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martes, 12 de mayo de 2026

Campo de' fiori

Templo de Saturno desde la Basílica Julia, Alberto Pisa (1905)

Sono tornata a Campo de’ fiori
un mattino di maggio
era uno dei luoghi più belli di Roma
dove tornare sempre con gioia
come nei bar e nei mercati all’aperto
brillanti dei rasi colori
dove a festa vanno occhi e cuori.
Andate, andate a vedere
a piangere il tempo che passa.

Noi giardinieri così impoveriti
non abbiamo più a primavera i fiori.

Il tempo ha logorato Campo de’ fiori
non i roghi ma solo i mesi e gli anni
appena due o tre forse,
il tempo per qualcuno dei fiori
sparito,
ha rapito fragranza linfa e colori
alla piazza marcita
volgare di misere finte erbacce
e fetori finti.

Siamo a primavera senza più i fiori
noi ancora giardinieri dell’umano.

Gabriella Sica
(Cara Europa che ci guardi (1915-2015), 2015)

Versión al castellano de Un poema cada día

He vuelto a Campo de' fiori
una mañana de mayo
era uno de los lugares más bellos de Roma
donde volver siempre con alegría
como a los bares y mercados callejeros
brillantes de satinados colores
donde de fiesta van ojos y corazones.
Vayan, vayan a ver
a llorar por el tiempo que pasa.

Nosotros jardineros tan empobrecidos
no tenemos ya en primavera flores.

El tiempo ha consumido Campo de' fiori
no las hogueras sino solo los meses y los años
apenas dos o tres acaso,
el tiempo para cualquiera de las flores
desaparecido,
ha arrebatado fragancia linfa y colores
a la plaza podrida
vulgar de míseros fingidos hierbajos
y hedores fingidos.

Estamos en primavera sin más flores
nosotros aún jardineros de lo humano.

Gabriella Sica
(Querida Europa que nos mira (1915-2015), 2015)

jueves, 22 de enero de 2026

Itsasoa

Escena nocturna de Østergade, Paul Fischer (1860-1934)

Hiri handiko
etengbeko kotxeen
joan-etorria
itsasoaren antzeko
soinu monotonoa,
brisa bezalako
kea
eta itsasaldiak bezalako
mugimendua.

Hiri bakoitzak
badauka bere itsaso grisa.

Beatriz Chivite
(Pekineko kea, 2012)

Traducción al castellano

El mar

El continuo pasar de los coches
en una gran ciudad.
Su sonido es monótono,
parecido al del mar.
Su humo
es la brisa.
Y su movimiento
como el de la marea.

Toda ciudad tiene
un mar gris.

Beatriz Chivite
(Smog de Pekín, 2012)

Este poema aparece recogido en la antología En las ciudades / Nas cidades / Hirietan (Chan da Pólvora & papelesmínimos, 2020), breve muestra de cuatro libros de poesía de Beatriz Chivite. La propia autora traduce los versos del euskera al castellano; de la versión gallega se encarga Isaac Xubin.

domingo, 18 de enero de 2026

O nome das cousas

               La entrada del pueblo, Victor Vignon (h.1880)

Gustaríame ter algún sentido máis,
máis música na cabeza
máis cores
ou máis coñecemento
para poder dicir este é o estornino
e esta, a pega marza. Aquí
dáse a Sagittaria sagittifolia.

Angazo de pau, angazo de ferro,
gadaño, legón, caldeiro.
Trasno do lavadoiro no mes de xaneiro.

Frecha da auga,
por que só teñen nome nesta aldea
os trastes de levar ao lombo?
O rei do sacho
escapou co nome das cousas bonitas.

Luz Pichel
(Casa pechada, 2006)

Versión al castellano de Un poema cada día

El nombre de las cosas

Me gustaría tener algún sentido más,
más música en la cabeza
más colores
o más conocimiento
para poder decir este es el estornino
y este, el arrendajo. Aquí
se da la Sagittaria sagittifolia.

Rastrillo de palo, rastrillo de hierro,
guadaña, azadón, caldero.
Trasgo del lavadero en el mes de enero.

Flecha de agua,
¿por qué solo tienen nombre en esta aldea
los trastos de llevar al lomo?
El rey del sacho
escapó con el nombre de las cosas bonitas.

Luz Pichel
(Casa cerrada, 2006)

viernes, 2 de enero de 2026

Este hilo

               Retrato de familia bajo el saúco, Giovanni Giacometti (1911)

Los hilos a menudo son tan leves
que viajan por el aire inadvertidos.
Son las briznas de hierba, los caminos,
las cuerdas de un laúd, la vida breve,

las hormigas que marchan como deben,
los versos alineados en un libro,
tus venas, tus cabellos… todos hilos.
También la lluvia que la tierra bebe.

