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domingo, 29 de septiembre de 2024

Porque te besé carillo

       Amantes al pie de un sauce, Camille Pissarro (a. 1903)

Porque te besé, carillo,
me riñó mi madre a mí:
torna el beso que te di.

Anónimo
(Siglo XV)

miércoles, 25 de septiembre de 2024

Tal vai o meu amigo

                         Ciervos en Oak Grove, Albert Bierstadt (h. 1875)

–Tal vai o meu amigo
con amor que lh'eu dei
come cervo ferido
de monteiro del-rei.

Tal vai o meu amigo, 
madre, con meu amor
come cervo ferido
de monteiro maior.

E se el vai ferido,
irá morrer al mar;
si fará meu amigo,
se eu d'el non pensar.

–E guardade-vos, filha,
ca já un atal vi
que se fez coitado 
por guaanhar de mi.

E guardade-vos, filha, 
ca já un vi atal
que se fez coitado 
por de min guaanhar.

Pero Meogo
(Siglos XIII-XIV)

Versión en castellano de Un poema cada día

–Así va mi amigo
con amor que le di
como ciervo herido
del montero del rey.

Así va mi amigo,
madre, con mi amor
como ciervo herido
del montero mayor.

Y si él va herido,
irá a morir al mar,
así hará mi amigo,
si no pienso en él más.

–Ay guardaos, hija,
que a un tal conocí
que se fingió penado
por ganarme a mí.

Ay guardaos, hija,
que conocí a un tal
que se fingió penado
para a mí ganar.

sábado, 21 de septiembre de 2024

Ya mamma, meu-l-habibe

                 En la terraza, Frederick Arthur Bridgman (1886)

Ya mamma, meu-l-habibe
Bais e no más tornarade.
Gar ké fareyo, ya mamma:
¿No un bezyello lesarade?

Anónimo
(Siglo XI)

Traducción al castellano de Un poema cada día


Madre, mi amigo
se va y no volverá.
Dime qué hare, madre:
¿ni un besito dejará?

jueves, 1 de noviembre de 2018

Gar sabes devina

                           En el harem, Frederick Arthur Bridgman (1894)

Gar sabes devina,
e devinas bi-l-haqq,
garme cuánd me vernad
mey habibi Ishaq.

Anónimo
(Siglo XI)

Traducción al castellano de Un poema cada día

Di: ¿sabes adivinar,
y adivinas la verdad?,
dime cuándo vendrá
mi amigo Isaac.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Romance de don Tristán de Leonís y de la reina Iseo

                                 Tristán e Isolda, Edmund Leighton (1902)

Herido está don Tristán
de una muy mala lanzada,
diérasela el rey su tío
por celos que de él cataba;
diósela desde una torre,
con una lanza herbolada:

el hierro tiene en el cuerpo,
de fuera le tiembla el asta.
Mal se queja don Tristán,
que la muerte le aquejaba;
preguntando por Iseo,
muy tristemente lloraba:
"¿Qué es de ti, la mi señora?

Mala sea tu tardanza,
que si mis ojos te viesen,
sanaría esta mi llaga."

Llegó allí la reina Iseo,
la su linda enamorada,
cubierta de paños negros,
sin del rey dársele nada:
"¡Quien vos hirió, don Tristán,
heridas tenga de rabia,
y que no halle maestro
que supiese de sanallas!"
Júntanse boca con boca,
juntos quieren dar el alma;

llora el uno, llora el otro,
la tierra toda se baña;
allí donde los entierran
nace una azucena blanca.


Anónimo
(Siglo XV)

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Agora que sé de amor

                Amor o deber, Gabriele Castagnola (1873)

¿Agora que sé de amor
me metéis monja?
¡Ay Dios, qué grave cosa!

Agora que sé de amor
de caballero,
¿agora me metéis monja
en el monasterio?
¡Ay Dios, qué grave cosa!

Anónimo
(Siglo XV)

domingo, 27 de noviembre de 2016

Bailemos nós ja todas tres, ai amigas

                     Los recolectores de moras, Fritz Ebel (1894)

Bailemos nós já todas tres, ai amigas,
so aquestas avelaneiras frolidas;
e quen fôr belida, como nós, belidas,
se amig' amar,
so aquestas avelaneiras frolidas
verrá bailar.

Bailemos nós já todas tres, ai irmãas,
so aqueste ramo d' estas avelãas;
e quen fôr louçãa, como nós, louçãas,
se amig' amar,
so aqueste ramo d'estas avelãas
verrá bailar.

