miércoles, 28 de septiembre de 2016

Una España joven

        El Urnersee visto desde Rüthli, Josef Schoreyer (h. 1900)

     ... Fue un tiempo de mentira, de infamia. A España toda,
la malherida España, de Carnaval vestida
nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda,
para que no acertara la mano con la herida.
    Fue ayer; éramos casi adolescentes; era
con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios,
cuando montar quisimos en pelo una quimera,
mientras la mar dormía ahíta de naufragios.

    Dejamos en el puerto la sórdida galera,
y en una nave de oro nos plugo navegar
hacia los altos mares, sin aguardar ribera,
lanzando velas y anclas y gobernalle al mar.

    Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño –herencia
de un siglo que vencido sin gloria se alejaba–
un alba entrar quería; con nuestra turbulencia
la luz de las divinas ideas batallaba.

    Mas cada cual el rumbo siguió de su locura;
agilitó su brazo, acreditó su brío;
dejó como un espejo bruñida su armadura
y dijo: "El hoy es malo, pero el mañana ... es mío".

    Y es hoy aquel mañana de ayer... Y España toda,
con sucios oropeles de Carnaval vestida
aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda;
mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.

    Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre
la voluntad te llega, irás a tu aventura
despierta y transparente a la divina lumbre,
como el diamante clara, como el diamante pura.


Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1912-1917)

viernes, 23 de septiembre de 2016

He andado muchos caminos

                                       La última carga, George Cole (1865)

    He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.

    En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

    y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

    Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

    Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

    Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

    y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

    Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.


Antonio Machado
(Soledades, galerías y otros poemas, 1907)

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Yo persigo una forma

          Ruinas romanas a la luz de la luna, Anónimo (finales del s. XVII)

Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,
botón de pensamiento que busca ser la rosa;
se anuncia con un beso que en mis labios se posa
al abrazo imposible de la Venus de Milo.

Adornan verdes palmas el blanco peristilo;
los astros me han predicho la visión de la Diosa;
y en mi alma reposa la luz como reposa
el ave de la Luna sobre un lago tranquilo.

Y no hallo  en mí sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en el espacio boga;

y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.


Rubén Darío
(Prosas profanas, 1896)

miércoles, 14 de septiembre de 2016

¿Quiénes éramos?

                                                         Sendero con árboles en otoño, Hans Andersen Brendekilde (1902)

Quem éramos? Seriamos dois ou duas formas de um? Não o sabíamos nem o perguntávamos. Um sol vago devia existir, pois na floresta não era noite. Um fim vago devia existir, pois caminhávamos. Um mundo qualquer devia existir, pois existia uma floresta. Nós, porém, éramos alheios ao que fosse ou pudesse ser, caminheiros uníssonos e intermináveis sobre folhas mortas, ouvidores anónimos e impossíveis de folhas caíndo. Nada mais.
Fernando Pessoa
(Livro do desassossego, 1913-1935)

Versión al castellano de Un poema cada día

¿Quiénes éramos? ¿Seríamos dos o dos formas de uno? No lo sabíamos ni lo preguntábamos. Un sol vago debía existir, pues en  la floresta no era de noche. Un fin vago debía existir, pues caminábamos. Un mundo cualquiera debía existir, pues existía una floresta. Nosotros, sin embargo, permanecíamos ajenos a lo que fuese o pudiese ser, caminantes unísonos e interminables sobre hojas muertas, oidores anónimos e imposibles de hojas cayendo. Nada más.

(Libro del desasosiego, 1913-1935)

El Libro del desasosiego es la obra en prosa más importante de Fernando Pessoa, que escribió bajo el pseudónimo de Bernardo Soares. Libro en prosa, que rezuma poesía.

jueves, 30 de junio de 2016

Este mundo es juego de bazas

                 Los jugadores de cartas, Theodoor Rombouts (1597-1637)

    Este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda
.


    Toda esta vida es hurtar,
no es el ser ladrón afrenta,
que como este mundo es venta,
en él es proprio el robar.
Nadie verás castigar
porque hurta plata o cobre:
que al que azotan es por pobre
de suerte, favor y trazas.
Este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda
.


    El escribano recibe
cuanto le dan sin estruendo,
y con hurtar escribiendo,
lo que hurta no se escribe.
El que bien hurta bien vive;
y es linaje más honrado
el hurtar que el ser Hurtado:
suple faltas, gana chazas.
Que este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda
.


    Mejor es, si se repara,
para ser gran caballero,
el ser ladrón de dinero
que ser Ladrón de Guevara.
El alguacil con su vara,
con sus leyes el letrado,
con su mujer el casado
hurtan en públicas plazas.
Que este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda
.


    El juez, en injustos tratos,
cobra de malo opinión,
porque hasta en la pasión
es parecido a Pilatos.
Protector es de los gatos,
porque rellenarlos gusta;
solo la botarga es justa,
que en lo demás hay hilazas.
Este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda
.


