viernes, 30 de enero de 2026

Vienes a mí...

                       La estrella de la tardeFranz von Stuck (h. 1912)

Vienes a mí, te acercas y te anuncias
con tan leve rumor, que mi reposo
no turbas, y es un canto milagroso
cada una de las frases que pronuncias.

Vienes a mí, no tiemblas, no vacilas,
y hay al mirarnos atracción tan fuerte,
que lo olvidamos todo, vida y muerte,
suspensos en la luz de tus pupilas.

Y mi vida penetras y te siento
tan cerca de mi propio pensamiento
y hay en la posesión tan honda calma,

que interrogo al misterio en que me abismo
si somos dos reflejos de un ser mismo,
la doble encarnación de una sola alma.

Enrique González Martínez
              (Silenter, 1909)

lunes, 26 de enero de 2026

La noche en la isla

                      Olas en la costa al atardecer, Carl Kenzler (h. 1947)

Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.

Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.

Tal vez tu sueño
se separó del mío
y por el mar oscuro
me buscaba
como antes
cuando aún no existías,
cuando sin divisarte
navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban
lo que ahora
–pan, vino, amor y cólera–
te doy a manos llenas
porque tú eres la copa
que esperaba los dones de mi vida.

He dormido contigo
toda la noche mientras
la oscura tierra gira
con vivos y con muertos,
y al despertar de pronto
en medio de la sombra
mi brazo rodeaba tu cintura.
Ni la noche, ni el sueño
pudieron separarnos.

He dormido contigo
y al despertar tu boca
salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,
de agua marina, de algas,
del fondo de tu vida,
y recibí tu beso
mojado por la aurora
como si me llegara
del mar que nos rodea.

Pablo Neruda
(Los versos del capitán, 1952)

jueves, 22 de enero de 2026

Itsasoa

Escena nocturna de Østergade, Paul Fischer (1860-1934)

Hiri handiko
etengbeko kotxeen
joan-etorria
itsasoaren antzeko
soinu monotonoa,
brisa bezalako
kea
eta itsasaldiak bezalako
mugimendua.

Hiri bakoitzak
badauka bere itsaso grisa.

Beatriz Chivite
(Pekineko kea, 2012)

Traducción al castellano

El mar

El continuo pasar de los coches
en una gran ciudad.
Su sonido es monótono,
parecido al del mar.
Su humo
es la brisa.
Y su movimiento
como el de la marea.

Toda ciudad tiene
un mar gris.

Beatriz Chivite
(Smog de Pekín, 2012)

Este poema aparece recogido en la antología En las ciudades / Nas cidades / Hirietan (Chan da Pólvora & papelesmínimos, 2020), breve muestra de cuatro libros de poesía de Beatriz Chivite. La propia autora traduce los versos del euskera al castellano; de la versión gallega se encarga Isaac Xubin.

domingo, 18 de enero de 2026

O nome das cousas

               La entrada del pueblo, Victor Vignon (h.1880)

Gustaríame ter algún sentido máis,
máis música na cabeza
máis cores
ou máis coñecemento
para poder dicir este é o estornino
e esta, a pega marza. Aquí
dáse a Sagittaria sagittifolia.

Angazo de pau, angazo de ferro,
gadaño, legón, caldeiro.
Trasno do lavadoiro no mes de xaneiro.

Frecha da auga,
por que só teñen nome nesta aldea
os trastes de levar ao lombo?
O rei do sacho
escapou co nome das cousas bonitas.

Luz Pichel
(Casa pechada, 2006)

Versión al castellano de Un poema cada día

El nombre de las cosas

Me gustaría tener algún sentido más,
más música en la cabeza
más colores
o más conocimiento
para poder decir este es el estornino
y este, el arrendajo. Aquí
se da la Sagittaria sagittifolia.

Rastrillo de palo, rastrillo de hierro,
guadaña, azadón, caldero.
Trasgo del lavadero en el mes de enero.

