Códice del Carmina Burana con la rueda de la diosa Fortuna, anónimo (h. 1230)
Tus casos falaces, Fortuna, cantamos,
estados de gentes que giras y trocas;
tus grandes discordias, tus firmezas pocas,
y los que en tu rueda quejosos hallamos.
Hasta que al tiempo de ahora vengamos
de hechos pasados codicia mi pluma
y de los presentes hacer breve suma,
y dé fin Apolo, pues nos comenzamos. [...]
¿Pues cómo, Fortuna, regir todas cosas
con ley absoluta, sin orden te place?
¿Tú no harías lo que el cielo hace,
y hacen los tiempos, las plantas y rosas?
O muestra tus obras ser siempre dañosas,
o prósperas, buenas, durables, eternas;
no nos fatigues con veces alternas,
alegres ahora y ahora enojosas.
Mas bien acatando tu varia mudanza,
por ley te gobiernas, aunque discrepante,
porque tu firmeza es no ser constante,
tu temperamento es destemperanza,
tu más cierta orden es desordenanza,
es la tu regla ser muy enorme,
tu conformidad es no ser conforme,
tú desesperas a toda esperanza.
Juan de Mena
(Laberinto de Fortuna, Siglo XV)
Aquí está el poema diario que utilizamos para ir fortaleciendo la inteligencia y la sensibilidad de nuestros alumnos. Si alguien encuentra un bálsamo o un revulsivo en esta diaria medicina, bienvenido sea.
Mostrando entradas con la etiqueta Juan de Mena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan de Mena. Mostrar todas las entradas
lunes, 5 de diciembre de 2016
domingo, 7 de diciembre de 2014
Vuestros ojos que miraron
Retrato de una dama, Domenico Ghirlandaio (1449-1494)
Vuestros ojos que miraron
con tan discreto mirar,
hirieron y no dejaron
en mí nada por matar.
Ellos, aun no contentos
de mi persona vencida,
me dan atales tormentos
que atormentan mi vida:
después que me sojuzgaron
con tan discreto mirar,
hirieron y no dejaron
en mí nada por matar.
Juan de Mena
(1411-1456)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