No sueltes esta hebra que te tiendo
y a mí gentes más viejas me dejaron.
Eres porque otros fueron en el tiempo.

Que este hilo es la voz de antiguos cantos.
Si nadie los recuerda, van muriendo.
Un presente te doy: nuestro pasado.

Beatriz Giménez de Ory
(Un hilo me liga a vos, 2020)

sábado, 31 de mayo de 2025

Strip tease

    Hombre con tulipán, Robert Delaunay (1906)

quítate el sombrero
si lo tienes
quítate el pelo
que te abandona
quítate la piel
las tripas los ojos
y ponte un alma
si la encuentras

Blanca Varela
(Falso teclado, 2000)

sábado, 30 de noviembre de 2024

Ahora en punto

               Canal con barcaza en Spreewald, Walter Moras (1856-1925)

¡Qué día claro, qué aire limpio y cierto,
qué libertad efímera y gloriosa,
qué ganas de que pase cualquier cosa
que deje el corazón al descubierto,

qué salvaje placer de no estar muerto,
qué ansia de amar a tanta gente hermosa,
qué afán de hacer sonetos a una rosa,
qué extraña magia de soñar despierto,

qué deseo candente como brasa,
qué gozo de vagar sin rumbo a pie,
qué escasas intenciones de ir a casa,

qué empeño en olvidar lo que ya sé:
qué vida breve, qué temprano pasa,
qué frágil, qué fugaz, qué corta. ¿Y qué?

Álvaro Tato
(Año luz, 2021)

lunes, 18 de noviembre de 2024

Cumplo dieciséis años

                             Mesa con faroles, Henri Le Sidaner (h. 1904-1920)

Cumplo dieciséis años con unas alpargatas de esparto y el
      sonido de las cosas escondidas
cumplo dieciséis años como quien apaga las tostadoras
      del paraíso cada mañana
como un nuevo padre que busca happy birthday en el
      traductor
las hogueras sobre mis sueños lejanos leen el horóscopo
      y dibujan caballos con su sangre
no pido grandes desfiles
cumplo dieciséis años pero tampoco es el Día Nacional
      del Guacamole
comeré cereales y tartas calientes y apio con crema de
      cacahuete
ataviado con chaleco de perejil y bajo el pestillo de las
      puertas siento a los pechos temblar
en montones de azúcar
cumplo dieciséis años y noto mi alma crujir como
      rodillas adolescentes
crezco y me veo tan dentro que los recolectores de
      azafrán repiten el pretérito imperfecto del verbo
      connaître
los poetas tienen una caja de lápices que abren cada
      atardecer mientras lloran en griego
bailo sobre una tierra y pronuncio lentamente mi nombre.

Mario G. Obrero
(Peachtree City, 2021)

lunes, 21 de octubre de 2024

El abuelo

                             Vejez y juventud, Teodor Axentowicz (h. 1900)

El abuelo descansa
sobre una piedra dura.
Es primavera y nota,
por el trasiego de aves,
que los trigos encañan
en los campos del páramo.
Mira a lo alto y respira:
ni una nube en el cielo
que asombre la esperanza
de una buena cosecha.
El abuelo parece
jugar con las palomas
e inquietas golondrinas
le coronan la frente.
Está a gusto a la fresca
tibieza de la brisa
que mueve los escasos
árboles de la plaza.
El abuelo ha olvidado
los nombres de los pájaros,
él que tan bien sabía
los nombres de las hierbas,
los nombres de las fuentes,
cómo se llama el niño
que jugaba con los juncos.
Ha olvidado su nombre.
El cementerio, lejos,
le espera con paciencia.
Ciprés y jaramagos
coronarán su frente.

Mariluz Escribano Pueo
(El corazón de la gacela, 2015)

domingo, 24 de septiembre de 2023

Vi la cierva que el bosque

                        Arroyo del bosquePeder Mørk Mønsted (1900)

Vi la cierva que el bosque
eligió para mí como encendida
quietud tras el ramaje.

No me atreví a moverme.

Mi corazón cosía sus pedazos
de piel entre las hojas.

Solo un perfil mostraba.
Era un ojo que mira
como un hueso de níspero
flotando en el estanque.

Habló mientras la nieve
                se cubría de pájaros.

Hay que vivirlo todo—.

Y en su hocico de musgo
temblaba un avispero.

Después,
suspendido ya el tiempo
atrapada en el ámbar del instante
levantó la cabeza
                       –su tronco moteado,
sus cuatro extremidades–.

