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lunes, 1 de septiembre de 2025

Apuntes

                                      Olivar, Vincent Van Gogh (1889)

                  I

Desde mi ventana,
¡campo de Baeza,
a la luna clara!
¡Montes de Cazorla,
Aznaitín y Mágina!
¡De luna y de piedra
también los cachorros
de Sierra Morena!

                II

Sobre el olivar,
se vio a la lechuza
volar y volar.
Campo, campo, campo.
Entre los olivos,
los cortijos blancos.
Y la encina negra,
a medio camino
de Úbeda a Baeza.
                                   [...]

                IV

Sobre el olivar,
se vio a la lechuza
volar y volar.
A Santa María
un ramito verde
volando traía.
¡Campo de Baeza
soñaré contigo
cuando no te vea!

Antonio Machado
(Nuevas canciones, 1917-1930)

miércoles, 3 de abril de 2024

En un jardín te he soñado

        En el jardín, Childe Hassam (a. 1935)

    En un jardín te he soñado,
alto, Guiomar, sobre el río,
jardín de un tiempo cerrado
con verjas de hierro frío.
    Un ave insólita canta
en el almez, dulcemente,
junto al agua viva y santa,
toda sed y toda fuente.
    En ese jardín, Guiomar,
el mutuo jardín que inventan
dos corazones al par,
se funden y complementan
nuestras horas. Los racimos
de un sueño –juntos estamos–
en limpia copa exprimimos,
y el doble cuento olvidamos.
    (Uno: Mujer y varón,
aunque gacela y león,
llegan juntos a beber.
El otro: No puede ser
amor de tanta fortuna:
dos soledades en una,
ni aun de varón y mujer.)

Antonio Machado
(Nuevas canciones, 1917-1930)

lunes, 23 de septiembre de 2019

Colinas plateadas

 
                              Paisaje de Calatayud, Ignacio Zuloaga (1930)

    ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, obscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...


Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1912-1917)

viernes, 22 de febrero de 2019

Eres tú, Guadarrama, viejo amigo

                                 Guadarrama, Darío de Regoyos (h. 1885)

    ¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,
la sierra gris y blanca,
la sierra de mis tardes madrileñas
que yo veía en el azul pintada?
    Por tus barrancos hondos
y por tus cumbres agrias,
mil Guadarramas y mil soles vienen,
cabalgando conmigo, a tus entrañas. 

Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1912-1917)

lunes, 6 de noviembre de 2017

La noria


            El viejo molino de agua, Myles Birkett Foster (a. 1899)

    La tarde caía
triste y polvorienta.

    El agua cantaba
su copla plebeya
en los cangilones
de la noria lenta.
    Soñaba la mula
¡pobre mula vieja!,
al compás de sombra
que en el agua suena.
    La tarde caía
triste y polvorienta.
    Yo no sé qué noble,
divino poeta,
unió a la amargura
de la eterna rueda
    la dulce armonía
del agua que sueña,
y vendó tus ojos,
¡pobre mula vieja!...
    Mas sé que fue un noble,
divino poeta,
corazón maduro
de sombra y de ciencia.


Antonio Machado
(Soledades, galerías y otros poemas, 1907)

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Una España joven

        El Urnersee visto desde Rüthli, Josef Schoreyer (h. 1900)

     ... Fue un tiempo de mentira, de infamia. A España toda,
la malherida España, de Carnaval vestida
nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda,
para que no acertara la mano con la herida.
    Fue ayer; éramos casi adolescentes; era
con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios,
cuando montar quisimos en pelo una quimera,
mientras la mar dormía ahíta de naufragios.

    Dejamos en el puerto la sórdida galera,
y en una nave de oro nos plugo navegar
hacia los altos mares, sin aguardar ribera,
lanzando velas y anclas y gobernalle al mar.

    Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño –herencia
de un siglo que vencido sin gloria se alejaba–
un alba entrar quería; con nuestra turbulencia
la luz de las divinas ideas batallaba.

