija
de la panadera,
la que suele darme
tortas con manteca,

porque algunas veces
hacemos yo y ella
las bellaquerías
detrás de la puerta.


Luis de Góngora
   (1561-1627)

jueves, 28 de febrero de 2019

En fin, en fin, tras tanto andar muriendo

 
                                          Vanidad, Edwaert Collier (1669)

    En fin, en fin, tras tanto andar muriendo,
tras tanto varïar vida y destino,
tras tanto, de uno en otro desatino,
pensar todo apretar, nada cogiendo,

    tras tanto acá y allá yendo y viniendo,
cual sin aliento inútil peregrino,
¡oh Dios!, tras tanto error del buen camino,
yo mismo de mi mal ministro siendo,

    hallo, en fin, que ser muerto en la memoria
del mundo es lo mejor que en él se esconde,
pues es la paga de él muerte y olvido,

    y en un rincón vivir con la victoria
de sí, puesto el querer tan solo adonde
es premio el mismo Dios de lo servido.


Francisco de Aldana
        (1537-1578) 

lunes, 25 de febrero de 2019

Sigo, Silencio, tu estrellado manto

                        Noche en la isla de Rodas, Ivan Aivazovsky (1850)

    Sigo, Silencio, tu estrellado manto,
de transparentes lumbres guarnecido,
enemigo del sol esclarecido,
ave nocturna de agorero canto.

    El falso mago Amor, con el encanto
de palabras quebradas por olvido,
convirtió mi razón y mi sentido,
mi cuerpo no, por deshacelle en llanto.

    Tú, que sabes mi mal, y tú, que fuiste
la ocasión principal de mi tormento,
por quien fui venturoso y desdichado,

    oye tú solo mi dolor, que al triste
a quien persigue cielo violento
no le está bien que sepa su cuidado.


Francisco de la Torre
 (h. 1534-h. 1594)

viernes, 22 de febrero de 2019

Eres tú, Guadarrama, viejo amigo

                                 Guadarrama, Darío de Regoyos (h. 1885)

    ¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,
la sierra gris y blanca,
la sierra de mis tardes madrileñas
que yo veía en el azul pintada?
    Por tus barrancos hondos
y por tus cumbres agrias,
mil Guadarramas y mil soles vienen,
cabalgando conmigo, a tus entrañas. 

Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1912-1917)

martes, 19 de febrero de 2019

Dicen que cada hora es una flecha

                La música del tiempo, discípulo de Laurent de La Hyre (1606-1656)

    Dicen que cada hora es una flecha,
dicen que todas hieren y una mata,
que todo es vanidad, breve bravata,
porque la grave muerte nos acecha.

    Para tan alta llama corta mecha

me dio mi suerte en esta vida ingrata:
tejer y destejer hilos de plata
hasta morir en una celda estrecha.

    Quisiera no entender la poesía,

no haber leído nunca al sabio Horacio,
el que nos invitó a gozar el día,

    y en la prisión dorada de palacio,
si pudiera elegir, solo querría
morir veloz por no vivir despacio.

Álvaro Tato
(Todas hieren y una mata, 2019)

Portada de la primera comedia de capa y espada del siglo XXI, escrita por Álvaro Tato y publicada por Ediciones Antígona.
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