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lunes, 1 de diciembre de 2025

Utopía

           La isla de la luna antes del mundo, Marguerite Blasingame (1934)

La isla donde todo tiene explicación.

Aquí se alegan pruebas irrebatibles.

Solo hay vías de acceso.

Los matojos ceden bajo el peso de las respuestas.

Crece aquí el árbol de la Hipótesis Válida
con sus desde siempre desenmarañadas ramas.

Junto al manantial de Así Son las Cosas
se eleva luminoso el árbol de la Comprensión.

Cuanto más te adentras en el bosque, más vasto se abre
el valle de la Evidencia.

Si alguna duda subsiste, la disipa el viento.

El eco toma la palabra sin ser llamado
y solícito descifra los arcanos de los mundos.

A la derecha, una gruta donde yace el Significado.

A la izquiera, el lago de las Convicciones Profundas.
Del fondo emerge, ingrávida, a la superficie la Verdad.

La Seguridad Inquebrantable domina el valle.
Desde su cima se contempla la Esencia de las Cosas.

Pese a tanto deleite, la isla está siempre desierta
y las huellas de pasos que surcan la orilla
se dirigen sin excepción al mar.

Como si lo propio del lugar fuera partir
y para no volver sumergirse en la vorágine.

En la vida inconcebible.

Wisława Szymborska
(El gran número, 1976)

[Traducción al castellano de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski]

jueves, 1 de febrero de 2024

Adiós a las vistas

            Lago de Lugano desde el puente Tresa, Janus la Cour (1875)

No guardo rencor a la primavera
por haber vuelto.
No la culpo
de cumplir con sus deberes
año tras año.

Comprendo que mi tristeza
no detendrá el verdor.
Si la hierba vacila
se debe solo al viento.

No me duele que los alisos
inclinados sobre el agua
vuelvan a tener con que susurrar.

Acepto de buen grado
que —como si aún vivieras—
la orilla de cierto lago
siga tan bella como antes.

No les reprocho a las vistas
las vistas a una bahía
deslumbrada por el sol.

Incluso soy capaz de imaginar
que unos no-nosotros
están en este momento sentados
en el tronco caído de un abedul.

Respeto su derecho
al bisbiseo, a la risa
y al silencio feliz.

Incluso les supongo
por amor unidos,
y que él la rodea
con un brazo vivo.

Algo súbito, algo pajaril
cruje entre el juncal.
De corazón les deseo
que lo oigan.

No pido cambios
a las olas de la orilla,
ora ágiles, ora perezosas,
que, a mí, no me obedecen.

No exijo nada
del remanso del bosque,
ya esmeralda,
ya zafiro,
ya negro.

Solo con un detalle no me conformo.
Con mi propio regreso al lugar.
Con el privilegio de la presencia.
Presento mi renuncia.

No he vivido más que tú,
sino solo lo bastante
para pensar de lejos.

Wisława Szymborska
(Fin y principio, 1993)

[Traducción de Ana Mª Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski]

miércoles, 5 de julio de 2023

Anuncios por palabras

                                    Autómata, Edward Hopper (1927)

CUALQUIERA que conozca el paradero
de la compasión (fantasía del alma)
-¡que avise!, ¡que avise!
Que lo cante a voz en grito
y baile como si perdiera la razón
jubiloso bajo el frágil sauce
eternamente a punto de romper en llanto.

ENSEÑO a callar
en todos los idiomas
según el método de contemplar
el cielo estrellado,
las quijadas del sinantropus,
el plancton,
el copo de nieve.

DEVUELVO el amor.
¡Atención! ¡Ganga!
En la hierba de antaño,
cuando, bañados de sol hasta el cuello
yacéis, mientras baila el viento
(maestro del baile de vuestros cabellos).
Ofertas a "Sueño".

SE BUSCA persona
para llorar
por los ancianos que en los asilos
mueren. Sírvanse
presentarse sin referencias
ni solicitudes por escrito.
Los papeles serán destruidos
sin acuse de recibo.

POR LAS PROMESAS de mi esposo
–que os engañaba con los colores
del populoso mundo, con su jaleo,
con una copla desde la ventana, con un perro
detrás de la pared–
de que nunca estaríais solos
en penumbra, en silencio y sin aliento
–responder no puedo.
La Noche, viuda del Día.

Wisława Szymborska
(El gran número. Fin y principio y otros poemas, 1997)

[Traducción de Elżbieta Bortkiewicz]

martes, 21 de marzo de 2023

Allegro ma non troppo

Lago de Como en una mañana de primavera, Peder Mørk Mønsted (1920)

Eres bella–le digo a la vida–,
imposible imaginarte más exhuberante,
ni más ranil, ni más ruiseñorial,
ni más hormiguera ni más semillera.