    Mas cada cual el rumbo siguió de su locura;
agilitó su brazo, acreditó su brío;
dejó como un espejo bruñida su armadura
y dijo: "El hoy es malo, pero el mañana ... es mío".

    Y es hoy aquel mañana de ayer... Y España toda,
con sucios oropeles de Carnaval vestida
aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda;
mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.

    Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre
la voluntad te llega, irás a tu aventura
despierta y transparente a la divina lumbre,
como el diamante clara, como el diamante pura.


Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1912-1917)

viernes, 23 de septiembre de 2016

He andado muchos caminos

                                       La última carga, George Cole (1865)

    He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.

    En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

    y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

    Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

    Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

    Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

    y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

    Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.


Antonio Machado
(Soledades, galerías y otros poemas, 1907)

sábado, 6 de febrero de 2016

Allá, en las tierras altas

                          Logoyschina, Alexei Kuzmich (1992)

    Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...

    ¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.

    Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.


Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1912-1917)

jueves, 4 de febrero de 2016

Fue una clara tarde, triste y soñolienta

             Jardines del Generalife, Santiago Rusiñol (1909)

    Fue una clara tarde, triste y soñolienta
tarde de verano. La hiedra asomaba
al muro del parque, negra y polvorienta...

                        La fuente sonaba.
    Rechinó en la vieja cancela mi llave;
con agrio ruïdo abriose la puerta
de hierro mohoso y, al cerrarse, grave
golpeó el silencio de la tarde muerta.

    En el solitario parque, la sonora
copla borbollante del agua cantora
me guió a la fuente. La fuente vertía
sobre el blanco mármol su monotonía.

    La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano,
un sueño lejano mi canto presente?
Fue una tarde lenta del lento verano.

    Respondí a la fuente:
No recuerdo, hermana,
mas sé que tu copla presente es lejana.

    Fue esta misma tarde: mi cristal vertía
como hoy sobre el mármol su monotonía.
¿Recuerdas, hermano?... Los mirtos talares,
que ves, sombreaban los claros cantares
que escuchas. Del rubio color de la llama,
el fruto maduro pendía en la rama,
lo mismo que ahora. ¿Recuerdas, hermano?...
Fue esta misma lenta tarde de verano.

    —No sé qué me dice tu copla riente
de ensueños lejanos, hermana la fuente.

    Yo sé que tu claro cristal de alegría
ya supo del árbol la fruta bermeja;
yo sé que es lejana la amargura mía
que sueña en la tarde de verano vieja.

    Yo sé que tus bellos espejos cantores
copiaron antiguos delirios de amores:
mas cuéntame, fuente de lengua encantada,
cuéntame mi alegre leyenda olvidada.

    —Yo no sé leyendas de antigua alegría,
sino historias viejas de melancolía.

    Fue una clara tarde del lento verano...
Tú venías solo con tu pena, hermano;
tus labios besaron mi linfa serena,
y en la clara tarde dijeron tu pena.

    Dijeron tu pena tus labios que ardían;
la sed que ahora tienen, entonces tenían.

    —Adiós para siempre la fuente sonora,
del parque dormido eterna cantora.
Adiós para siempre; tu monotonía,
fuente, es más amarga que la pena mía.

    Rechinó en la vieja cancela mi llave;
con agrio ruïdo abriose la puerta
de hierro mohoso y, al cerrarse, grave
sonó en el silencio de la tarde muerta.


Antonio Machado
(Soledades, galerías y otros poemas, 1907)

sábado, 31 de enero de 2015

XV

           Carrera del Darro, Darío de Regoyos (1857-1913) 

     La calle en sombra. Ocultan los altos caserones
el sol que muere; hay ecos de luz en los balcones.
      ¿No ves, en el encanto del mirador florido,
el óvalo rosado de un rostro conocido?
      La imagen, tras el vidrio de equívoco reflejo,
surge o se apaga como daguerrotipo viejo.
      Suena en la calle solo el ruido de tu paso;
se extinguen lentamente los ecos del ocaso.
      ¡Oh, angustia! Pesa y duele el corazón... ¿Es ella?
No puede ser... Camina... En el azul la estrella.