Flecha de agua,
¿por qué solo tienen nombre en esta aldea
los trastos de llevar al lomo?
El rey del sacho
escapó con el nombre de las cosas bonitas.

Luz Pichel
(Casa cerrada, 2006)

miércoles, 14 de enero de 2026

Vacances a la cala

                                              Cala, Paul Signac (1906)

Vacances!
On passarem les vacances?

Esser un arbre florit
amb rossinyols i cigales.
Vacances!

Com el vent, anar i venir,
aucells a les dolces branques.
Vacances!

Aquest batec de la terra
amb les espigues tombades.
Vacances!

Jo sóc un puig ple de llums
on les fontinyoles canten.
Vacances!

Sóc el cel, la llibertat,
les ales!

Cèlia Viñas i Olivella
(Del foc i la cendra, 1953)

Versión al castellano de Un poema cada día

Vacaciones en la cala

¡Vacaciones!
¿Dónde pasaremos las vacaciones?

Ser un árbol florido
con ruiseñor y cigarras.
¡Vacaciones!

Como el viento, ir y venir,
pájaro a las dulces ramas.
¡Vacaciones!

Este latido de tierra
con las espigas tumbadas.
¡Vacaciones!

Soy un monte de luz lleno
donde fuentecillas cantan.
¡Vacaciones!

¡Soy el cielo, la libertad,
las alas!

Cèlia Viñas i Olivella
(Del fuego y la ceniza, 1953)

sábado, 10 de enero de 2026

Miedo

                                        Madre e hija, Mary Cassatt (1902)

Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan,
se hunde volando en el Cielo
y no baja hasta mi estera;
en el alero hace el nido
y mis manos no la peinan. 
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan.

Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Con zapatitos de oro
¿cómo juega en las praderas?
Y cuando llegue la noche
a mi lado no se acuesta...
Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.

Y menos quiero que un día
me la vayan a hacer reina.
La pondrían en un trono
a donde mis pies no llegan.
Cuando viniese la noche
yo no podría mecerla...
¡Yo no quiero que a mi niña
me la vayan a hacer reina!

Gabriela Mistral
(Ternura, 1923)

martes, 6 de enero de 2026

Me pregunto por ti

                        Jardín con adelfas, Jakob Koganowsky (a. 1926)

Me pregunto las más sencillas cosas,
ese porqué, que acaso nadie sabe,
costumbre de vivir sin rumbo fijo.

Me pregunto por ti desde el umbral
como el que dice al aire «buenos días»,
y de pronto descubre que está solo.

Me pregunto palabras sin respuesta,
tal vez para dejar en el recuerdo
tu presencia grabada hora tras hora.

Concha Lagos
(Luna de enero, 1960)

viernes, 2 de enero de 2026

Este hilo

               Retrato de familia bajo el saúco, Giovanni Giacometti (1911)

Los hilos a menudo son tan leves
que viajan por el aire inadvertidos.
Son las briznas de hierba, los caminos,
las cuerdas de un laúd, la vida breve,

las hormigas que marchan como deben,
los versos alineados en un libro,
tus venas, tus cabellos… todos hilos.
También la lluvia que la tierra bebe.

No sueltes esta hebra que te tiendo
y a mí gentes más viejas me dejaron.
Eres porque otros fueron en el tiempo.

Que este hilo es la voz de antiguos cantos.
Si nadie los recuerda, van muriendo.
Un presente te doy: nuestro pasado.

Beatriz Giménez de Ory
(Un hilo me liga a vos, 2020)

lunes, 29 de diciembre de 2025

Amo a una mujer de larga cabellera

                          Ante el espejo, Berthe Morisot (1890)

Amo a una mujer de larga cabellera
Como en un lago me hundo en su rostro suave
En su vientre mi frente boga con lentitud
Palpo muerdo acaricio volúmenes sedosos
Registro cavidades me esponjo de su zumo
Mujer pantano mío araña tenebrosa
Laberinto infinito tambor palacio extraño
Eres mi hermana única de olvido y abandono
Tus pechos y tus nalgas dobles montes gemelos
me brindan la blancura de paloma gigante
El amor que nos damos es de noche en la noche
En rotundas crudezas la cama nos reúne
Se levantan columnas de olor y de respiros