Intento ganarme su simpatía,
halagarla, mirarla a los ojos.
Soy siempre la primera en saludarla
con expresión de humildad en el rostro.

Le salgo al paso por la derecha,
le salgo al paso por la izquierda,
extasiada la pongo por las nubes,
y caigo de bruces, fascinada.

¡Qué montaraz el saltamontes,
qué mora la zarzamora!
Nunca creerlo pudiera
quien tal prodigio no viera.

No se me ocurre –digo a la vida–
con qué poder compararte.
Nadie ha hecho nunca otra piña
ni mejor ni peor apiñada.

Alabo tu generosidad e ingenio,
tu grandeza de miras y tu precisión,
¿y qué más?, ¿qué más alabo?,
tu taumaturgia y tu brujería.

Para no ultrajarla en exceso
y evitar sus iras y enojos
desde hace cien milenios
le doro la píldora sin sonrojo.

Me acerco y le doy un tirón de hoja:
¿se ha detenido?, ¿me ha hecho caso?
¿Por una vez, solo una,
olvida dar el siguiente paso?

Wisława Szymborska
(Acaso, 1972)

[Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski]

domingo, 15 de noviembre de 2020

Elegia podróżna

 
                   El Louvre en primavera, Camille Pissarro (1901)

Wszyst­ko moje, nic wła­sno­ścią,
nic wła­sno­ścią dla pa­mię­ci,
a moje do­pó­ki pa­trzę.

Le­d­wie wspo­mnia­ne, już nie­pew­ne
bo­gi­nie swo­ich głów

Z mia­sta Sa­mo­ków tyl­ko deszcz
i nic prócz desz­czu.

Pa­ryż od Luw­ru do pa­znok­cia
biel­mem za­cho­dzi.

Z bul­wa­ru Sa­int-Mar­tin zo­sta­ły schod­ki
i wio­dą do za­ni­ku.

Nie wię­cej niż pół­to­ra mo­stu
w Le­nin­gra­dzie mo­sto­wym.

Bied­na Upsa­la
z odro­bi­ną wiel­kiej ka­te­dry.

Nie­szczę­sny tan­cerz so­fij­ski,
cia­ło bez twa­rzy.

osob­no jego twarz bez oczu,
osob­no jego oczy bez źre­nic,
osob­no źre­ni­ce kota.

Kau­ka­ski orzeł szy­bu­je
nad re­kon­struk­cją wą­wo­zu,
zło­to słoń­ca nie­szcze­re
i fał­szy­we ka­mie­nie.

Wszyst­ko moje, nic wła­sno­ścią,
nic wła­sno­ścią dla pa­mię­ci,
a moje, do­pó­ki pa­trzę.

Nie­prze­bra­ne, nie­ob­ję­te,
a po­szcze­gól­ne aż do włók­na,
ziarn­ka pia­sku, kro­pli wody
- kra­jo­bra­zy.

Nie ucho­wam ani źdźbła
w jego peł­nej wi­dzial­no­ści.

Po­wi­ta­nie z po­że­gna­niem
w jed­nym spoj­rze­niu.

Dla nad­mia­ru i dla bra­ku
je­den ruch szyi.

Wisława Szymborska
(Sól, 1962)


Elegía turística

Todo es mío y nada me pertenece,
nada pertenece a la memoria,
todo es mío mientras lo contemplo.

Las diosas, apenas recordadas,
corren el riesgo de perder sus cabezas.

De la ciudad de Samokov solo queda la lluvia,
la lluvia y nada más.

Desde el Louvre hasta la uña
París se entela.


Del bulevar Saint-Martin queda una escalinata
que conduce a la difuminación,

y, de los puentes de Leningrado,
solo, y con suerte, uno y medio.

¡Pobre Upsala,
con ese trocito de su imponente catedral!

Desdichado bailarín de Sofía,
cuerpo sin rostro.

Primero, su rostro sin ojos,
después, sus ojos sin pupilas,
y las pupilas de un gato, luego.

El águila caucasiana sobrevuela
un desfiladero reconstruido,
y el oro sin ley del sol
y las piedras falsificadas.

Todo es mío y nada me pertenece,
nada pertenece a la memoria,
todo es mío mientras lo contemplo.

Inagotables, inabarcables,
peculiares por una hebra,
un grano de arena, una gota de agua:
paisajes.

Imposible ni de una briza retener
una imagen completa.

Un saludo y un adiós
en una sola mirada.

Y un solo movimiento del cuello
para lo que sobra y lo que falta.
 
Wisława Szymborska
(Sal, 1962)

[Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski]

viernes, 29 de septiembre de 2017

Dzieci epoki

                               Café La Habana, José Bautista (2012)

Jesteśmy dziećmi epoki,
epoka jest polityczna.