    Hay muchos rostros exentos,
hermosos cuanto tiranos,
que viven como escribanos
de fes y conocimientos:
por el que beben los vientos,
es al que la capa comen;
no hay suerte que no le tomen
con embustes y trapazas.
Este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda
.


Francisco de Quevedo
(1580-1645) 

*Chazas: En el juego de pelota, suerte en que esta vuelve contrarrestada y se para o la detienen antes de llegar al saque.
 *Gato: Ladrón, ratero que hurta con astucia y engaño.
*Botarga:  En las mojigangas y en algunas representaciones teatrales, vestido ridículo de varios colores.
*Trapaza: Fraude, engaño.

martes, 28 de junio de 2016

Río de Sevilla

        Paisaje fluvial con Sevilla al fondo, Manuel García y Rodríguez (1912)

    Río de Sevilla
¡quién te pasase
sin que la mi servilla
se me mojase!
    Salí de Sevilla
a buscar mi dueño
puse al pie pequeño
dorada servilla.
    Como estoy a la orilla
mi amor mirando,
digo suspirando:
¡quién te pasase
sin que la mi servilla
se me mojase!

Lope de Vega
(Amar, servir y esperar, 1635)

sábado, 25 de junio de 2016

Da bienes Fortuna


 
       Fiesta de aldea con pareja aristocrática, David Teniers el Joven (1652)

    Da bienes Fortuna
que no están escritos:
cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos
.

    ¡Cuán diversas sendas
se suelen seguir
en el repartir
honras y haciendas!
A unos da encomiendas,
a otros sambenitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos
.

    A veces despoja
de choza y apero
al mayor cabrero;

y a quien se le antoja
la cabra más coja
pare dos cabritos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos


    En gustos de amores
suele traer bonanza
y en breve mudanza
los vuelve en dolores.
No da a uno favores,
y a otro infinitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

    Porque en una aldea
un pobre mancebo
hurtó solo un huevo,
al sol bambolea;
y otro se pasea
con cien mil delitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos
.


Luis de Góngora
(1561-1627)

martes, 21 de junio de 2016

Crece el insano ardor, crece el engaño

                          Eco y Narciso, John William Waterhouse (1903)

    Crece el insano ardor, crece el engaño
del que en las aguas vio su imagen bella;
y él, sola causa en su mortal querella,
busca el remedio y acrecienta el daño.
 

    Vuelve a verse en la fuente, ¡caso extraño!;
del agua sale el fuego; mas en ella
templarlo piensa, y la enemiga estrella
sus ojos cierra al fácil desengaño.
 

    Fallecieron las fuerzas y el sentido
al ciego amante amado, que a su suerte
la costosa beldad cayó rendida.
 

    Y ahora, en flor purpúrea convertido,
l'agua, que fue principio de su muerte,
hace que crezca, y prueba a darle vida.


Juan de Arguijo
(1567-1623)

domingo, 19 de junio de 2016

El rubí de tu boca me rindiera

 Joven con collar de perlas, atribuido a Jean Raoux (1677-1734)

    El rubí de tu boca me rindiera,
a no me haber tu bello pie rendido;
hubiéranme tus manos ya prendido,
si preso tu cabello no me hubiera;
 

    los del cielo por arcos conociera,
si tus cejas no hubiera conocido;
fuera su polo, norte a mi sentido,
si la luz de tus ojos no lo fuera.
 

    Así le plugo al cielo señalarte
que no ya solo al norte y arco bello
tus cejas venzan, y ojos soberanos,
 

    mas queriendo a ti misma aventajarte,
tu pie la fuerza usurpa, y tu cabello,
a tu boca, Amarili, y a tus manos. 

Francisco de Medrano
(1570-1607)

viernes, 10 de junio de 2016

Madre, la mi madre

     Mujeres en la ventana, Bartolomé Esteban Murillo (1670)

    Madre, la mi madre,
guardas me ponéis,
que si yo no me guardo,
no me guardaréis
.

    Dicen que está escrito,

y con gran razón,
ser la privación
causa de apetito;
crece en infinito
encerrado amor;
por eso es mejor
que no me encerréis;
que si yo no me guardo,
no me guardaréis
.

    Si la voluntad
por sí no se guarda,
no la harán guarda
miedo o calidad;
romperá, en verdad,
por la misma muerte,
hasta hallar la suerte
que vos no entendéis;
que si yo no me guardo,
no me guardaréis
.

    Quien tiene costumbre
de ser amorosa,
como mariposa
se irá tras su lumbre
aunque muchedumbre
de guardas le pongan,
y aunque más propongan
de hacer lo que hacéis;
que si yo no me guardo,
no me guardaréis
.

    Es de tal manera
la fuerza amorosa,
que a la más hermosa
la vuelve en quimera:

el pecho de cera,
de fuego la gana,
las manos de lana,
de fieltro los pies;
que si yo no me guardo,
mal me guardaréis
.


Miguel de Cervantes
(El celoso extremeño, 1613)

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