Trituro masco sorbo me despeño
El deseo florece entre tumbas abiertas
Tumbas de besos bocas o moluscos
Estoy volando enfermo de venenos
Reinando en tus membranas errante y enviciado
Nada termina nada empieza todo es triunfo
de la ternura custodiada de silencio
El pensamiento ha huido de nosotros
Se juntan nuestras manos como piedras felices
Está la mente quieta como inmóvil palmípedo
Las horas se derriten los minutos se agotan
No existe nada más que agonía y placer

Placer tu cara no habla sino que va a caballo
sobre un mundo de nubes en la cueva del ser
Somos mudos no estamos en la vida ridícula
Hemos llegado a ser terribles y divinos
Fabricantes secretos de miel en abundancia
Se oyen los gemidos de la carne incansable
En un instante oí la mitad de mi nombre
saliendo repentino de tus dientes unidos
En la luz pude ver la expresión de tu faz
que parecías otra mujer en aquel éxtasis

La oscuridad me pone furioso no te veo
No encuentro tu cabeza y no sé lo que toco
Cuatro manos se van con sus dueños dormidos
y lejos de ellas vagan también los cuatro pies
Ya no hay dueños no hay más que suspenso y vacío
El barco del placer encalla en alta mar
¿Dónde estás? ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Quién eres?
Para siempre abandono este interrogatorio
Ebrio hechizado loco a las puertas del morbo
grandiosa la pasión espero el turno fálico

De nuevo en una habitación estamos juntos
Desnudos estupendos cómplices de la Muerte.

Carlos Edmundo de Ory
(Poesía: 1949-1969, 1970)

jueves, 25 de diciembre de 2025

Usted, invierno

               Camino soleado de invierno, Fritz Müller-Landeck (h. 1942)

Usted, Invierno, poca cosa es:
un viejo gris, mal encarado.
¡Cuánto mejor transita por el prado
la Primavera,
                         que vendrá después
trayendo con amor, a su gentil costado,
abril y mayo,
                         mes tras mes!

Esa fuente de luz nos adereza
        campos, bosques y flores,
y les añade sin cesar colores,
dócil al fiat de la Naturaleza.

Usted, en cambio, nieva, llueve,
sopla vientos helados y granizo.
Invierno, seré breve:
                                       Pues el tiempo deshizo
con sus vientos, sus lluvias y su nieve,
el diablo que lo quiso se lo lleve.

Jaime García Terrés
(Las manchas del sol. Poesía 1956-1987, 1988)

domingo, 21 de diciembre de 2025

Te estoy llamando

                    Pensamientos lejanos, John William Godward (1892)

Amor
desde la sombra
desde el dolor
amor
te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que me sirva
ni te espere.
Te estoy llamando
amor
como al destino
como al sueño
a la paz
te estoy llamando
con la voz
con el cuerpo
con la vida
con todo lo que tengo
y que no tengo
con desesperación
con sed
con llanto
como si fueras aire
y yo me ahogara
como si fueras luz
y me muriera.
Desde una noche ciega
desde olvido
desde horas cerradas
en lo solo
sin lágrimas ni amor
te estoy llamando
como a la muerte
amor
como a la muerte.

Idea Vilariño
(Poemas de amor, 1958)

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Mujer en su ventana

                             Reflejos, Childe Hassam (a. 1935)

Ella está sumergida en su ventana
contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino, definitivamente inalterable
    desde ahora
como el mar en un cuadro,
y sin embargo el cielo continúa pasando con sus angelicales
   procesiones.
Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste;
allá lejos seguirán floreciendo los ciruelos, blancos, como si 
   nada,
y alguien en cualquier parte levantará su casa
sobre el polvo y el humo de otra casa.
Inhóspito este mundo. 
Áspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche
–¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?–,
pero nadie lo ha visto, nadie sabe,
ni el que se va creyendo que de los lazos rotos nacen preciosas
    alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los paraísos
    prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su
    ventana,
la simple arquitectura de la sombra aislada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio, un
    adiós,
hubieran sido el verdadero límite,
el abismo final entre una mujer y un hombre.