Wszystkie twoje, nasze, wasze
dzienne sprawy, nocne sprawy
to są sprawy polityczne.

Chcesz czy nie chcesz,
twoje geny mają przyszłość polityczną,
skóra odcień polityczny,
oczy aspekt polityczny.

O czym mówisz, ma rezonans,
o czym milczysz, ma wzmowę
tak czy owak polityczną.

Nawet idąc borem lasem
stawiasz kroki polityczne
na podłożu politycznym.

Wiersze apolityczne też są polityczne,
a w górze świeci księżyc,
obiekt już nie księżycowy.
Być albo nie być, oto jest pytanie.
Jakie pytanie, odpowiedz kochanie.
Pytanie polityczne.

Nie musisz nawet być istotą ludzką,
by zyskać na znaczeniu politycznym.

Wystarczy, żebyś był ropą naftową,
paszą treściwą czy surowcem wtórnym.
Albo I stołem obrad, o którego kształt
spierano się miesiącami
przy jakim pertraktować o życiu i śmierci,
okrągłym czy kwadratowym.

Tymczasem ginęli ludzie,
zdychały zwierzęta,
płonęły domy
i dziczały pola
jak w epokach zamierzchłych
i mniej politycznych.


Wisława Szymborska
(Ludzie na moście, 1986)

         
       Hijos de la época

Somos hijos de nuestra época,
y nuestra época es política.


Todos tus, mis, nuestros, vuestros
problemas diurnos, y los nocturnos,
son problemas políticos.
Quieras o no,
tus genes tienen un pasado político,
tu piel un matiz político
y tus ojos una visión política.


Cuanto dices produce una resonancia,
cuanto callas implica una elocuencia
inevitablemente política.


Incluso al caminar por bosques y praderas
das pasos políticos
en terreno político.


Los poemas apolíticos son también políticos,
y en lo alto resplandece la luna,
un cuerpo ya no lunar.
Ser o no ser, esta es la cuestión.
¿Qué cuestión?, adivina corazón:
una cuestión política.


Adquirir significado político
ni siquiera requiere ser humano.
Basta ser petróleo,
pienso compuesto o materia reciclada.


O la mesa de debates
de diseño durante meses discutido:
¿redonda?, ¿cuadrada?, ¿qué mesa es mejor
para deliberar acerca de la vida y de la muerte?

Mientras, perecía gente,
morían animales,
ardían casas,
y los campos se quedaban yermos
como en épocas remotas
y menos políticas.

(Hombres en el puente, 1986)

[Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski]

martes, 17 de marzo de 2015

No lectura

                    Homenaje a Blériot, Robert Delaunay (1914)

A las obras de Proust
no les añaden en la librería un mando a distancia,
no podemos cambiar
a un partido de fútbol
o a un concurso donde ganar un volvo.
 

Vivimos más,
pero menos precisos
y con frases cortas.
 

Viajamos más rápido, más a menudo, más lejos,
aunque en lugar de recuerdos volvemos con fotos.
Aquí yo con un tío.
Aquel creo que es mi ex.
Aquí todos en pelotas,
así que seguramente es un playa.
 

Siete tomos: piedad.
¿No se podría resumir, abreviar,
o mejor mostrar en imágenes todo eso?
Una vez pasaron una serie que se titulaba La muñeca
pero mi cuñada dice que era de otro que también empezaba por P.
 

Además, seamos sinceros, quién es ese.
Al parecer escribió en la cama un montón de años.
Página tras página,
a una velocidad limitada.
Y nosotros con la quinta puesta
y —toquemos madera— saludables.


Wislawa Szymborska
(Aquí, 2009)

[Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano]

jueves, 2 de febrero de 2012

Agradecimiento

         Wislawa Szymborska leyendo en el Book World 2010, en Praga.

 Debo mucho
a aquellos que no quiero.

El alivio con el que acepto
que sean más cercanos a otro.

La alegría de que yo no sea
el lobo de sus ovejitas.

La Paz sea con ellos,
y mi libertad con ellos,
y eso el amor ni lo puede dar
ni tomarlo sabe.

No les espero
desde la ventana hasta la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol,
comprendo
lo que el amor no comprende,
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino, simplemente, algunos días o semanas.

Los viajes con ellos son siempre un acierto,
conciertos oídos,
catedrales visitadas,
paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
siete montañas y ríos,
son montañas y ríos
muy familiares del mapa.

Es mérito suyo,
que yo viva en tres dimensiones,
en un espacio no lírico y no retórico,
con un horizonte, por móvil, real.

