Mostrando entradas con la etiqueta Luis de Góngora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis de Góngora. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de marzo de 2025

Ya besando unas manos cristalinas

Retrato de Leopoldine K. Palffy, Carl Vogel von Vogelstein (1818)

Ya besando unas manos cristalinas,
ya anudándome a un blanco y liso cuello,
ya esparciendo por él aquel cabello
que Amor sacó entre el oro de sus minas,

ya quebrando en aquellas perlas finas
palabras dulces mil sin merecello,
ya cogiendo de cada labio bello
purpúreas rosas sin temor de espinas,

estaba, oh claro sol invidïoso,
cuando tu luz, hiriéndome los ojos,
mató mi gloria y acabó mi suerte.

Si el cielo ya no es menos poderoso,
porque no den los tuyos más enojos,
rayos, como a tu hijo, te den muerte.

        Luis de Góngora
            (1560-1627)

lunes, 19 de julio de 2021

Lloraba la niña

                           Un corazón roto, Walter Langley (1894)

Lloraba la niña
(y tenía razón)
la prolija ausencia
de su ingrato amor.
Dejola tan niña,
que apenas, creo yo,
que tenía los años
que ha que la dejó.
Llorando la ausencia
del galán traidor,
la halla la Luna
y la deja el Sol,
añadiendo siempre
pasión a pasión,
memoria a memoria,
dolor a dolor.

Llorad, corazón,
que tenéis razón.


Dícele su madre:
«Hija, por mi amor,
que se acabe el llanto,
o me acabe yo.»
Ella le responde:
«No podrá ser, no:
las causas son muchas,
los ojos son dos.
Satisfagan, madre,
tanta sinrazón,
y lágrimas lloren
en esta ocasión,
tantas como dellos
un tiempo tiró
flechas amorosas
el arquero dios.
Ya no canto, madre,
y si canto yo,
muy tristes endechas
mis canciones son,
porque el que se fue,
con lo que llevó,
se dejó el silencio,
y llevó la voz.»

Llorad, corazón,
que tenéis razón.

Luis de Góngora
(1561-1627)

lunes, 4 de marzo de 2019

Hermana Marica

                            Fiesta de campesinos, David Teniers (h. 1650)

    Hermana Marica,
mañana, que es fiesta,
no irás tú a la amiga
ni yo iré a la escuela.

Pondraste el corpiño
y la saya buena,
cabezón labrado,
toca y albanega;

y a mí me podrán
mi camisa nueva,
sayo de palmilla,
media de estameña;

y si hace bueno,
traeré la montera
que me dio la Pascua
mi señora abuela,

y el estadal rojo
con lo que le cuelga,
que trajo el vecino
cuando fue a la feria.

Iremos a misa,
veremos la iglesia,
daranos un cuarto
mi tía la ollera.

Compraremos de él
(que nadie lo sepa)
chochos y garbanzos
para la merienda;

y en la tardecica,
en nuestra plazuela,
jugaré yo al toro
y tú a las muñecas

con las dos hermanas,
Juana y Madalena,
y las dos primillas,
Marica y la tuerta;

y si quiere madre
dar las castañetas,
podrás tanto dello
bailar en la puerta;

y al son del adufe
cantará Andrehuela:

No me aprovecharon,
madre, las hierbas;

y yo de papel
haré una librea,
teñida con moras
porque bien parezca,
y una caperuza
con muchas almenas;
pondré por penacho
las dos plumas negras

del rabo del gallo,
que acullá en la huerta
anaranjeamos
las Carnestolendas;

y en la caña larga
pondré una bandera
con dos borlas blancas
en sus tranzaderas;

y en mi caballito
pondré una cabeza
de guadamecí,
dos hilos por riendas;

y entraré en la calle
haciendo corvetas.
Yo, y otros del barrio,
que son más de treinta,

jugaremos cañas
junto a la plazuela,
porque Barbolilla
salga acá y nos vea;

Barbola, la hija
de la panadera,
la que suele darme
tortas con manteca,

porque algunas veces
hacemos yo y ella
las bellaquerías
detrás de la puerta.


Luis de Góngora
   (1561-1627)

viernes, 23 de marzo de 2018

Con diferencia tal, con gracia tanta

       Philomela, William-Adolphe Bouguereau (1861)

    Con diferencia tal, con gracia tanta
aquel ruiseñor llora, que sospecho
que tiene otros cien mil dentro del pecho
que alternan su dolor por su garganta;

     y aun creo que el espíritu levanta
—como en información de su derecho—
a escribir del cuñado el atroz hecho
en las hojas de aquella verde planta.

