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lunes, 10 de febrero de 2025

Oye tú solo, eterno y sacro río

Parque de la Cartuja, Ramon Alorda Pérez (1848-1899)

Oye tú solo, eterno y sacro río,
el grave y mustio son de mi lamento; 
y mezclado en tu grande crecimiento
lleva al padre Nereo el llanto mío.

Los suspiros ardientes que a ti envío, 
antes que los derrame leve viento,
acoge en tu sonante movimiento, 
porque se esconda en ti mi desvarío.

No sean más testigos de mi pena
los árboles, las peñas que solían
responder y quejarse a mi gemido.

Y en estas ondas, y corriente llena,
a quien vencer mis lágrimas porfían,
viva siempre mi mal y amor crecido.

Fernando de Herrera
         (1534-1597)

sábado, 12 de junio de 2021

Cual oro era el cabello ensortijado

Retrato de una dama con unicornio, Rafael Sanzio (h. 1505)

Cual oro era el cabello ensortijado
y en mil varias lazadas dividido;
y cuanto en más figuras esparcido,
tanto de más centellas ilustrado;

tal, de lucientes hebras coronado,
Febo aparece en llamas encendido,
tal discurre en el cielo esclarecido
un ardiente cometa arrebatado.

Debajo el puro, propio y sutil velo,
amor, gracia y valor, y la belleza
templada en nieve y púrpura se vía.

Pensara que se abrió esta vez el cielo
y mostró su poder y su riqueza,
si no fuera la Luz del alma mía.

Fernando de Herrera
(1534-1597)

domingo, 25 de febrero de 2018

Tú gozas la luz bella en claro día


      Diana y Endimión, Johann Grund (1808-1887)

     Tú gozas la luz bella en claro día,
dichoso Endimión, de tu Diana;
mi Luz yo veo con la luz temprana,
y, deseando, pierdo mi alegría.

     Tú duermes blando sueño en noche fría,
hasta que sale la alba roja y cana;
yo velo, con herida nunca sana,
la sombra siempre y luz sin la Luz mía. 

     En tu rosada frente y dulces ojos
Delia suspira, y tu robado aliento
de su pasado afán le aquista gloria.

     Yo mi Luz, sin dolor de mis enojos,
veo con rayos de oro en alto asiento,
ingrata al que padece en su memoria.

Fernando de Herrera
          (1534-1597)

viernes, 22 de mayo de 2015

Rojo sol, que con hacha luminosa

                    Ciervos junto a un lago, Carl Frederic Aagaard (1888)

     Rojo sol, que con hacha luminosa
coloras el purpúreo y alto cielo:
¿hallaste tal belleza en todo el suelo,
que iguale a mi serena Luz dichosa?
 

     Aura süave, blanda y amorosa,
que nos halagas con tu fresco vuelo:
cuando se cubre del dorado velo
mi Luz, ¿tocaste trenza más hermosa?


     Luna, honor de la noche, ilustre coro
de las errantes lumbres y fijadas:
¿consideraste tales dos estrellas?
 

     Sol puro, aura, luna, llamas de oro,
¿oísteis vos mis penas nunca usadas?,
¿visteis Luz más ingrata a mis querellas?


Fernando de Herrera
(1534-1597)
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