Desde entonces
                             me digo la verdad.

Cada mañana vuelvo
a la senda vacante
por ver si ella me aguarda.

En las horas de insomnio
siento su lengua que me arde
como un alga en la cara.

Ya me vence el cansancio.

Pero si ella regresa,
si la cierva viniera de nuevo a mis oídos
yo les pondría fin
                                a estas palabras.

Rosana Acquaroni
(18 ciervas, 2023)

domingo, 9 de julio de 2023

La teva pell suau

      El Grossglockner con el Glaciar de Pasterze, Thomas Ender (h. 1830)

LA TEVA PELL SUAU
xoca contra la meva,
com les plaques tectòniques,
les glaceres, 
els dinosaures,
els meteorits,
els camions de carreres.

Irene Solà
(Bestia, 2022)

Versión en castellano

TU PIEL SUAVE
choca contra la mía,
como las placas tectónicas,
los glaciares,
los dinosaurios,
los meteoritos,
los camiones de carreras.

[Traducción al castellano de Unai Velasco]

sábado, 10 de junio de 2023

Al fondo del espejo

          Retrato de una joven, Christine Herter (h. 1921)

Si dejas de mirarte en ese espejo
en el que ahora te contemplas,
si sales de este cuarto y de esta casa
y tardas varias horas en volver,
yo,
con una ingenuidad que ni en las fábulas,
me asomaré al espejo
por si estás ahí adentro,
por si te has olvidado de llevarte contigo.

Amalia Bautista
(Azul el agua, 2022)

martes, 4 de enero de 2022

Nací para ahora mismo


Nací para ahora mismo
para sólo este instante.
Para que Dios, de pronto,
se pose en mi cabeza,
y me peine estos años
de onduladas tristezas,
y me recoja el llanto
con horquillas de estrellas.

Nací para ahora mismo
para sólo este instante.
Para pararme en seco
y contemplar las grietas
y descifrar los gritos
que tiemblan en mi lengua.

Nací para estos versos
que en este instante cierran,
la herida del Misterio
de estar viva y no muerta.
Sólo este instante, sólo,
alumbrándome entera.
Lo que venga no importa.
Lo que pasó no pesa.

Nací para ahora mismo
para sólo este instante
decir que ha merecido
la pena tanta pena.
Lo que venga no importa
lo que pasó no pesa.

Belén Reyes
(Ser mayor es un timo, 2010)

En el vídeo, escuchamos el recitado de estos versos en la cálida voz de Ángela Serna,  profesora de literatura de la UPV, y la hermosa versión cantada de Tontxu Ipiña.

martes, 31 de agosto de 2021

Rose is a rose is a rose is a rose ou da denominación das especies

                Día de verano junto al mar, Hans Busse (h. 1914)

Bergk di que a historia dun texto é coma unha longa caricia.
cando Gertrude Stein contradí a Shakespeare utiliza case as 
               mesmas palabras
algo similar acontece
coa denominación das especies. 

imaxina recibir o nome dun naturalista xesuíta que se despraza
               ás Filipinas no XVII
e nin sequera repara en ti,
porque os bosques de sándalo
ou os tarsios
—esa familia de primates minúsculos con ollos de oliva—
conseguen distraelo,
tirándolle das puntas da capa cuns dedos case humanos.

algunhas neves máis tarde, entre os muros da Universidade de
              Uppsala
o príncipe dos botánicos bautízate en homenaxe a aquel que non
              te distinguiu,
mentres no leste asiático
infusionan sen descanso as túas follas,
e protexen os cabelos das rapazas ou o fío das espadas con aceite
              extraído das sementes.
té branco ou té negro, corte limpo ou ferida:
ao fin, son os procesos de oxidación os que sentencian
todo.

nosoutras, que nacemos atadas a París,
e aprendemos nas novelas de Dumas
a apreixar contra o peito un ramo de camelias coa esencia
              mínima
—para evitar a tose,
para evitarmos toda convulsión—,
vixiamos despois a súa floración
na profusa constelación de pazos galegos. 

así, a eclosión invernal é sempre un disparo,
e cada flor, cranio ou ánfora,
preámbulo dunha caída rotunda,
pétalos corrompidos pola humidade
cando tocan a terra.

esa, non o esquezas, será a nosa oración:
ao fin, son os procesos de oxidación os que sentencian
todo.

