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miércoles, 26 de febrero de 2025

Querido manso mío, que viniste

                         Valle y dehesa, Robert Seldon Duncanson (1857)

Querido manso mío, que viniste
por sal mil veces junto aquella roca,
y en mi grosera mano vuestra boca
y vuestra lengua de clavel pusiste,

¿por qué montañas ásperas subiste,
que tal selvatiquez el alma os toca?
¿Qué furia os hizo condición tan loca
que la memoria y la razón perdiste?

Paced la anacardina porque os vuelva
de ese crüel e interesable sueño,
y no bebáis del agua del olvido.

Aquí está vuestra vega, monte y selva;
yo soy vuestro pastor y vos mi dueño;
vos mi ganado, y yo vuestro perdido.

           Lope de Vega
              (1562-1635)

jueves, 22 de julio de 2021

Si en un carcaj dorado están metidas


                      Cupido,  Giulio Cesare Procaccini (1574-1625)

    Si en un carcaj dorado están metidas,
Amor, tus flechas, bien se ve que a tiento
ciego las sacas con diverso intento
del que después se mira en las heridas.

    Quitas sin vista diferentes vidas
y como las esparces por el viento,
y el blanco no se ve del pensamiento,
por eso quieres y por eso olvidas.

    Tirando así, no hay alma que resista
las duras puntas de tus flechas fieras
porque el mundo contigo se resista.

    ¡Oh, si con vista, dulce amor, nacieras
y acertaras las almas con la vista...!
Mas no fueras amor si la tuvieras.

Lope de Vega
(1562-1635)

miércoles, 13 de marzo de 2019

A una rosa

 Rosas rojas en un jarrón japonés, Martin Johnson Heade (1819-1904)

    ¡Con qué artificio tan divino sales
de esa camisa de esmeralda fina,
oh rosa celestial alejandrina,
coronada de granos orientales!
 

    Ya en rubíes te enciendes, ya en corales,
ya tu color a púrpura se inclina,
sentada en esa basa peregrina
que forman cinco puntas desiguales.
 

    Bien haya tu divino Autor, pues mueves
a su contemplación el pensamiento
y aun a pensar en nuestros años breves.
 

    Así la verde edad se esparce al viento,
y así las esperanzas son aleves
que tienen en la tierra el fundamento.

  
        Lope de Vega
          (1562-1635)

lunes, 26 de marzo de 2018

La lengua del amor, a quien no sabe

         El lago Hinter en Berchtesgaden, Johann Nepomuk Ott (1826)

    La lengua del amor, a quien no sabe
lo que es amor, ¡qué bárbara parece!;
pues como por instantes enmudece,
tiene pausas de música süave.

    Tal vez suspensa, tal aguda y grave,
rotos conceptos al amante ofrece;
aguarda los compases que padece,
porque la causa su destreza alabe.

    ¡Oh dulcísimo bien, que al bien me guía!,
¿con qué lengua os diré mi sentimiento,
ya que tengo de hablaros osadía?

    Mas si es de los conceptos instrumento,
¿qué importa que calléis, oh lengua mía,
pues que vos penetráis mi pensamiento?

Lope de Vega
   (1562-1635)

miércoles, 10 de mayo de 2017

En las mañanicas del mes de mayo

                           Flores de primavera, Iosif Krachkovsky (1905)

    En las mañanicas
del mes de mayo 
cantan los ruiseñores,
retumba el campo.
    En las mañanicas,
como son frescas,
cubren ruiseñores
las alamedas.
    Ríense las fuentes
tirando perlas
a las florecillas
que están más cerca.
    Vístense las plantas
de varias sedas,
que sacar colores
poco les cuesta.
    Los campos alegran
tapetes varios,
cantan los ruiseñores,
retumba el campo.

Lope de Vega
(El robo de Dina, 1615-1622)

martes, 28 de junio de 2016

Río de Sevilla

        Paisaje fluvial con Sevilla al fondo, Manuel García y Rodríguez (1912)

    Río de Sevilla
¡quién te pasase
sin que la mi servilla
se me mojase!
    Salí de Sevilla
a buscar mi dueño
puse al pie pequeño
dorada servilla.
    Como estoy a la orilla
mi amor mirando,
digo suspirando:
¡quién te pasase
sin que la mi servilla
se me mojase!