     Ponga, pues, fin a las querellas que usa
pues ni quejarse, ni mudar estanza
por pico ni por pluma se le veda;

     y llore solo aquel que su Medusa
en piedra convirtió, porque no pueda
ni publicar su mal, ni hacer mudanza.


Luis de Góngora
     (1561-1627) 

viernes, 28 de abril de 2017

Duélete de esa puente, Manzanares

                       Lavanderas del Manzanares, Casimiro Sainz (1878)

Duélete de esa puente, Manzanares;
mira que dice por ahí la gente
que no eres río para media puente,
y que ella es puente para muchos mares.
 

Hoy, arrogante, te ha brotado a pares
húmedas crestas tu soberbia frente,
y ayer me dijo humilde tu corriente
que eran en marzo los caniculares.
 

Por el alma de aquel que ha pretendido
con cuatro onzas de agua de chicoria
purgar la villa y darte lo purgado,
 

me di ¿cómo has menguado y has crecido?,
¿cómo ayer te vi en pena, y hoy en gloria?

–Bebióme un asno ayer, y hoy me ha meado.

Luis de Góngora
(1561-1627)

miércoles, 26 de abril de 2017

Mozuelas las de mi barrio

Mujeres en la ventana, Bartolomé Esteban Murillo (1665-1675)

Mozuelas las de mi barrio, 
loquillas y confiadas,
mirad no os engañe el tiempo,
la edad y la confianza.
No os dejéis lisonjear
de la juventud lozana,
porque de caducas flores
teje el tiempo sus guirnaldas.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!


Vuelan los ligeros años,
y con presurosas alas
nos roban, como Harpías,
nuestras sabrosas viandas.
La flor de la maravilla
esta verdad nos declara,
porque le hurta la tarde
lo que le dio la mañana.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!


Mirad que cuando pensáis
que hacen la señal de la Alba
las campanas de la vida,
es la queda y os desarma
de vuestro color y lustre,
de vuestro donaire y gracia,
y quedáis todas perdidas
por mayores de la marca.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!


Yo sé de una buena vieja
que fue un tiempo rubia y zarca,
y que al presente le cuesta
harto caro el ver su cara;
porque su bruñida frente
y sus mejillas se hallan
más que roquete de obispo
encogidas y arrugadas.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!


Y sé de otra buena vieja
que un diente que le quedaba
se lo dejó estotro día
sepultado en unas natas;
y con lágrimas le dice:
«Diente mío de mi alma,
yo sé cuánto fuisteis perla,
aunque agora no sois nada.»
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!


Por eso, mozuelas locas,
antes que la edad avara
el rubio cabello de oro
convierta en luciente plata,
quered cuando sois queridas,
amad cuando sois amadas,
mirad, bobas, que detrás
se pinta la ocasión calva.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!


Luis de Góngora
(1561-1627)

sábado, 25 de junio de 2016

Da bienes Fortuna


 
       Fiesta de aldea con pareja aristocrática, David Teniers el Joven (1652)

    Da bienes Fortuna
que no están escritos:
cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos
.

    ¡Cuán diversas sendas
se suelen seguir
en el repartir
honras y haciendas!
A unos da encomiendas,
a otros sambenitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos
.

    A veces despoja
de choza y apero
al mayor cabrero;

y a quien se le antoja
la cabra más coja
pare dos cabritos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos
. 


    En gustos de amores
suele traer bonanza
y en breve mudanza
los vuelve en dolores.
No da a uno favores,
y a otro infinitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

    Porque en una aldea
un pobre mancebo
hurtó solo un huevo,
al sol bambolea;
y otro se pasea
con cien mil delitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos
.


Luis de Góngora
(1561-1627)

lunes, 8 de junio de 2015

Ándeme yo caliente

                 Bodegón con fruta, nueces y queso, Floris van Dyck (1613)

Ándeme yo caliente
y ríase la gente
.
 

Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente.

Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados,
como píldoras dorados;
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.

Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas
y quien las dulces patrañas
del Rey que rabió me cuente,
y ríase la gente.

Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo conchas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena
sobre el chopo de la fuente,
y ríase la gente.

Pase a media noche el mar,
y arda en amorosa llama
Leandro por ver a su dama;
que yo más quiero pasar
del golfo de mi lagar
la blanca o roja corriente,
y ríase la gente.

Pues Amor es tan cruel
que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada
do se junten ella y él,
sea mi Tisbe un pastel
y la espada sea mi diente,
y ríase la gente.