Antonio Machado
(Soledades, galerías y otros poemas, 1907)

sábado, 22 de febrero de 2014

XLV

                         La ola, Albert Bierstadt (1830-1902)

    Morir... ¿Caer como gota
de mar en el mar inmenso?
¿O ser lo que nunca he sido:
uno, sin sombra y sin sueño,
un solitario que avanza
sin camino y sin espejo?


Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1912-1917)

sábado, 8 de febrero de 2014

Caminante, son tus huellas

                  Alameda en otoño, Walter Moras (1856-1925)

    Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino
sino estelas en la mar.


 Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1912-1917)

sábado, 19 de enero de 2013

Desde el umbral del sueño me llamaron

             Jardingane (Algorta), Jaime Morera Galicia (1854-1927)

    Desde el umbral de un sueño me llamaron... 
Era la buena voz, la voz querida. 
    -Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?.... 
Llegó a mi corazón una caricia. 
    -Contigo siempre....Y avancé en mi sueño 
por una larga, escueta galería, 
sintiendo el roce de la veste pura 
y el palpitar suave de la mano amiga.

Antonio Machado
(Soledades, galerías y otros poemas, 1907)

sábado, 18 de agosto de 2012

El crimen fue en Granada

                            Federico García Lorca (1898-1936)

1. El crimen

    Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.
           
2. El poeta y la muerte

    Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
           
3.

    Se le vio caminar...
    ............                  Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Antonio Machado
(Poesías de Guerra, 1936-1939)

miércoles, 22 de febrero de 2012

Como se fue el maestro

                   Tumba de Antonio Machado en Collioure (Francia)

                                                A don Francisco Giner de los Ríos

    Como se fue el maestro,
la luz de esta mañana
me dijo: Van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.
¿Murió?... Solo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan,
lleva quien deja y vive el que ha vivido.
¡Yunques, sonad: enmudeced, campanas!
    Y hacia otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba,
del sol de los talleres,
el viejo alegre de la vida santa.
...¡Oh, sí!, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encina casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas...
Allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España.

Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1917)

martes, 20 de diciembre de 2011

Anoche cuando dormía

...
     Antonio Machado (1875-1939)


....Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?
...Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.
...Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.
...Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.


Antonio Machado
(Soledades, galerías y otros poemas, 1907)

lunes, 31 de octubre de 2011

El mañana efímero

.............................................................................A Roberto Castrovido

 ...La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y alma inquieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista,
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero;
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1917)

lunes, 23 de mayo de 2011

Era un niño que soñaba

....Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando le vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!

Antonio Machado
(Campos de Castilla, 1917)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

La plaza y los naranjos encendidos

    La plaza y los naranjos encendidos
con sus frutas redondas y risueñas.
    Tumulto de pequeños colegiales
que, al salir en desorden de la escuela,
llenan el aire de la plaza en sombra
con la algazara de sus voces nuevas.
    ¡Alegría infantil en los rincones
de las ciudades muertas!...
    ¡Y algo nuestro de ayer, que todavía
vemos vagar por estas calles viejas!

Antonio Machado
(Soledades, galerías y otros poemas, 1907)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Campo

....La tarde está muriendo
como un hogar humilde que se apaga.
....Allá, sobre los montes,
quedan algunas brasas.
....Y ese árbol roto en el camino blanco
hace llorar de lástima.
....¡Dos ramas en el tronco herido, y una
hoja marchita y negra en cada rama!
....¿Lloras?... Entre los álamos de oro,
lejos, la sombra del amor te aguarda.

Antonio Machado
(Soledades, galerías y otros poemas, 1907)
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