Lope de Vega
(Amar, servir y esperar, 1635)

lunes, 22 de junio de 2015

A la noche

               La Torre de Gálata a la luz de la luna, Ivan Aivazovsky (1845)

     Noche, fabricadora de embelecos,
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista
los montes llanos y los mares secos;
 

     habitadora de cerebros huecos,
mecánica, filósofa, alquimista,
encubridora vil, lince sin vista,
espantadiza de tus mismos ecos:
 

     la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.
 

     Que vele o duerma, media vida es tuya:
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo, no siento lo que vivo.


Lope de Vega
(1562-1635)

sábado, 26 de julio de 2014

Amor te obliga a escribir

               Joven leyendo una carta, Jean Raoux (1677-1734)

LEONOR:          ¿Amor te obliga a escribir 
                    sin saber a quién? 
INÉS:                                          Sospecho 
                    que es invención que se ha hecho, 
                    para probarme a rendir, 
                         de parte del forastero. 
LEONOR:       Yo también lo imaginé. 
INÉS:            Si fue ansí, discreto fue. 
                   Leerte unos versos quiero. 
                                                   
                                                   (Lea)

                         "Yo vi la más hermosa labradora, 
                    en la famosa feria de Medina, 
                    que ha visto el sol adonde más se inclina 
                    desde la risa de la blanca aurora. 
                        Una chinela de color que dora 
                    de una columna hermosa y cristalina 
                    la breve basa, fue la ardiente mina 
                    que vuela el alma a la región que adora. 
                        Que una chinela fuese victoriosa, 
                    siendo los ojos del amor enojos, 
                    confesé por hazaña milagrosa. 
                        Pero díjele, dando los despojos: 
                   "Si matas con los pies, Inés hermosa, 
                   ¿qué dejas para el fuego de tus ojos?" "

Lope de Vega
(El caballero de Olmedo, h. 1620)

martes, 17 de junio de 2014

Hortelano era Belardo

            Aldea en los alrededores de Pontoise, Camille Pissarro (1872)

Hortelano era Belardo
de las huertas de Valencia,
que los trabajos obligan
a lo que el hombre no piensa.

Pasado el febrero loco,
flores para mayo siembra,
que quiere que su esperanza
dé fruto a la primavera.

El trébol para las niñas
pone al lado de la huerta,
porque la fruta de amor
de las tres hojas aprenda.

Albahacas amarillas,
a partes verdes y secas,
trasplanta para casadas
que pasan ya de los treinta,

y para las viudas pone
muchos lirios y verbena,
porque lo verde del alma
encubre la saya negra.

Toronjil para muchachas
de aquellas que ya comienzan
a deletrear mentiras,
que hay poca verdad en ellas.

El apio a las opiladas,
y a las preñadas almendras,
para melindrosas cardos
y ortigas para las viejas.

Lechugas para briosas
que cuando llueve se queman,
mastuerzo para las frías
y asenjos para las feas.

De los vestidos que un tiempo
trujo en la corte, de seda,
ha hecho para las aves
un espantajo de higuera.

Las lechuguillazas grandes,
almidonadas y tiesas,
y el sombrero boleado
que adorna cuello y cabeza,

y sobre un jubón de raso
la más guarnecida cuera,
sin olvidarse las calzas
españolas y tudescas.

Andando regando un día,
viole en medio de la higuera
y riéndose de velle,
le dice desta manera:

"¡Oh ricos despojos
de mi edad primera
y trofeos vivos
de esperanzas muertas!

¡Qué bien parecéis
de dentro y de fuera,
sobre que habéis dado
fin a mi tragedia!

¡Galas y penachos
de mi soldadesca,
un tiempo colores
y agora tristeza!

Un día de Pascua
os llevé a mi aldea
por galas costosas,
invenciones nuevas.

Desde su balcón
me vio una doncella
con el pecho blanco
y la ceja negra.

Dejose burlar,
caseme con ella,
que es bien que se paguen
tan honrosas deudas.

