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lunes, 25 de marzo de 2024

El remanso

Río en un bosque de hayas y anémonas blancasPeder Mørk Mønsted (1898)

Río cansado se acogió a la sombra
de los árboles dulces..., de los árboles
serenos que no tienen que correr…
Y allí se quedó en gracia de recodo.

Ya está el remanso. Mínimas raíces
lo fijan a la orilla de su alma:
Reflejando las luces y las sombras,
se duermen con un sueño sin distancias…

Es mediodía: Por el cielo azul
una paloma pasa…
El río está tan quieto
que el gavilán, oculto entre las ramas,
no sabe ya por un instante
dónde tender el vuelo con la garra:
Si al fino pájaro del aire
o al pájaro, más fino aún, del agua…

Dulce María Loynaz
(Juegos de agua, 1947)

martes, 1 de junio de 2010

Poema LX

De las veinticuatro horas del día, siempre te dejo una para que puedas irte, si lo quieres.
Si me das veintitrés horas de cada día tuyo, bien puedes conservar una sola para pensar en ella, si están las otras veintitrés bien empleadas.
Ésa es la hora tuya, y de tal modo la respeto, que casi me privo de respirar, a fin de que ni mi aliento te turbe o te desvíe.
Es la hora en que yo me borro a mí misma, en que yo me sujeto el corazón y me vuelvo de espaldas a tu tiempo, de cara a la pared, para esperar, trémula, ansiosa, esa hora que dura todo un siglo...
Cuando ella pasa vuelvo a abrir los ojos, y, viéndote a mi lado todavía, te saludo entonces sin gestos, sin palabras, como un nuevo milagro, para mí sola florecido.
Es un milagro que se hace todos los días sin gastarse, sin que la angustia deje de ser angustia, ni la alegría deje de ser maravillosa, pura, estrenada alegría.

Dulce María Loynaz
(Poemas sin nombre, 1953)

martes, 16 de febrero de 2010

Poema LXIX

Porque me amas más por mi arcilla que por mi flor; porque más pronto hallo tu brazo cuando desfallezco que cuando me levanto; porque sigues mis ojos a donde nadie se atrevió a seguirlos y regresas con ellos amansados, a salvo de alimañas y pedriscos, eres para siempre el pastor de mis ojos, la lumbre de mi casa, el soplo vivo de mi arcilla.

Dulce María Loynaz
(Poemas sin nombre, 1953)

jueves, 21 de enero de 2010

Poema LXX

Éstas son mis alegrías: las he contado, y creo que no falta ninguna. Llévalas todas a cantar en tus noches, o a perderse en tus mares, o a morir en tus labios.
Éstas son mis tristezas. Contarlas no he podido, pero sé que me siguen fielmente. Llévalas a todas a abonar tu tierra, a ser la levadura de tu pan, la leña de tu lumbre.
Ésta soy yo: fundida con mi sombra, entera y sin rezagos. Llévame a tu corazón, que peso poco y no tengo otra almohada ni otro sueño.

Dulce María Loynaz
(Poemas sin nombre, 1958)

lunes, 16 de febrero de 2009

Si me quieres, quiéreme entera

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra...
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
y morena...
Quiéreme día,
quiéreme noche...

¡Y madrugada en la ventana abierta!...

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda... O no me quieras!

Dulce María Loynaz
(Versos, 1920-1938)
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