Luis de Góngora
(1561-1627)

viernes, 6 de junio de 2014

Fábula de Polifemo y Galatea (fragmento)

          El cíclope Polifemo, Annibale Carracci (1560-1609)

    De este, pues, formidable de la tierra
bostezo, el melancólico vacío
a Polifemo, horror de aquella sierra,
bárbara choza es, albergue umbrío
y redil espacioso donde encierra
cuanto las cumbres ásperas cabrío,
de los montes, esconde: copia bella
que un silbo junta y un peñasco sella.

    Un monte era de miembros eminente
este (que, de Neptuno hijo fiero,
de un ojo ilustra el orbe de su frente,
émulo casi del mayor lucero)
cíclope, a quien el pino más valiente,
bastón, le obedecía, tan ligero,
y al grave peso junco tan delgado,
que un día era bastón y otro cayado.

    Negro el cabello, imitador undoso
de las obscuras aguas del Leteo,
al viento que lo peina proceloso,
vuela sin orden, pende sin aseo;
un torrente es su barba impetuoso,
que (adusto hijo de este Pirineo)
su pecho inunda, o tarde, o mal, o en vano
surcada aun de los dedos de su mano. 


Luis de Góngora
(1561-1627)

miércoles, 4 de junio de 2014

A Córdoba

                     Puente romano, Córdoba, Carlo Bossoli (1815-1884)

    ¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
de honor, de majestad, de gallardía!
¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
de arenas nobles, ya que no doradas!

    ¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,
Que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre gloriosa patria mía,
tanto por plumas cuanto por espadas!

    Si entre aquellas ruinas y despojos
que enriquece Genil y Dauro baña
tu memoria no fue alimento mío,

    nunca merezcan mis ausentes ojos
ver tu muro, tus torres y tu río,
tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!


Luis de Góngora
(1561-1627)

jueves, 30 de mayo de 2013

La más bella niña

  
  Exterior del Puerto y Bahía de Bilbao con Punta Galea, Juan Martínez Abades (1903)

     La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola
y ayer por casar,

viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice,
que escucha su mal:

    Dejadme llorar
orillas del mar
.

    Pues me diste, madre,
en tan tierna edad
tan corto el placer,
tan largo el pesar,
y me cautivaste
de quien hoy se va
y lleva las llaves
de mi libertad,

    Dejadme llorar
orillas del mar
.

    En llorar conviertan
mis ojos, de hoy más,
el sabroso oficio
del dulce mirar,
pues que no se pueden
mejor ocupar,
yéndose a la guerra
quien era mi paz,

    Dejadme llorar
orillas del mar
.

    No me pongáis freno
ni queráis culpar,
que lo uno es justo,
lo otro por demás.
Si me queréis bien,
no me hagáis mal;
harto peor fuera
morir y callar,

    Dejadme llorar 

orillas del mar.

    Dulce madre mía,
¿quién no llorará,
aunque tenga el pecho
como un pedernal,
y no dará voces,
viendo marchitar
los más verdes años
de mi mocedad?

    Dejadme llorar 

orillas del mar.

    Váyanse las noches,
pues ido se han
los ojos que hacían
los míos velar;
váyanse, y no vean
tanta soledad,
después que en mi lecho
sobra la mitad.

    Dejadme llorar 

orillas del mar.

Luis de Góngora
(1561-1627)

lunes, 4 de junio de 2012

Soledades (fragmento)

                El rapto de Europa, Tiziano (1490-1576)

Era del año la estación florida
en que el mentido robador de Europa
(media luna las armas de su frente, 
y el Sol todo los rayos de su pelo),
......luciente honor del cielo,
en campos de zafiro pace estrellas, 
cuando el que ministrar podía la copa
a Júpiter mejor que el garzón de Ida, 
náufrago, y desdeñado, sobre ausente,
lagrimosas de amor dulces querellas
.......da al mar; que condolido,
.......fue a las ondas, fue al viento
.......el mísero gemido,
segundo de Arïón dulce instrumento. 

Luis de Góngora
(1561-1627)

viernes, 25 de marzo de 2011

Fábula de Polifemo y Galatea (fragmento)

File:Stella, Jacques - The Triumph of Galatea.jpg
     El triunfo de Galatea, Jacques Stella (1596-1657)

...Ninfa, de Doris hija, la más bella,
adora, que vio el reino de la espuma.
Galatea es su nombre, y dulce en ella
el terno Venus de sus Gracias suma.
Son una y otra luminosa estrella
lucientes ojos de su blanca pluma:
si roca de cristal no es de Neptuno,
pavón de Venus es, cisne de Juno.

...Purpúreas rosas sobre Galatea
la Alba entre lilios cándidos deshoja:
duda el Amor cuál más su color sea,
o púrpura nevada, o nieve roja.
De su frente la perla es, eritrea,
émula vana. El ciego dios se enoja,
y, condenado su esplendor, la deja
pender en oro al nácar de su oreja.