Supo mi delito
aquella morena
que reinaba en Troya
cuando fue mi reina.

Hizo de mis cosas
una grande hoguera,
tomando venganza
en plumas y letras."


Lope de Vega
(1562-1635)

sábado, 8 de junio de 2013

Mira, Zaide, que te aviso

 Una belleza oriental, Léon Comerre (1850-1916)

"Mira, Zaide, que te aviso
que no pases por mi calle
ni hables con mis mujeres,
ni con mis cautivos trates,
ni preguntes en qué entiendo
ni quién viene a visitarme,
qué fiestas me dan contento
o qué colores me placen;
basta que son por tu causa
las que en el rostro me salen,
corrida de haber mirado
moro que tan poco sabe.
Confieso que eres valiente,
que hiendes, rajas y partes
y que has muerto más cristianos
que tienes gotas de sangre;
que eres gallardo jinete,
que danzas, cantas y tañes,
gentil hombre, bien criado
cuanto puede imaginarse;
blanco, rubio por extremo,

señalado por linaje,
el gallo de las bravatas,

la nata de los donaires,
y pierdo mucho en perderte
y gano mucho en amarte,
y que si nacieras mudo
fuera posible adorarte;
y por este inconveniente
determino de dejarte,
que eres pródigo de lengua
y amargan tus libertades
y habrá menester ponerte
quien quisiere sustentarte
un alcázar en el pecho
y en los labios un alcaide.
Mucho pueden con las damas
los galanes de tus partes,
porque quieren los briosos,
que rompan y que desgarren;
mas, tras esto, Zaide, amigo,
si algún convite te hacen,
al plato de sus favores,
quieren que comas y calles.
Costoso fue el te que hice;
venturoso fueras, Zaide,
si conservarme supieras
como supiste obligarme.
Apenas fuiste salido
de los jardines de Tarfe
cuando hiciste de la tuya
y de mi desdicha alarde.
A un morito mal nacido
me dicen que le enseñaste
la trenza de mis cabellos
que te puse en el turbante.
No quiero que me la vuelvas
ni quiero que me la guardes,
mas quiero que entiendas, moro,
que en mi desgracia la traes.
También me certificaron
cómo le desafiaste
por las verdades que dijo,
que nunca fueran verdades.
De mala gana me río;

¡qué donoso disparate!
No guardas tú tu secreto
¿y quieres que otro lo guarde?
No quiero admitir disculpa;
otra vez vuelvo a avisarte
que esta será la postrera
que me hables y te hable."
Dijo la discreta Zaida
a un altivo abencerraje,
y al despedirle, repite:
"Quien tal hace, que tal pague."


 Lope de Vega
(1562-1635)

domingo, 25 de noviembre de 2012

Esta cabeza, cuando viva, tuvo

             Vanidad, Juriaen van Streeck (1632-1687)

    Esta cabeza, cuando viva, tuvo
sobre la arquitectura destos huesos,
carne y cabellos, por quien fueron presos
los ojos que mirándola detuvo.
    
    Aquí la rosa de la boca estuvo,
marchita ya con tan helados besos;
aquí los ojos de esmeralda impresos,
color que tantas almas entretuvo.

    Aquí la estimativa, en que tenía
el principio de todo movimiento;
aquí de las potencias la armonía.

    ¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!
Donde tan alta presunción vivía,
desprecian los gusanos aposento.

Lope de Vega
(1562-1635)

Hoy, 25 de noviembre de 2012, se conmemora el 450 aniversario del nacimiento de este excelso poeta, novelista y dramaturgo. Nuestro recuerdo sirva de homenaje al Fénix de los ingenios españoles, como le llamó Cervantes.

lunes, 6 de agosto de 2012

Suspenso aquel divino movimiento

 
            Cupido y Psique, François Gérard (1770-1837) 
     Suspenso aquel divino movimiento 
del sol de sus estrellas celestiales,
encendida la nieve en dos corales,
al pie de un lauro, haciendo son al viento,
   durmió Lucinda, y el Amor atento
a la causa amorosa de mis males
dijo, alzando la voz, palabras tales
que parece que hurtó mi pensamiento:
   «Venus, hermosa y dulce madre mía,
con Psiques andarás de nuevo en puntos;
esta es cárcel de amor, ya tengo dueño».
   Oyó Lucinda lo que Amor decía
y, abrazando al rapaz, durmieron juntos
para quitarme eternamente el sueño.
 
