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miércoles, 29 de julio de 2020

Passer, deliciae meae puellae

Lesbia y su gorrión, Edward John Poynter (1907)

Passer, deliciae meae puellae,
quicum ludere, quem in sinu tenere,
cui primum digitum dare appetenti
et acres solet incitare morsus,
cum desiderio meo nitenti
carum nescio quid libet iocari,
credo, ut, cum gravis acquiescet ardor
sit solaciolum sui doloris:
tecum ludere, sicut ipsa, possem
et tristes animi levare curas
.............................................
Tam gratum est mihi quam ferunt puellae
pernici aureolum fuisse malum,
quod zonam soluit diu ligatam.

Gayo Valerio Catul0
(Siglo I a. C.)

Versión al castellano de Un poema cada día

Gorrión, delicia de mi amada,
con el que suele jugar, en el regazo tener,
al que suele dar la punta del dedo anhelante
e incitar a picaduras agudas,
cuando, ante mi encendido deseo,
no sé con qué gratas cosas le gusta bromear;
confío en que, cuando el profundo ardor se calme,
sea un consuelo para su aflicción:
¡ojalá pudiera jugar contigo, como ella,
y aliviar los tristes cuidados del alma!
............................................................
Me es tan grato como dicen que fue
a la ágil doncella la manzana de oro,
que desató su ceñidor largo tiempo atado.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Carmina XLV

Desposados, Frederic Leighton (h. 1881-1882)

Acmen Septimius suos amores
tenens in gremio 'mea' inquit 'Acme,
ni te perdite amo atque amare porro
omnes sum assidue paratus annos,
quantum qui pote plurimum perire,
solus in Libya Indiaque tosta
caesio ueniam obuius leoni.'
Hoc ut dixit, Amor sinistra ut ante,
dextra sternuit approbationem.
At Acme leuiter caput reflectens
et dulcis pueri ebrios ocellos
illo purpureo ore suauiata,
'sic' inquit 'mea uita, Septimille,
huic uni domino usque seruiamus,
ut multo mihi maior acriorque
ignis mollibus ardet in medullis.'
Hoc ut dixit, Amor sinistra ut ante,
dextra sternuit approbationem.
Nunc ab auspicio bono profecti
mutuis animis amant amantur.
Vnam Septimius misellus Acmen
maluuit quam Syrias Britanniasque:
uno in Septimio fidelis Acme
facit delicias libidinisque.
Quis ullos homines beatiores
uidit, quis Venerem auspicatiorem?


Gayo Valerio Catul0
(Siglo I a. C.)

  
Versión al castellano de Un poema cada día

Teniendo Septimio a Acme, su amor,
en el regazo, dice: "Acme mía,
si no te amo desesperadamente
y dispuesto no estoy a amarte con constancia
todos los años en el porvernir,
como para ser capaz de perecer,
vaya solo a Libia y a la abrasada India,
expuesto al león de azulverdosos ojos."
He aquí lo que dijo; el Amor,
como antes a la izquierda, a la derecha
estornudó en señal de aprobación.
Por su parte, Acme, inclinando apenas
la cabeza, y habiendo besado
con su purpúrea boca los embriagados ojillos
de su dulce niño, dice: "Septimillo,
vida mía, sirvamos siempre
a este único señor, para que, así,
su llama, mucho mayor y más ardiente,
me abrase en las tiernas entrañas."
He aquí lo que dijo; el Amor,
como antes a la izquierda, a la derecha
estornudó en señal de aprobación.
Ahora, habiendo empezado con buen presagio,
aman y son amados en sus mutuos corazones.
El pobre Septimio prefiere a su única
Acme más que a las sirias y britanas;
y la fiel Acme encuentra las delicias
de su deseo en su único Septimio.
¿Quién vio personas más dichosas,
quién, más consagradas por los auspicios 
a Venus?

lunes, 22 de noviembre de 2010

Oda XI

Tu ne quaeseris, scire nefas, quem mihi, quem tibi
finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios
temptaris numeros. Ut melius, quidquid erit, pati!
Seu plures hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,
quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare
Tyrrhenum, sapias, vina liques et spatio brevi
spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit invida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.

Horacio
(65 a. C.-8 a. C.)


Versión en castellano de Un poema cada día

No indagues, Leuconoe, no es lícito saberlo,
qué plazo a ti y a mí nos habrán dado los dioses,
ni consultes los números de Babilonia.
¡Cuánto mejor es aceptar cualquier cosa que suceda!
Sean muchos los inviernos que Júpiter te ha concedido,
sea éste el último, que al mar Tirreno debilita ahora
en los peligrosos escollos, sé sabia, filtra el vino
y no tengas esperanza larga en el breve espacio
de la vida. Mientras hablamos, habrá huido envidioso
el tiempo: goza este día, nada fiable es el mañana.

martes, 29 de enero de 2008

Viuamus, mea Lesbia, atque amemus

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos,
y que las habladurías de los viejos severos
nos importen todas un pimiento.
Los soles pueden ponerse y salir;
nosotros, en cuanto acabe nuestra efímera luz,
habremos de dormir una noche perpetua.
Dame mil besos, después cien,
después otros mil, después otros cien,
después hasta dos mil, después otro ciento;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
los confundiremos para no saberlos
y para que ningún malvado pueda envidiarnos,
sabiendo la cuenta de nuestros besos.

Gayo Valerio Catulo
(Siglo I a.C.)

Versión en castellano de Un poema cada día

Original en latín:

Viuamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum seueriorum
omnes unius aestimemus assis.
Soles occidere et redire possunt:
nobis, cum semel occidit breuis lux,
nox est perpetua una dormienda.
Da mi basia mille, deinde centum,
dein mille altera, dein secunda centum,
deinde usque altera mille, deinde centum.
Dein, cum milia multa fecerimus,
conturbabimus illa, ne sciamus,
aut nequis malus inuidere possit,
cum tantum sciat esse basiorum.
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