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martes, 18 de febrero de 2025

Don Belianís de Grecia a don Quijote de La Mancha

                           Don Quijote, Johann Baptist Zwecker (1854)

Rompí, corté, abollé, y dije e hice
más que en el orbe caballero andante;
fui diestro, fui valiente y arrogante,
mil agravios vengué, cien mil deshice.

Hazañas di a la fama que eternice;
fui comedido y regalado amante;
fue enano para mí todo gigante,
y al duelo en cualquier punto satisfice.

Tuve a mis pies postrada la Fortuna
y trajo del copete mi cordura
a la calva ocasión al estricote.

Mas, aunque sobre el cuerno de la luna
siempre se vio encumbrada mi ventura,
tus proezas envidio, ¡oh, gran Quijote!

Miguel de Cervantes
(El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, 1605)

viernes, 16 de marzo de 2018

En los estados de amor

 
           La declaración de amor, Friedrich August Bouterwek (1806-1867)

     En los estados de amor
nadie llega a ser perfecto,
sino el honesto y secreto.

     Para llegar al süave
gusto de amor, si se acierta,
es el secreto la puerta
y la honestidad la llave;
y esta entrada no la sabe
quien presume de discreto,
sino el honesto y secreto.
     Amar humana beldad
suele ser reprehendido,
si tal amor no es medido
con razón y honestidad;
y amor de tal calidad
luego le alcanza, en efecto,
el que es honesto y secreto.
     Es ya caso averiguado,
que no se puede negar,
que a veces pierde el hablar
lo que el callar ha ganado;
y el que fuere enamorado,
jamás se verá en aprieto,
si fuere honesto y secreto.
     Cuanto una parlera lengua
y unos atrevidos ojos
suelen causar mil enojos
y poner al alma en mengua,
tanto este dolor desmengua;
y se libra deste aprieto
el que es honesto y secreto.

Miguel de Cervantes
(Villancico de Teolinda en La Galatea, 1585)

viernes, 10 de junio de 2016

Madre, la mi madre

     Mujeres en la ventana, Bartolomé Esteban Murillo (1670)

    Madre, la mi madre,
guardas me ponéis,
que si yo no me guardo,
no me guardaréis
.

    Dicen que está escrito,

y con gran razón,
ser la privación
causa de apetito;
crece en infinito
encerrado amor;
por eso es mejor
que no me encerréis;
que si yo no me guardo,
no me guardaréis
.

    Si la voluntad
por sí no se guarda,
no la harán guarda
miedo o calidad;
romperá, en verdad,
por la misma muerte,
hasta hallar la suerte
que vos no entendéis;
que si yo no me guardo,
no me guardaréis
.

    Quien tiene costumbre
de ser amorosa,
como mariposa
se irá tras su lumbre
aunque muchedumbre
de guardas le pongan,
y aunque más propongan
de hacer lo que hacéis;
que si yo no me guardo,
no me guardaréis
.

    Es de tal manera
la fuerza amorosa,
que a la más hermosa
la vuelve en quimera:

el pecho de cera,
de fuego la gana,
las manos de lana,
de fieltro los pies;
que si yo no me guardo,
mal me guardaréis
.


Miguel de Cervantes
(El celoso extremeño, 1613)

sábado, 6 de junio de 2015

Cuando Preciosa el panderete toca

Muchacha gitana con una pandereta, William-Adolphe Bouguereau (1825-1905)

Cuando Preciosa el panderete toca
y hiere el dulce son los aires vanos,
perlas son que derrama con las manos;
flores son que despide de la boca.

Suspensa el alma, y la cordura loca,
queda a los dulces actos sobrehumanos,
que, de limpios, de honestos y de sanos,
su fama al cielo levantado toca.

Colgadas del menor de sus cabellos
mil almas lleva, y a sus plantas tiene
amor rendidas una y otra flecha.

Ciega y alumbra con sus soles bellos,
su imperio amor por ellas le mantiene,
y aún más grandezas de su ser sospecha.


Miguel de Cervantes
(La gitanilla, 1613)

lunes, 6 de abril de 2015

Esta que veis de rostro amondongado

               Dulcinea del Toboso, Charles Robert Leslie (1839)

     Esta que veis de rostro amondongado,
alta de pechos y ademán brioso,
es Dulcinea, reina del Toboso,
de quien fue el gran Quijote aficionado.
 