Lope de Vega
 (1562-1635)

jueves, 5 de mayo de 2011

Un soneto me manda hacer Violante

...Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante.

...Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto,
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

...Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho
pues fin con este verso le voy dando.

...Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.

Lope de Vega
(1562-1635)

jueves, 31 de marzo de 2011

Bien puedo yo pintar una hermosura

...Bien puedo yo pintar una hermosura,
y de otras cinco retratar a Elena;
pues a Filis también, siendo morena,
ángel Lope llamó de nieve pura.

...Bien puedo yo fingir una escultura
que disculpe mi amor, y en dulce vena
convertir a Filene en Filomena,
brillando claras en la sombra escura.

...Mas puede ser que algún lector extrañe
estas musas de amor hiperboleas,
y viéndola después se desengañe.

...Pues si ha de hallar algunas partes feas,
Juana, no quiera Dios que a nadie engañe:
basta que para mí tan linda seas.

Lope de Vega
(1562-1635)

martes, 29 de marzo de 2011

Resuelta en polvo ya, mas siempre hermosa

...Resuelta en polvo ya, mas siempre hermosa,
sin dejarme vivir vive serena
aquella luz, que fue mi gloria y pena,
y me hace guerra, cuando en paz reposa.

...Tan vivo está el jazmín, la pura rosa,
que, blandamente ardiendo en azucena,
me abrasa el alma de memorias llena:
ceniza de su fénix amorosa.

...¡Oh memoria cruel de mis enojos!,
¿qué honor te puede dar mi sentimiento,
en polvo convertidos sus despojos?

...Permíteme callar sólo un momento:
que ya no tienen lágrimas mis ojos,
ni concetos de amor mi pensamiento.

Lope de Vega
(1562-1635)

jueves, 20 de mayo de 2010

Ir y quedarse, y con quedar partirse

...Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;

...arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

...hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada, sobre fe, paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

...creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma y en la vida infierno.

Lope de Vega
(1562-1635)

lunes, 10 de mayo de 2010

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

...¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta cubierto de rocío
pasas las noches del invierno oscuras?

...¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

...¡Cuántas veces el Ángel me decía:
«Alma, asómate agora a la ventana.
Verás con cuánto amor llamar porfía»!

...¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!

Lope de Vega
(1562-1635)

miércoles, 5 de mayo de 2010

Ya no quiero más bien que sólo amaros

...Ya no quiero más bien que sólo amaros,
ni más vida, Lucinda, que ofreceros
la que me dais, cuando merezco veros,
ni ver más luz que vuestros ojos claros.

...Para vivir me basta desearos,
para ser venturoso conoceros,
para admirar el mundo engrandeceros
y para ser Eróstrato, abrasaros.

...La pluma y lengua, respondiendo a coros,
quieren al cielo espléndido subiros,
donde están los espíritus más puros;

...que entre tales riquezas y tesoros,
mis lágrimas, mis versos, mis suspiros
de olvido y tiempo vivirán seguros.

Lope de Vega
(1562-1635)

jueves, 15 de mayo de 2008

Suelta mi manso mayoral extraño

Suelta mi manso, mayoral extraño,
pues otro tienes de tu igual decoro;
deja la prenda que en el alma adoro,
perdida por tu bien y por mi daño.

Ponle su esquila de labrado estaño
y no le engañen tus collares de oro;
toma en albricias este blanco toro,
que a las primeras yerbas cumple un año.

Si pides señas, tiene el vellocino
pardo, encrespado, y los ojuelos tiene
como durmiendo en regalado sueño.

Si piensas que no soy su dueño, Alcino,
suelta y verásle si a mi choza viene,
que aún tienen sal las manos de su dueño.

Lope de Vega
(1562-1635)

jueves, 3 de abril de 2008

Desmayarse, atreverse, estar furioso

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega
(1562-1635)
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