Por Deus, ai amigas, mentr' al non fazemos,
so aqueste ramo frolido bailemos;
e quen ben parecer, como nós parecemos,
se amig' amar,
so aqueste ramo, so l' que nós bailemos,
verrá bailar.


Airas Nunes
(Siglo XIII)

Versión al castellano de Un poema cada día

Bailemos nosotras tres, ¡ay amigas!,
bajo estos avellanos floridos;
y quien fuera bella, como nosotras, bellas,
si a un amigo amara,
bajo estos avellanos floridos
vendrá a bailar.

Bailemos nosotras tres, ¡ay hermanas!,
bajo el ramo de estas avellanas;
y quien fuera lozana, como nosotras, lozanas,
si a un amigo amara,
bajo el ramo de estas avellanas
vendrá a bailar

Por Dios, ¡ay amigas!, mientras cosa no hacemos,
bajo este ramo florido bailemos;
y quien bien parezca, como nosotras, parecemos,
si a un amigo amara,
bajo este ramo, bajo el que nosotras bailamos,
vendrá a bailar.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Meu sidi Ibrahim, ya nuemne dolche

 Patio de los Embajadores de La Alhambra, Joaquín Sorolla (1909)

Meu sidi Ibrahim, ya nuemne dolche,
vent' a mib de nohte.
In non, si non queris, yireim' a tib:
garme a ob legarte.

Anónimo
(Siglo XI)

Versión al castellano de Un poema cada día

Mi señor Ibrahim, ¡oh dulce nombre!,
vente a mí de noche.
Si no, si no quieres, ireme a ti:
dime dónde encontrarte.

martes, 10 de mayo de 2016

Romance de Valdovinos

                        La bella dama sin piedad, Walter T. Crane (1865)

Por los caños de Carmona,
por do va el agua a Sevilla,
por ahí iba Valdovinos
y con él su linda amiga.
Los pies lleva por el agua
y la mano en la loriga,
con el temor de los moros
no le tuviesen espía.
Júntanse boca con boca,
nadie no los impedía.
Valdovinos, con angustia,
un suspiro dado había.
–¿Por qué suspiráis, señor,
corazón y vida mía?
O tenéis miedo a los moros,
o en Francia tenéis amiga.
–No tengo miedo a los moros,
ni en Francia tengo amiga:
mas vos, mora, y yo cristiano
hacemos muy mala vida:
comemos la carne en viernes,
lo que mi ley defendía.
Siete años había, siete,
que yo misa no la oía.
Si el emperador lo sabe
la vida me costaría.
—Por tus amores, Valdovinos,
cristiana me tornaría.
–Yo, señora, por los vuestros,
moro de la morería.


Anónimo
(Siglo XV)

viernes, 6 de mayo de 2016

Entra mayo y sale abril

                                   Primavera, Henryk Weyssenhoff (1911)

Entra mayo y sale abril:
¡tan garridico le vi venir! 


Entra mayo con sus flores,
sale abril con sus amores,
y los dulces amadores
comiencen a bien servir.


Anónimo
(Siglo XV)

viernes, 6 de noviembre de 2015

En Sevilla está una ermita

 Dama tocando un clavicordio, Maestro de retratos femeninos (h. 1530)

En Sevilla está una ermita
cual dicen de San Simón,
adonde todas las damas
iban a hacer oración.
Allá va la mi señora,
sobre todas la mejor,
saya lleva sobre saya,
mantillo de un tornasol,
en la su boca muy linda
lleva un poco de dulzor,
en la su cara muy blanca
lleva un poco de color,
y en los sus ojuelos garzos
lleva un poco de alcohol,
a la entrada de la ermita,
relumbrando como el sol.
El abad que dice misa
no la puede decir, no,
monaguillos que le ayudan
no aciertan responder, no,
por decir: amén, amén,
decían: amor, amor.


Anónimo
(Siglo XV)

martes, 20 de octubre de 2015

So el encina

                      La encina de Flagey, Gustave Courbet (1864)

So el encina, encina,
so el encina.

Yo me iba, mi madre,
a la romería;
por ir más devota
fui sin compañía.
So el encina.

Por ir más devota
fui sin compañía;
tomé otro camino,
dejé el que tenía.
So el encina.

Tomé otro camino,

dejé el que tenía;
halleme perdida
en una montiña.
So el encina.

Halleme perdida
en una montiña,
echeme a dormir
al pie del encina.
So el encina.
 