     Pisó por ella el uno y otro lado
de la gran Sierra Negra, y el famoso
campo de Montïel, hasta el herboso
llano de Aranjüez, a pie y cansado


     (culpa de Rocinante). ¡Oh dura estrella!,
que esta manchega dama y este invito
andante caballero, en tiernos años,


     ella dejó, muriendo, de ser bella,
y él, aunque queda en mármores escrito,
no pudo huir de amor, iras y engaños.


Miguel de Cervantes
(El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, 1605)

Este soneto (a modo de epitafio) pertenece a un grupo atribuido por Cervantes a los poetas de una Academia literaria de Argamasilla, meramente burlesca. Aparecen en el capítulo LII de la primera parte del Quijote y este, en concreto, va precedido de la siguiente leyenda: "Del Paniaguado, académico de la Argamasilla, "in laudem Dulcineae del Toboso"".

domingo, 23 de noviembre de 2014

Soy Rocinante, el famo-

         Don Quijote, Honoré Daumier (h. 1868)

Soy Rocinante, el famo-,
bisnieto del gran Babie-:
por pecados de flaque-,
fui a poder de un don Quijo-;
parejas corrí a lo flo-,
mas por uña de caba-
no se me escapó ceba-,
que esto saqué a Lazari-,
cuando, para hurtar el vi-
al ciego, le di la pa-.

Miguel de Cervantes
(El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, 1605)

Cervantes introduce, tras el prólogo de la primera parte del Quijote, una serie de poemas de tono burlesco,  parodia de los que solían aparecer al comienzo de las novelas de caballerías para elogiar a sus protagonistas. Este, escrito con versos de cabo roto y alusivo a Rocinante, va precedido de la siguiente leyenda: "Del Donoso, poeta entreverado, a Rocinante".

viernes, 3 de enero de 2014

Soy Sancho Panza, escude-

Ilustración para el Quijote de Ricardo Balaca (1880-1883)

Soy Sancho Panza, escude-
del manchego don Quijo-;
puse pies en polvoro-,
por vivir a lo discre-,
que el tácito Villadie-
toda su razón de esta-
cifró en una retira-,
según siente Celesti-,
libro, en mi opinión divi-
si encubriera más lo huma-.


Miguel de Cervantes
(El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, 1605)

Cervantes introduce, tras el prólogo de la primera parte del Quijote, una serie de poemas de tono burlesco,  parodia de los que solían aparecer al comienzo de las novelas de caballerías para elogiar a sus protagonistas. Este, escrito con versos de cabo roto y alusivo a Sancho, va precedido de la siguiente leyenda: "Del Donoso, poeta entreverado, a Sancho Panza".

viernes, 15 de abril de 2011

¿Quién menoscaba mis bienes?

¿Quién menoscaba mis bienes?
          Desdenes.
¿Y quién aumenta mis duelos?
          Los celos.
¿Y quién prueba mi paciencia?
          Ausencia.
De este modo, en mi dolencia
ningún remedio me alcanza,
pues me mata la esperanza,
desdenes, celos y ausencia.

¿Quién me causa este dolor?
          Amor.
¿Y quién mi gloria repugna?
          Fortuna.
¿Y quién consiente en mi duelo?
          El cielo.
De este modo, yo recelo
morir deste mal extraño,
pues se aumentan en mi daño
amor, fortuna y el cielo.

¿Quién mejorará mi suerte?
         La muerte.
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
         Mudanza.
Y sus males, ¿quién los cura?
          Locura.
De ese modo, no es cordura
querer curar la pasión,
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.

Miguel de Cervantes
(El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, 1605)

Este poema, incluido por Cervantes en el Quijote, corresponde al capítulo XXVII de la primera parte: el cura y el barbero, que se han adentrado en Sierra Morena en busca de don Quijote, escuchan admirados cantar a Cardenio.

martes, 22 de abril de 2008

Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla

"¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla!
Porque, ¿a quién no sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?

Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh, gran Sevilla!,
Roma triunfante en ánimo y nobleza.

Apostaré que el ánima del muerto,
por gozar de este sitio, hoy ha dejado
la gloria, donde vive eternamente."

Esto oyó un valentón y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado.
Y el que dijere lo contrario, miente."

Y luego, in continente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

Miguel de Cervantes
(1547-1616)
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