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miércoles, 22 de enero de 2025

Al cielo

 Camino en un campo de amapolas, Claude Monet (a. 1926)

Clara fuente de luz, nuevo y hermoso,
rico de luminarias, patrio Cielo,
casa de la verdad sin sombra o velo,
de inteligencias ledo, almo reposo:

¡oh cómo allá te estás, cuerpo glorioso,
tan lejos del mortal caduco velo,
casi un Argos divino alzado a vuelo,
de nuestro humano error libre y piadoso!

¡Oh patria amada!, a ti sospira y llora
esta en su cárcel alma peregrina,
llevada errando de uno en otro instante;

esa cierta beldad que me enamora
suerte y sazón me otorgue tan benina
que, do sube el amor, llegue el amante.

Francisco de Aldana
      (1537-1578) 

domingo, 16 de mayo de 2021

Junto a su Venus, tierna y bella, estaba

                 Marte, Venus y Amor, Tiziano (h. 1530)

Junto a su Venus, tierna y bella, estaba
todo orgulloso Marte, horrible y fiero,
cubierto de un templado y fino acero
que un claro espejo al sol de sí formaba;

y, mientras ella atenta en él notaba
sangre y furor, con rostro lastimero,
un beso encarecido al gran guerrero
fijó en la frente y de él todo colgaba.

Del precioso coral tan blando efeto
salió que al fiero dios del duro asunto
hizo olvidar con nuevo, ardiente celo.

¡Oh, fuerza extraña!, ¡oh, gran poder secreto,
que puede un solo beso en solo un punto
los dioses aplacar, dar ley al cielo!

Francisco de Aldana
(1537-1578)

jueves, 28 de febrero de 2019

En fin, en fin, tras tanto andar muriendo

 
                                          Vanidad, Edwaert Collier (1669)

    En fin, en fin, tras tanto andar muriendo,
tras tanto varïar vida y destino,
tras tanto, de uno en otro desatino,
pensar todo apretar, nada cogiendo,

    tras tanto acá y allá yendo y viniendo,
cual sin aliento inútil peregrino,
¡oh Dios!, tras tanto error del buen camino,
yo mismo de mi mal ministro siendo,

    hallo, en fin, que ser muerto en la memoria
del mundo es lo mejor que en él se esconde,
pues es la paga de él muerte y olvido,

    y en un rincón vivir con la victoria
de sí, puesto el querer tan solo adonde
es premio el mismo Dios de lo servido.


Francisco de Aldana
        (1537-1578) 

viernes, 5 de febrero de 2010

Cuál es la causa, mi Damón, que estando

«¿Cuál es la causa, mi Damón, que estando
en la lucha de amor juntos trabados
con lenguas, brazos, pies y encadenados
cual vid que entre el jazmín se va enredando

y que el vital aliento ambos tomando
en nuestros labios, de chupar cansados,
en medio a tanto bien somos forzados
llorar y suspirar de cuando en cuando?»

«Amor, mi Filis bella, que allá dentro
nuestras almas juntó, quiere en su fragua
los cuerpos ajuntar también tan fuerte

que no pudiendo, como esponja el agua,
pasar del alma al dulce amado centro,
llora el velo mortal su avara suerte».

Francisco de Aldana
(1537-1578)

miércoles, 3 de febrero de 2010

De sus hermosos ojos, dulcemente

...De sus hermosos ojos, dulcemente,
un tierno llanto Filis despedía
que, por el rostro amado, parecía
claro y precioso aljófar transparente;

...en brazos de Damón, con baja frente,
triste, rendida, muerta, helada y fría,
estas palabras breves le decía,
creciendo a su llorar nueva corriente:

...«¡Oh pecho duro, oh alma dura y llena
de mil durezas!, ¿dónde vas huyendo?,
¿dó vas con ala tan ligera y presta?»

...Y él, soltando de llanto amarga vena,
de ella las dulces lágrimas bebiendo,
besola, y solo un ¡ay! fue su respuesta.

Francisco de Aldana
(1537-1578)
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