Ellos mismos no saben
cuánto llevan en sus manos vacías.

"No les debo nada"-
diría el amor
sobre esta cuestión abierta.

Wislawa Szymborska
(El gran número, 1976)

[Traducción de Elzbieta Bortkiewicz]

Nuestro pequeño homenaje a Wislawa Szymborska, fallecida ayer, 1 de febrero de 2012; poeta de exquisita sensibilidad y fina ironía, recibió el Premio Nobel en 1996.

viernes, 3 de junio de 2011

Vermeer

Archivo:Jan Vermeer van Delft 021.jpg
   La lechera, Johannes Vermeer (1632-1675)

Mientras esa mujer del Rijksmuseum
con esa calma y concentración pintadas
siga vertiendo día tras día
leche de la jarra al cuenco
no merecerá el Mundo
el fin del mundo.

Wislawa Szymborska
(Aquí, 2009)

[Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano]

lunes, 21 de junio de 2010

Adolescente

¿Yo, adolescente?
Si de repente, aquí, ahora, se plantara ante mí,
¿tendría que saludarla como a una persona próxima,
a pesar de que es para mí extraña y lejana?

¿Soltar una lágrima, besarla en la frente
por el mero hecho
de que tenemos la misma fecha de nacimiento?

Hay tantas diferencias entre nosotras
que probablemente sólo los huesos son los mismos,
la bóveda del cráneo, las cuencas de los ojos.

Porque ya sus ojos son como un poco más grandes,
sus pestañas más largas, su estatura mayor
y todo el cuerpo recubierto de una piel
ceñida y tersa, sin defectos.

Nos unen, es cierto, familiares y conocidos
pero casi todos están vivos en su mundo,
y en el mío prácticamente nadie
de ese círculo común.

Somos tan diferentes,
pensamos y decimos cosas tan distintas.
Ella sabe poco,
pero con una obstinación digna de mejores causas.
Yo sé mucho más,
pero, a cambio, sin ninguna seguridad.

Me muestra unos poemas
escritos con una letra cuidada, clara,
que no tengo ya desde hace tiempo.

Leo y leo esos poemas.
A lo mejor este de aquí,
si lo acortáramos,
y lo corrigiéramos en un par de lugares.
El resto no augura nada bueno.

La conversación no fluye.
En su pobre reloj
el tiempo es barato e impreciso.
En el mío mucho más caro y exacto.

Al despedirnos nada, una especie de sonrisa
y ninguna emoción.

Sólo cuando desaparece
y olvida con las prisas la bufanda.

Una bufanda de pura lana virgen,
a rayas de colores,
hecha a ganchillo
por nuestra madre para ella.

Todavía la conservo.

Wislawa Szymborska
(Aquí, 2009)

[Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano]

domingo, 10 de mayo de 2009

Nada dos veces

Nada sucede dos veces
y es lo que determina
que nazcamos sin destreza
y muramos sin rutina.

No por ser el más obtuso
en la escuela de lo humano
puedes repetir el curso
de invierno o de verano.

Ningún día se repite,
ni dos noches son iguales
ni dos besos parecidos,
ni dos citas similares.

Hace poco por tu nombre
alguien te llamó de cerca,
pensé que caía una rosa
desde tu ventana abierta.

Hoy tu mirada rehúyo,
clavo la mía en la hiedra.
¿Rosa? ¿Qué es una rosa?
¿Es una flor? ¿Una piedra?

¿Por qué el instante presente
vértigo y pena procura?
Hoy siempre será mañana:
es y será su hermosura.

Entre sonrisas y abrazos
verás que la paz se fragua,
aunque seamos distintos
cual son dos gotas de agua.

Wislawa Szymborska
(Llamando al Yeti, 1957)

[Traducción de Ana Mª Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski]

domingo, 10 de febrero de 2008

Alabanza de los sueños

En sueños
pinto como Vermeer van Delft.

Hablo griego con fluidez
y no sólo con los vivos.

Conduzco un coche
que me obedece.

Poseo talento
y escribo grandes poemas.

Oigo voces
no peor que los venerables santos.

Mis dotes pianísticas
os dejarían boquiabiertos.

Revoloteo como es debido,
es decir, por propio impulso.

Me precipito desde el tejado
y sé caer, suave, en el verdor.

No tengo problemas
para respirar bajo el agua.

No puedo quejarme:
he descubierto la Atlántida.

Por suerte sé despertar siempre
antes de morir.

En cuanto una guerra estalla
me vuelvo del otro lado.

Soy hija de mi época
pero no por obligación.

Hace un par de años
vi dos soles.

Y, anteayer, un pingüino.
Con meridiana claridad.


Wislawa Szymborska
(Acaso, 1972)

[Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski]
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