Lago Ginebra desde Chexbres, Ferdinand Hodler (1905)
Nunca la Poesía entre gramático,
retórico artificio, horro señuelo.
Jamás la hembra para el macho en celo
nada más, sin amor pulcro y extático.
Nunca la Poesía el truco enfático,
la oratoria vacía, el vacuo anzuelo.
Jamás la Hembra la montura en pelo
–funcional– y en decúbito acrobático
nada más. La mujer no solo es nido:
la mujer, algo más que amante gruta
tibia, al socaire del toisón fragante.
También la Poesía: no el manido
vano artilugio de humos que en voluta
se bebe el viento: no es el solo instante
la Poesía: sino la constante
proyección hacia dentro de la fruta
–del meollo– seor Don Relamido,
–del sentir– mi señora Doña Enjuta,
–del soñar– señorito Don Pedante.
León de Greiff
(Nova et Vetera, 1973)
Aquí está el poema diario que utilizamos para ir fortaleciendo la inteligencia y la sensibilidad de nuestros alumnos. Si alguien encuentra un bálsamo o un revulsivo en esta diaria medicina, bienvenido sea.
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sábado, 23 de junio de 2018
jueves, 10 de junio de 2010
Tergiversaciones
Porque me ven la barba y el pelo y la alta pipa
dicen que soy poeta..., cuando no porque iluso
suelo rimar -en verso de contorno difuso-
mi viaje byroniano por las vegas del Zipa...,
tal un ventripotente agrómena de jipa
a quien por un capricho de su caletre obtuso
se le antoja fingirse paraísos... al uso
de alucinado Pöe que el alcohol destripa!,
de Baudelaire diabólico, de angelical Verlaine,
de Arthur Rimbaud malévolo, de sensorial Rubén,
y en fin... hasta del Padre Víctor Hugo omniforme...!
¡Y tanta tierra inútil por escasez de músculos!
¡tanta industria novísima! ¡tanto almacén enorme!
Pero es tan bello ver fugarse los crepúsculos...
León de Greiff
(Tergiversaciones, 1925)
dicen que soy poeta..., cuando no porque iluso
suelo rimar -en verso de contorno difuso-
mi viaje byroniano por las vegas del Zipa...,
tal un ventripotente agrómena de jipa
a quien por un capricho de su caletre obtuso
se le antoja fingirse paraísos... al uso
de alucinado Pöe que el alcohol destripa!,
de Baudelaire diabólico, de angelical Verlaine,
de Arthur Rimbaud malévolo, de sensorial Rubén,
y en fin... hasta del Padre Víctor Hugo omniforme...!
¡Y tanta tierra inútil por escasez de músculos!
¡tanta industria novísima! ¡tanto almacén enorme!
Pero es tan bello ver fugarse los crepúsculos...
León de Greiff
(Tergiversaciones, 1925)
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