Luis de Góngora
(1561-1627)

jueves, 24 de marzo de 2011

La dulce boca que a gustar convida

...La dulce boca que a gustar convida
un humor entre perlas destilado, 
y a no envidiar aquel licor sagrado 
que a Júpiter ministra el garzón de Ida, 
..
..amantes, no toquéis, si queréis vida; 
porque entre un labio y otro colorado 
amor está, de su veneno armado, 
cual entre flor y flor sierpe escondida. 

...No os engañen las rosas que a la Aurora
diréis que, aljofaradas y olorosas 
se le cayeron del purpúreo seno; 

...manzanas son de Tántalo, y no rosas, 
que pronto huyen del que incitan ahora,
y solo del Amor queda el veneno.

Luis de Góngora
(1561-1627) 

lunes, 24 de mayo de 2010

Amarrado al duro banco

...Amarrado al duro banco
de una galera turquesca,
ambas manos en el remo
y ambos ojos en la tierra,
un forzado de Dragut
en la playa de Marbella
se quejaba al ronco son
del remo y de la cadena:
«¡Oh sagrado mar de España,
famosa playa serena,
teatro donde se han hecho
cien mil navales tragedias!,
pues eres tú el mismo mar
que con tus crecientes besas
las murallas de mi patria,
coronadas y soberbias,
tráeme nuevas de mi esposa,
y dime si han sido ciertas
las lágrimas y suspiros
que me dice por sus letras;
porque si es verdad que llora
mi cautiverio en tu arena,
bien puedes al mar del Sur
vencer en lucientes perlas.
Dame ya, sagrado mar,
a mis demandas respuesta,
que bien puedes, si es verdad
que las aguas tienen lengua,
pero, pues no me respondes,
sin duda alguna que es muerta,
aunque no lo debe ser,
pues que vivo yo en su ausencia.
¡Pues he vivido diez años
sin libertad y sin ella
siempre al remo condenado,
a nadie matarán penas!»
En esto se descubrieron
de la Religión seis velas,
y el cómitre mandó usar
al forzado de su fuerza.

Luis de Góngora
(1561-1627)

lunes, 17 de mayo de 2010

Descaminado, enfermo, peregrino

...Descaminado, enfermo, peregrino
en tenebrosa noche, con pie incierto
la confusión pisando del desierto,
voces en vano dio, pasos sin tino.

...Repetido latir, si no vecino,
distinto oyó de can siempre despierto,
y en pastoral albergue mal cubierto
piedad halló, si no halló camino.

...Salió el sol, y entre armiños escondida,
soñolienta beldad con dulce saña
salteó al no bien sano pasajero.

...Pagará el hospedaje con la vida;
más le valiera errar en la montaña
que morir de la suerte que yo muero.

Luis de Góngora
(1560-1627)

jueves, 6 de mayo de 2010

Las flores del romero

...Las flores del romero,
niña Isabel,
hoy son flores azules,
mañana serán miel.

...Celosa estás, la niña,
celosa estás de aquel
dichoso, pues le buscas,
ciego, pues no te ve,
ingrato, pues te enoja,
y confiado, pues
no se disculpa hoy
de lo que hizo ayer.
Enjuguen esperanzas
lo que lloras por él;
que celos entre aquéllos
que se han querido bien,
hoy son flores azules,
mañana serán miel.

...Aurora de ti misma,
que cuando a amanecer
a tu placer empiezas,
te eclipsan tu placer.
Serénense tus ojos,
y más perlas no des,
porque al Sol le está mal
lo que a la Aurora bien.
Desata como nieblas
todo lo que no ves;
que sospechas de amantes
y querellas después,
hoy son flores azules,
mañana serán miel.

Luis de Góngora
(1561-1627)

miércoles, 4 de junio de 2008

Ilustre y hermosísima María

Ilustre y hermosísima María,
mientras se dejan ver a cualquier hora
en tus mejillas la rosada aurora,
Febo en tus ojos, y en tu frente el día,

y mientras con gentil descortesía
mueve el viento la hebra voladora
que la Arabia en sus venas atesora
y el rico Tajo en sus arenas cría;

antes que de la edad Febo eclipsado,
y el claro día vuelto en noche obscura,
huya la Aurora del mortal nublado;

antes que lo que hoy es rubio tesoro
venza a la blanca nieve su blancura,
goza, goza el color, la luz, el oro.

Luis de Góngora
(1561-1627)

lunes, 7 de abril de 2008

Mientras por competir con tu cabello

Mientras, por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Luis de Góngora
(1561-1627)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...