Olga Orozco
(Con esta boca, en este mundo, 1994)

sábado, 13 de diciembre de 2025

Cerámica con figuras sobre fondo blanco

                      Jarra de cerámica y maceta, Koloman Moser (1912)

Cómo no hallar
alrededor de la figura sola
lo blanco.

Dragón, rama de almendro, fénix.

Cómo no hallar
alrededor del loto
lo blanco.

Del murciélago al pez o a la rama o al hombre,
el vacío, lo blanco.

Cómo no hallar
alrededor de la palabra única
lo blanco.

Fénix, rama, raíz, dragón, figura.

El fondo es blanco.

José Ángel Valente
(Interior con figuras, 1976)

martes, 9 de diciembre de 2025

T'introduire dans mon histoire...

                      Brujas, Charles Warren Eaton (1857-1937)

La vida a veces es tan breve
y tan completa que un minuto
—cuando me dejo y tú te dejas—
va más aprisa y dura mucho.

La vida a veces es más rica.
Y nos convida a los dos juntos
a su palacio, entre semana,
o los domingos a dar tumbos.

La vida entonces, ya se cuenta
por unidades de amor tuyo,
tan diminutas que se olvidan
en lo feliz, en lo confuso.

La vida a veces es muy poco
y tan intensa —si es tu gusto...
Hasta el dolor que tú me haces
da otro sentido a ser del mundo.

La vida, luego, ya es nosotros
hasta el extremo más inmundo.
Porque quererse es un castigo
y es un abismo vivir juntos.

Jaime Gil de Biedma
(Poemas póstumos, 1968)

viernes, 5 de diciembre de 2025

Las hojas

             Paisaje otoñal, Elle Favorin (1853-1919)

Con el otoño las hojas
se van como algunos pájaros:
fíjate en los cerezos
y en los álamos.

Pardas o grises las hojas
se esconden como los pájaros:
fíjate en los jardines
y sembrados.

Con el otoño las hojas
se escapan hacia otros campos:
blancas o rojas revuelan
como los pájaros.

José Agustín Goytisolo
(Los pasos del cazador, 1980/1998)

lunes, 1 de diciembre de 2025

Utopía

           La isla de la luna antes del mundo, Marguerite Blasingame (1934)

La isla donde todo tiene explicación.

Aquí se alegan pruebas irrebatibles.

Solo hay vías de acceso.

Los matojos ceden bajo el peso de las respuestas.

Crece aquí el árbol de la Hipótesis Válida
con sus desde siempre desenmarañadas ramas.

Junto al manantial de Así Son las Cosas
se eleva luminoso el árbol de la Comprensión.

Cuanto más te adentras en el bosque, más vasto se abre
el valle de la Evidencia.

Si alguna duda subsiste, la disipa el viento.

El eco toma la palabra sin ser llamado
y solícito descifra los arcanos de los mundos.

A la derecha, una gruta donde yace el Significado.

A la izquiera, el lago de las Convicciones Profundas.
Del fondo emerge, ingrávida, a la superficie la Verdad.

La Seguridad Inquebrantable domina el valle.
Desde su cima se contempla la Esencia de las Cosas.

Pese a tanto deleite, la isla está siempre desierta
y las huellas de pasos que surcan la orilla
se dirigen sin excepción al mar.

Como si lo propio del lugar fuera partir
y para no volver sumergirse en la vorágine.

En la vida inconcebible.