Echeme a dormir
al pie del encina;
a la media noche
desperté, mezquina.
So el encina.

A la media noche
desperté, mezquina;
halleme en los brazos
del que más quería.
So el encina.
 

Halleme en los brazos
del que más quería;
pesome, cuitada
desque amanecía.
So el encina.

Pesome, cuitada,
desque amanecía
porque yo gozaba
del que más quería.
So el encina.

Porque yo gozaba

del que más quería:
¡muy bendita sía
la tal romería!
So el encina.


Anónimo
(Siglo XV)

domingo, 18 de octubre de 2015

Ai, Deus, se sab' ora meu amigo

                   Viejos cedros, Charles Warren Eaton (1857-1937)

Ai, Deus, se sab' ora meu amigo
com' eu senlheira estou en Vigo!
     E vou namorada.

Ai, Deus, se sab' ora meu amado
com' eu en Vigo senlheira manho! 
     E vou namorada.

Com' eu senlheira estou en Vigo,
e nulhas guardas non ei comigo!
     E vou namorada.

Com' eu en Vigo
senlheira manho,
e nulhas guardas migo non trago! 
     E vou namorada.

E nulhas guardas non ei comigo,
ergas meus olhos que choran migo. 
     E vou namorada.

E nulhas guardas migo non trago,
ergas meus olhos que choran ambos. 
     E vou namorada.

Martín Codax
(Siglos XIII-XIV) 

Versión en castellano de Un poema cada día

¡Ay, Dios, si supiese ahora mi amigo
cuán sola estoy en Vigo!
     Y voy enamorada.

¡Ay, Dios, si supiese ahora mi amado
cuán sola en Vigo me hallo!
     Y voy enamorada.

¡Cuán sola estoy en Vigo,
y nadie que vigile tengo conmigo!
     Y voy enamorada.

¡Cuán sola en Vigo me hallo,
y nadie que vigile conmigo traigo!
     Y voy enamorada.

Y nadie que vigile tengo conmigo,
sino mis ojos que lloran conmigo.
     Y voy enamorada.

Y nadie que vigile conmigo traigo,
sino mis ojos que lloran ambos.
     Y voy enamorada.

jueves, 15 de octubre de 2015

Mamma, ayy habibi

 Elegantes mujeres árabes en una terraza al atardecer, Rudolph Ernst (1854-1932)

¡Mamma, ayy habibi!
Suaal-chumella shaqrellah,
el collo albo,
e boquella hamrellah.

Anónimo
(Siglo XI)

Versión al castellano de Un poema cada día

¡Madre, ay qué amigo!
Su guedejuela, rubia,
el cuello, blanco,
y su boquita, coloradita.

sábado, 18 de abril de 2015

Romance de una gentil dama y un rústico pastor

                 Vista de la Bahía de Pozzuoli, Jakob Philipp Hackert (1798)

Estase la gentil dama
paseando en su vergel,
los pies tenía descalzos

que era maravilla ver.
Hablábame desde lejos,
no le quise responder;

respondile con gran saña:
–¿Qué mandáis, gentil mujer?
Con una voz amorosa
comenzó de responder:
–Ven acá tú, el pastorcico,
si quieres tomar placer;
siesta es de mediodía
y ya es hora de comer;
si quieres tomar posada
todo es a tu placer.
– No era tiempo, señora,
que me haya de detener,
que tengo mujer e hijos
y casa de mantener,
y mi ganado en la sierra
que se me iba a perder,
y aquellos que me lo guardan
no tenían qué comer.
–Vete con Dios, pastorcillo,
no te sabes entender.
Hermosuras de mi cuerpo
yo te las hiciera ver:
delgadita en la cintura,
blanca soy como el papel,
la color tengo mezclada,
como rosa en el rosel;
las teticas agudicas,
que el brial quieren hender;

el cuello tengo de garza,
los ojos de un esparver; 

pues lo que tengo encubierto
maravilla es de lo ver.
–Ni aunque más tengáis, señora,
no me puedo detener.


Anónimo
(Siglo XV)

martes, 2 de diciembre de 2014

¡Cuándo saldréis, el alba galana!

     Salida del sol sobre paisaje con agua, Anna Gardell-Ericson (1853-1939)

¡Cuándo saldréis, el alba galana!
    ¡Cuándo saldréis, el alba!

        Resplandece el día,
        crecen los amores,
        y en los amadores
        aumenta alegría.
        Alegría galana.
    ¡Cuándo saldréis, el alba!