Alba Cid
(Atlas, 2019)

Versión al castellano de Un poema cada día

Rose is a rose is a rose is a rose o de la denominación de las especies

Bergk dice que la historia de un texto es como una larga caricia.
cuando Gertrude Stein contradice a Shakespeare utiliza casi las 
                 mismas palabras
algo similar acontece
con la denominación de las especies.

imagina recibir el nombre de un naturalista jesuita que se desplaza 
               a las Filipinas en el XVII
y ni siquiera repara en ti,
porque los bosques de sándalo
o los tarsios
—esa familia de primates minúsculos con ojos de oliva—
consiguen distraerlo,
tirándole de las puntas de la capa con unos dedos casi humanos.

algunas nieves más tarde, entre los muros de la Universidad de
               Uppsala
el príncipe de los botánicos te bautiza en homenaje a aquel que no
               te distinguió,
mientras en el este asiático
infusionan sin descanso tus hojas,
y protegen los cabellos de las jóvenes o el filo de las espadas con aceite
              extraído de las semillas.
té blanco o té negro, corte limpio o herida:
al final, son los procesos de oxidación los que sentencian
todo. 

nosotras, que nacemos atadas a París,
y aprendemos en las novelas de Dumas
a estrechar contra el pecho un ramo de camelias con la esencia
               mínima
—para evitar la tos,
para evitarnos toda convulsión—,
vigilamos después su floración
en la profusa constelación de pazos gallegos.

así, la eclosión invernal es siempre un disparo,
y cada flor, cráneo o ánfora,
preámbulo de una caída rotunda,
pétalos corrompidos por la humedad
cuando tocan tierra. 

esa, no lo olvides, será nuestra oración:
al final, son los procesos de oxidación los que sentencian
todo.

Alba Cid
(Atlas, 2019)

lunes, 2 de agosto de 2021

La palabra

                   Lectura en el jardín, Henri Lebasque (1865-1937)

La palabra agotada por su uso,
su propio peso exhausto, su medida,
alza de nuevo su antigua dimensión y viene
—aspiración apenas— a mi lápiz,
tan transitoria y leve
como el amor, en la memoria
atosigada por su desmesura.

Mª Victoria Atencia

(El hueco, 2003)

jueves, 1 de abril de 2021

His ancestors

                 Melocotoneros en flor, Vincent van Gogh (1889)

He soñado con mis ancestros y su olor a patatas robadas
los he visto varear olivos con la cara llena de espinas
he visto a mis ancestros bailar sobre una montaña de ajos
al abuelo y su traje marrón
a la abuela encendiendo seis velas en el altar de la caldera
hablo del que juega a vestir las cerillas mojadas con barro
     de los que cuentan chistes con la ventana cerrada
he visto a mi madre
una niña con sus primeros pantalones vaqueros mirando
al mar

he visto la ropa en los tendederos de Venecia y a los 
     poetas en Nueva York cuidar una tórtola y su
     dulcimer hecho con nieve pisada
me he visto mirando al nuevo mundo con las memorias
      de Mayakovski bajo el jersey

me he visto mecerme lento en los sueños de una
     chimenea
los barcos el té y los poemas de Emily Dickinson
     escondidos en la sombra de una ballena
he visto a mis hijos cantar ebrios en los confesionarios
el frío como un erizo envuelto en serrín
en alguna colcha yace un pájaro azul
algún sueño sin calcetines que va comiendo rajas de
     sandía
los estudiantes de español me recitan al unísono

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.

Camino por los pasillos de un mundo que huele a gofre
     y a gasolina.

Mario Obrero
(Peachtree City, 2021)

Con este poemario, Mario Obrero ha ganado el XXXIII Premio Loewe a la Creación Joven. Ha sido editado recientemente por la editorial Visor.

domingo, 21 de marzo de 2021

Qué sé

         Esquina del jardín en Montgeron, Claude Monet (h. 1876)

Atrévete a vivir como tú quieras,
ríe una vez por cada vez que llores,
siembra un jardín que dé frutos y flores
en este estéril páramo de fieras,

cambia por lo que buscas lo que esperas,
lo que conozcas bien por lo que ignores,
regala a los demás mundos mejores
y unas pocas palabras verdaderas,

olvida los halagos y desdenes,
vuelve duda la fe, música el ruido,
ten tus minutos por preciosos bienes

y entre el mañana y el ayer perdido
goza del hoy entero que ahora tienes;
ya sabes todo lo que yo he aprendido.

