martes, 28 de octubre de 2014

Hora tras hora, día tras día

             Bosque en otoño con arroyo, Bruno Moras (1883-1939)

    Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
             eternos vigías,
como torrente que se despeña
             pasa la vida.

     Devolvedle a la flor su perfume
            después de marchita;
de las ondas que besan la playa
y que una tras otra besándola expiran
recoged los rumores, las quejas,
y en planchas de bronce grabad su armonía.

     Tiempos que fueron, llantos y risas,
negros tormentos, dulces mentiras,
¡ay!, ¿en dónde su rastro dejaron,
en dónde, alma mía?


Rosalía de Castro
(En las orillas del Sar, 1884)

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