Wisława Szymborska
(El gran número, 1976)

[Traducción al castellano de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski]

jueves, 27 de noviembre de 2025

La casa

                   Frente a la casa solariegaBronisława Janowska (1933)

Esta casa no es la que era.
En esta casa había antes
lagartijas, jarras, erizos,
pintores, nubes, madreselvas,
olas plegadas, amapolas,
humo de hogueras…
                                     Esta casa
no es la que era. Fue una caja
de guitarra. Nunca se habló
de fibromas, de porvenires,
de pasados, de lejanías.
Nunca pulsó nadie el bordón
del grave acento: «nos queremos,
te quiero, me quieres, nos quieren…»
No podíamos ser solemnes,
pues qué hubieran pensado entonces
el gato, con su traje verde,
el galápago, el ratón blanco,
el girasol acromegálico…

Esta casa no es la que era.
Ha empezado a andar, paso a paso.
Va abandonándonos sin prisa.
Si hubiera ardido en pompa, todos,
correríamos a salvarnos.
Pero así, nos da tiempo a todo:
a recoger cosas que ahora
advertimos que no existían;
a decirnos adiós, corteses;
a recorrer, indiferentes,
las paredes que tosen, donde
proyectó su sombra la adelfa,
sombra y ceniza de los días.

Esta casa estuvo primero
varada en una playa. Luego,
puso proa a azules más hondos.
Cantaba la tripulación.
Nada podían contra ella
las horas y los vendavales.
Pero ahora se disuelve, como
un terrón de azúcar en agua.
Qué pensará el gato feudal
al saber que no tiene alma;
y los ajos, qué pensarán
el domingo los ajos, qué
pensarán el barril de orujo,
el tomillo, el cantueso, cuando
se miren al espejo y vean
su cara cubierta de arrugas.
Qué pensarán cuando se sepan
olvidados de quienes fueron
la prueba de su juventud,
el signo de su eternidad,
el pararrayos de la muerte.

Esta casa no es la que era.
Compasivamente, en la noche,
sigue acunándonos.

José Hierro
(Agenda, 1991)

domingo, 23 de noviembre de 2025

Similitud

                                      Feliz vuelta, Alice Beard (1928)

Nada más parecido a la vida
que la verbena.
La vida es el tubo de la risa.
El trabajo el tubo de escape.
El amor el tobogán.
La amistad la noria.
La política el tiro al blanco.
El racismo el tiro al negro.
La verdad ¡tres pelotas diez!

Gloria Fuertes
(Mujer de verso en pecho, 1995)

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Ciruelo silvestre

                                    Ciruelo en flor, Camille Pissarro (1894)

Y delicadamente
me estás robando hasta el recién cultivo
de la mirada, pura
canción, árbol mío,
tú nunca prisionero o traicionero.
Hojas color de cresta
de gallo,
ramas con el reposo estremecido
de un abril prematuro,
con la savia armoniosa que besa y que fecunda,
y pide, y me comprende
en cada nervio de la hoja, en cada
rico secuestro,
en cada fugitiva reverberación.

Cuando llegue el otoño, con rescate y silencio,
tú no marchitarás.
Aquí, en la plaza,
junto a tu sombra nunca demacrada,
respiro sin esquinas,
siempre hacia el alba
porque tú, tan sencillo,
me das secreto y cuánta compañía:
en una hoja el resplandor del cielo.

Claudio Rodríguez
(El vuelo de la celebración, 1976)

sábado, 15 de noviembre de 2025

En este instante, breve y duro instante

                    El beso, Théophile Steinlen (a. 1923)

En este instante, breve y duro instante,
¡cuántas bocas de amor están unidas,
cuántas vidas se cuelgan de otras vidas
exhaustas en su entrega palpitante!

Fugaz como el destello de un diamante,
¡qué de manos absurdamente asidas
quieren cerrar las más leves salidas
a su huida perpetua e incesante!

Lentos, aquí y allá, y adormecidos,
¡tantos labios elevan espirales
de besos!… Sí, en este instante, ahora

que ya pasó, que ya lo hube perdido,
del cual conservo solo los cristales
rotos, primera ruina de la aurora.

Ángel González
(Áspero mundo, 1956)
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