Álvaro Tato
(Año luz, 2021)

martes, 16 de febrero de 2021

El casalot del nens i nenes


Paisaje invernal con niños jugando en la nieve, August Schlüter (1892)
 
Sota el blau i gelat cel de Castella,
com si hagués l'esperança travessat
la pluja de la nit, sento les seves veus
y els veig jugant al pati.
El sol d'hivern, el sol de la infantesa,
els hi va fent carícies de mare.
Amb ulls color d'hospici miren cap al demà,
que és una bassa buida, però els peus
salten contents els tolls de pluja blaus
on s'emmiralla el cel
que aquest matí d'hivern els hi promet la vida.

Joan Margarit
(Casa de misericordia, 2007)

El caserón de los niños y niñas
 
Bajo el gélido azul del cielo de Castilla,
como si la esperanza hubiese atravesado
la lluvia de la noche, oigo sus voces
y veo cómo juegan en el patio.
El sol de invierno
se acerca, maternal, a acariciarlos.
Miran con ojos de color de hospicio
esta alberca vacía del futuro,
pero sus pies contentos saltan
charcos de lluvia azules reflejando el cielo
que esta invernal mañana les promete la vida.
 
[Traducción al castellano del propio autor, en la edición bilingüe de la editorial Visor]

martes, 9 de febrero de 2021

Cenicienta


          La pérgola junto al río, Ferdinand de Puigaudeau (1911)

Espero al último baile.
Cera sellando cartas de amantes,
busqué los zapatos más lindos del vertedero,
los regueros de polvo de ángel
en la comisura de mis labios.

Y aquí estoy. Sin calabazas de algodón
ni ratones mordisqueando entre los dedos de mis pies.
Como pedigüeña entre sandwiches y Pepsis,
arrastrando las cadenas de rafia,
enumerando a las mercenarias
de aros gigantes y zapatos de vainilla.

Ya no quedan príncipes para mis vaqueros.
Jamás, me juro, seré tan asquerosamente bella.

Elena Medel
(Mi primer biquini, 2002)

domingo, 24 de enero de 2021

El amor en un bote de cristal

 
La soledad es mirar a unos ojos que no te miran.
Llega entonces ella, disfrazada de pájaro, árbol 
y viento, llega entonces ella, disfrazada,
atrapa una lágrima con el dedo
y la mete en un bote de cristal.
Añoro el mar, alcanzo a decir.
No quedará hueco en el mundo en el que no existas,
me dice,
no existirá lugar alguno en el que no te mire.
Montañas, sauces, telas de araña,
en todos tejo tu nombre,
en todos coloco tu cuerpo frente al daño.
Te llevaré, acaso, ante el precipicio,
habré de empujarte y cogerte la mano
para que me creas.
Y solo entonces si desvío la mirada
hacia el fondo,
inquieta por lo que allí te espera,
te diré que no puedo compartir mi dolor,
que el viento me lleva a otro sitio,
que el silencio es el único lugar
en el que me quedan palabras;
que he de soltarte para poder cogerme,
que me voy, amor,
que te quiero y que me voy queriéndote
para no quererte nunca más
y olvidar las montañas, y los sauces, y las telas de araña
y tu cuerpo frente al daño
que me espera ahora en otros lugares.
Y así, con el dolor de lo inevitable,
recogerás con el dedo la misma lágrima
que hoy me quitas
y volverás a dejarla sobre mi rostro,
esta vez
en la otra mejilla.
                                La soledad es mirar a unos ojos que no te miran.
 
Elvira Sastre
(La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida, 2017)
 
En el vídeo, la poeta Elvira Sastre recita el poema reproducido arriba.


domingo, 27 de diciembre de 2020

Los armónicos han entrado en el fémur de un neandertal


Los jardines del Generalife,  Santiago Rusiñol (1861-1931)
 
Los armónicos han entrado en el fémur de un neandertal 
en la forma arbórea del Giraldo De Molina y su bandera agujereada dos arcillosos seres
como un poema en el jardín de los sapos esparteros
su canto o el pasto que comían los niños en mayo
este acorde contemporáneo pide bombillas al vecino
la oreja de tundra riega los fósiles susurrados de una partitura y su músico come
albaricoques en la despensa del palacio
así con brillante cuerpo de dios griego sonamos
Manuel de Falla envía un atardecer en Granada y ciclistas submarinos en las escamas
del Mediterráneo hacen canciones con brezo y mimbre verde
estridulan ancianas las estrellas en la puerta de sus casas
guardé mi corazón en un enebro
lugar donde horizontalmente nace el sueño o su grito antiguo
esa memoria de patio regado
 
Mario G. Obrero
(Ese ruido ya pájaro, 2019)
 
Mario G. Obrero ha recibido este 2020 el Premio de Poesía Loewe a la Creación Joven con tan solo 17 años, por su poemario Peachtree City, que será publicado por Visor en marzo de 2021.
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