Anónimo
(Siglo XV)

viernes, 28 de noviembre de 2014

E-nas verdes ervas

                          Paisaje forestal, Peder Mørk Mønsted (1908)

E-nas verdes ervas
vi anda-las cervas, 
    meu amigo.

E-nos verdes prados
vi os cervos bravos,
    meu amigo

E con sabor d'elas
lavei mias garcetas,
    meu amigo.

E con sabor d'elos
lavei meus cabelos,
    meu amigo

Des que los lavei,
d’ouro los liei,
    meu amigo.

Des que las lavara,
d’ouro las liara,
    meu amigo

D’ouro los liei,
e vos asperei,
    meu amigo.

D’ouro las liara
e vos asperara,
    meu amigo.

Pero Meogo
(Siglos XIII-XIV)

Versión al castellano de Un poema cada día

En las verdes hierbas
vi andar las ciervas,
    amigo mío.

En los verdes prados,
vi los ciervos bravos,
    amigo mío.

Y con placer de ellas
lavé mis guedejas,
    amigo mío.

Y con placer de ellos
lavé mis cabellos,
    amigo mío.

Cuando los lavé,
de oro los lié,
    amigo mío.

Cuando las lavara,
de oro las liara,
    amigo mío.

De oro los lié,
y os esperé,
    amigo mío.

De oro las liara,
y os esperara,
    amigo mío.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Gar, ¿qué fareyo?

      Mujer de Bagdad, William Clarke Wontner (1900)

Gar, ¿qué fareyo?,
¿cómo vivreyo?
Est' al-habib espero,
por él murreyo.

Anónimo
(siglo XI)

Versión al castellano de Un poema cada día

Dime, ¿qué haré?,
¿cómo viviré?
A este amado espero,
por él moriré.

sábado, 11 de enero de 2014

Romance del rey moro que perdió Alhama

        La Alcazaba y Torres Bermejas, Manuel Gómez Moreno (h. 1887)

Paseábase el rey moro
por la ciudad de Granada,
desde la puerta de Elvira
hasta la de Vivarrambla.
¡Ay de mi Alhama!

Cartas le fueron venidas
que Alhama estaba ganada;
las cartas echó en el fuego
y al mensajero matara.

¡Ay de mi Alhama! 
Descabalga de una mula
y en un caballo cabalga;
por el Zacatín arriba
subido se había al Alhambra.

¡Ay de mi Alhama! 
Como en el Alhambra estuvo,
al mismo punto mandaba
que se toquen sus trompetas,
sus añafiles de plata.
¡Ay de mi Alhama!
Y que las cajas de guerra
aprisa toquen alarma,
porque lo oigan sus moros,
los de la Vega y Granada.
¡Ay de mi Alhama!
Los moros, que el son oyeron,
que al sangriento Marte llama,
uno a uno y dos a dos,
juntado se ha gran batalla.
 
¡Ay de mi Alhama!
Allí habló un moro viejo,
de esta manera hablara:
—¿Para qué nos llamas, rey?
¿Para qué es esta llamada?
 
¡Ay de mi Alhama! 
—Habéis de saber, amigos,
una nueva desdichada,
que cristianos de braveza
ya nos han ganado Alhama.
 
¡Ay de mi Alhama! 
Allí habló un alfaquí
de barba crecida y cana:
—Bien se te emplea, buen rey,
buen rey, bien se te empleara.
 
¡Ay de mi Alhama! 
Mataste los Bencerrajes,
que eran la flor de Granada;
cogiste los tornadizos
de Córdoba la nombrada.

 ¡Ay de mi Alhama! 
Por eso mereces, rey,
una pena muy doblada:
que te pierdas tú y el reino,
y aquí se pierda Granada.

 ¡Ay de mi Alhama! 

Anónimo
(Siglo XV)

viernes, 22 de noviembre de 2013

En el tiempo que me vi

Romeo en el lecho de muerte de Julieta, Johann Heinrich Füssli (1809)

En el tiempo que me vi
más alegre y placentero,
encontré con un palmero
que me habló y dijo así:
–¿Dónde vas, el caballero?
¿Dónde vas, triste de ti?
Muerta es tu linda amiga,
muerta es, que yo la vi;
las andas en que ella iba
de luto las vi cubrir,
duques, condes la lloraban
todos por amor de ti;
dueñas, damas y doncellas
llorando dicen así:
–¡Oh triste del caballero
que tal dama pierde aquí!

Anónimo
(Siglo XV)
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